Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

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3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

¡Quiero tener carisma!

Todos conocemos personas que nos encantan, nos hacen sentir bien, queremos escucharles y estar a su lado. Sentimos admiración y respeto por ellos, nos parecen simpáticos y nos interesa su criterio. Son las personas carismáticas.

Podemos pensar que se trata de un don con el que han sido dotados genéticamente, sin embargo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.

Estas son algunas características de las personas carismáticas:

  • Tienen interés genuino por los demás. Eso implica desarrollar la empatía y escuchar activamente a los otros, dejando de un lado las propias opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderles.
  • No piensan demasiado en el qué dirán. Las personas carismáticas se centran sobre todo en sus objetivos, tienen en cuenta a los demás y les tratan con respeto, pero priorizan ante todo sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias y aceptando que es posible que no gusten a todo el mundo.
  • Se centran en las soluciones, nunca en los problemas. ¿Hay algo que no ha salido como esperabas? Eso nos pasa a todos, la diferencia está en la forma de afrontar esas situaciones. Centrarse en cómo solventarlas en lugar de quedarte rumiando los problemas es una forma de pensamiento positivo. Y esa positividad se transmite. ¿Qué prefieres? ¿Tener a tu lado alguien quejoso o victimista o a alguien positivo y sonriente, a pesar de que no todo sea perfecto?
  • Reconocen los méritos de los demás. Las personas con carisma reconocen las fortalezas en los demás y no tienen reparos en hacérselo saber. Disfrutan de los triunfos ajenos y saben reconocer los méritos de otros.
  • Muestran seguridad en sí mismos a través del lenguaje verbal, no verbal y paraverbal. Su comunicación es coherente, su voz suena cercana pero firme, al igual que su expresión corporal y el contenido de sus mensajes.
  • Tienen credibilidad. Cuentan con la confianza de los demás, ya que muestran integridad y visión de futuro.

post carisma

Pero ¿cómo conseguir desarrollar todas estas habilidades? No se trata de “hacer fuerza” para caer bien, ni fingir ser quien no eres. Las personas carismáticas suelen ser emocionalmente inteligentes. Tú también puedes desarrollar tu inteligencia emocional y convertirte en una persona carismática y con grandes habilidades sociales. ¡Puedes empezar ya mismo! Pero recuerda que desarrollar una habilidad requiere esfuerzo y perseverancia. No basta con querer, también tienes que ponerte manos a la obra. Puedes empezar por leer a Goleman, por ejemplo, poner empeño en escuchar más a los demás o apuntarte a un curso de inteligencia emocional. ¡A por ello!

TU VALOR ESTÁ DENTRO DE TI

Un profesor de universidad comenzó un día su clase con un billete de 500 euros en la mano.

Se lo enseñó a los estudiantes y les preguntó:

– “¿Quién quiere este billete de 500€?”

Como era de esperar, salieron muchos voluntarios. El profesor entonces arrugó el billete, como si fuera un papel para tirar y preguntó:

 “¿Todavía lo queréis?”

– “¡Siiiii!”dijeron los alumnos.

El profesor entonces tiró el billete al suelo y empezó a pisotearlo. Lo cogió después del suelo, aplastado y sucio.

-“Ahora, ¿quién de vosotros todavía lo quiere? Otra vez casi todos los estudiantes dijeron que sí“ Bien, pues seguidme . Salió del edificio seguido de sus alumnos, cogió el billete y lo tiró a un charco lleno de barro y hojas secas, pisándolo para que se hundiera en el lodo.

“¿Alguien de vosotros lo querría todavía?” preguntó. Y los estudiantes volvieron a decir que sí.

Entonces el profesor dijo:

“Queridos alumnos. Como habéis visto, he tirado el billete al suelo, lo he arrugado, lo he pisoteado, lo he metido dentro del barro más sucio y a pesar de ello, todavía lo queréis. ¿Por qué? porque todavía no ha perdido su valor. Sigue valiendo 500 €.

tu valor está en ti (1)A veces pasamos por situaciones en las que nos sentimos apartados o  pisoteados. Nos topamos con personas que nos hacen pasar por situaciones duras y podemos llegar a sentir que no tenemos valor. Pase lo que pase, piensa que tu valor lo determinan tus acciones y ese valor está dentro de ti.

Todas las personas que pasen por tu vida te aportarán algo: las que se porten bien contigo, te aportarán satisfacción, felicidad y buenos momentos y las que se porten mal te aportarán aprendizaje. Pasarás por momentos duros, pero para salir de ellos desarrollarás una serie de habilidades que formarán parte de ti y que más adelante podrás utilizar en diversas situaciones. Recuerda: pase lo que pase en tu vida, si aprendes de las experiencias vividas, tu valor cada vez será mayor, aunque haya momentos en que no lo veas así.

 

3 reflexiones que te ayudarán a motivar a tu hijo adolescente

Cada vez es más frecuente que acudan a mi despacho padres o madres que quieren que les ayude con sus hijos adolescentes porque al parecer no muestran motivación por nada.

Hoy os traigo unas reflexiones a todos aquellos que tenéis hijos ya que, desde mi perspectiva, podemos hacer mucho más en casa, en el día a día, de lo que hacemos para conseguir que nuestros hijos tengan mayor motivación por las cosas.

Ahí van esas reflexiones en forma de pregunta:

  1. ¿Dejas que tus hijos se responsabilicen de sus cosas o se lo haces tú todo?

Muchos padres llevan a cabo tareas que corresponde a sus hijos hacer con la falsa idea de que así les ayudan y les facilitan la vida. Puede que les faciliten el momento, pero detrás de ese comportamiento se esconden mensajes que esos niños reciben y que poco a poco van haciendo mella en su futura motivación:

  • “Sin mi ayuda no puedes hacerlo”
  • “No te preocupes, no te responsabilices, yo te sacaré las castañas del fuego”

Si esta situación se repite con frecuencia desde que el niño es pequeño, es bastante probable que más adelante sea un adolescente inseguro y/o poco motivado.

  1. ¿Qué hay de diferente en la vida de tu hijo si hace lo que le has pedido o si no lo hace?

Cuando hablo con los adolescentes cuyos padres me han comentado, por ejemplo, que no tienen motivación para estudiar y aprobar, es muy frecuente una conversación como esta:

  • ¿Qué vas a hacer estas vacaciones si apruebas?
  • Nos vamos una semana a la playa y luego al pueblo, allí saldré con mis amigos y me lo paso muy bien.
  • ¿Y si no apruebas?
  • Lo mismo.

¿Para qué se van a esforzar entonces?

  1. ¿Tus hijos tienen lo que quieren al instante o esperas a las ocasiones especiales?

Cuántas veces es el cumpleaños de un niño o de una niña que apenas cumplen diez años y no tenemos ni idea de qué regalarles porque ¡ya tienen de todo! Vivimos en un mundo de inmediatez: lo veo, lo pido, lo tengo. Esto hace que los niños no valoren lo que tienen, puesto que lo tienen todo, a menudo lo que quieren y en ocasiones lo que ni siquiera habían pedido. Si esto es una constante en la vida de un niño, cuando sea adolescente no solo no tendrá ilusión por conseguir las cosas, sino que, lo que es peor, creerá que es un derecho adquirido, con la consiguiente frustración o infelicidad si por alguna circunstancia no puede acceder de forma inmediata a lo que desea. En definitiva, se acostumbrará a que lo que quiere “se lo tienen que regalar” en lugar de a luchar por las cosas, trabajar, esforzarse y tener paciencia para conseguirlas.

Hay dos clases de motivación: la extrínseca, la que viene de fuera a través de premios, recompensas, etc. y la intrínseca, la que sale de nuestro interior cuando hacemos las cosas porque disfrutamos haciéndolas y esa es la recompensa. La clave está en conseguir que tu hijo tenga una gran motivación intrínseca junto con ciertas dosis de extrínseca.

Según los expertos, para que tu hijo cuente con una buena motivación intrínseca, es fundamental que se responsabilice de sus obligaciones, siempre al nivel correspondiente a su edad y que cuente, por supuesto, con tu apoyo, tu ayuda y todo tu amor para que tenga claro que estarás ahí para cuando te necesite.

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La última reflexión es: ¿Qué puedes hacer diferente en tu día a día en la relación con tus hijos para que se conviertan en adolescentes o jóvenes motivados? Seguro que se te ocurren un montón de ideas que puedes llevar a cabo y que con pequeños cambios puedes conseguir grandes logros para sumar a tu labor de padre o madre, que estoy convencida de que ya es estupenda.

Unas de las herramientas más poderosas para mantener relaciones es el coaching y la Inteligenica emocional. Si quieres saber más sobre estos temas, visita mi web: www.slccoaching.com

¿Para qué sirve desarrollar la Inteligencia Emocional?

Daniel Goleman decía : “si no controlas tus habilidades emocionales, si no tienes conciencia de ti mismo, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos”. Sigue leyendo

Todo me pasa a mí. El esclavizante mundo del victimista.

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal. Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena. (Definición por Wikipedia).

Podríamos decir que la persona “victimista” es la que se encuentra en un rol de víctima. Todos, en algún momento de nuestra vida hemos asumido ese rol por circunstancias ajenas o elegidas de forma inconsciente. ¿Pero qué pasa cuando ese rol se vuelve permanente?

A continuación, te explicamos algunas características de las personas con victimismo crónico.

  1. NO ASUMEN LA RESPONSABILIDAD.

Buscan continuamente culpables, nada de lo que sucede es consecuencia de sus actos, casualmente siempre se rodean de malas personas que buscan fastidiarles como sea. En definitiva, los demás son siempre los culpables, no tienen sentido de autocrítica.

  1. DISTORSIONAN LA REALIDAD.

Como consecuencia de lo anterior exageran y deforman la realidad desde un punto subjetivo. Siempre defendiendo su inocencia y exagerando la falta de consideración de los demás.

En este sentido, no solo distorsionan lo negativo, también lo positivo. Lo bueno que les sucede también es por causas ajenas. No obstante, tienden a acomodarse en el pesimismo.

  1. SE ENCUENTRAN CÓMODOS EN ESE ROL.

Es más fácil ver los problemas que enfrentarse a las circunstancias y buscar soluciones. De forma inconsciente, después de tanto entrenar el pensamiento negativo, se encuentran en su zona de confort. Y… ¿A quién no le cuesta salir de esa zona?

  1. GRANDES ESTRATEGAS.

Buscarán la estrategia adecuada para hacerte sentir culpable si eres partícipe de esa situación. Buscan el chantaje emocional y saben cómo hacerlo. Y todo, con una finalidad: llamar la atención y sentirse especial.figure-552117_960_720

Una persona “victimista” es una persona tóxica. Si puedes eliminarla de tu vida mejor, pero si no puedes, al menos identifícala, no caigas en su manipulación y no entres en su mismo rol.

Más información sobre cómo lidiar con personas tóxicas o como liberarse del victimismo en www.slccoaching.com

Y si lo que quieres es aprender a lidiar con personas tóxicas o salir de ese victimismo… ¡apúntate a nuestros Talleres de Inteligencia Emocional!

COACHING PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA

La baja autoestima es una alteración que afecta a millones de personas. Aquí tienes algunas causas que pueden provocan una baja autoestima y que acaban afectando en tu comportamiento, en tus relaciones personales, en tu trabajo… en definitiva, en tu vida. En ocasiones, se asocia a un sentimiento de fracaso por no cumplir las expectativas que crees que tienen depositadas en ti las personas a las que valoras.

  • Sufrir acoso o abusos (escolares, físicos o emocionales).
  • Vivir una situación completamente distinta a la habitual y no saber cómo actuar, convirtiendo la incertidumbre en angustia. Como por ejemplo una situación de desempleo.
  • La tendencia a buscar comparaciones, debido al descontento con nuestro físico, nuestro carácter, nuestra situación actual, etc.
  • Las personas tóxicas. Son grandes manipuladores que de forma perspicaz y a veces sin ser ellos conscientes, provocan que te cuestiones a ti mismo.
  • Irregularidades sufridas en la infancia y/o adolescencia. Como la falta de afecto, la separación de los padres, la crítica excesiva, la apariencia físicabajaautoestima

¿Y qué puedes hacer para aumentar tu autoestima?

  • Tomar conciencia de tu situación
  • Definir lo que quieres conseguir
  • Saber qué opciones tienes y por donde quieres empezar
  • Analizar tu situación y tu entorno
  • Establecer estrategias y planes de acción que te ayuden a conseguirlo
  • Ver y hacer cosas diferentes a las que has hecho hasta ahora
  • Recompensarte por los pasos que vayas dando
  • Celebrar tus logros

Estos pasos forman parte de un proceso de coaching, somos conscientes de que así escrito parece fácil, pero sabemos que a la hora de ponerlo en práctica surgen muchas dificultades. Nosotras también lo hemos vivido en primera persona, pasando por situaciones difíciles en las que teníamos la autoestima por los suelos, por eso sabemos de lo que hablamos y sabemos que, si nosotros pudimos conseguirlo, tú también podrás. El coaching* nos ayudó a tomar las riendas de nuestras vidas y ahora queremos acompañarte a que tú tomes las de la tuya. ¿Te atreves?

*Cuando contrates un proceso de Coaching, asegúrate de que sea Coaching de calidad. Solicita al Coach sus credenciales, pregúntale dónde se ha formado y qué experiencia tiene.

Silvia Lacruz – coach certificada por ICF a nivel PCC

Tania Ruiz – coach acreditada por ICF a nivel ACTP

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Objetivos logrados por algunos de los clientes de SLC Coaching

Muy orgullosos de mostraros los objetivos que han logrado algunos de los clientes de coaching personal este año 2016. Nosotros ponemos las herramientas, ellos la ilusión y las ganas de conseguirlo.

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¡El último hueco es para ti!

Tú también puedes alcanzar lo que te propongas, nosotros te ayudamos a sacar todo tu potencial, a que tomes conciencia de tus recursos y a que te fijes objetivos alcanzables. ¡Si empiezas ahora en marzo puedes tenerlo conseguido!

Piensa en qué ámbito o ámbitos te gustaría tener una situación diferente ala que tienes actualmente.rueda-de-la-vida

Conócete mejor a ti mismo, descubre otros enfoques, genera nuevas y mejores opciones y alcanza tus metas.

Queremos dar las gracias a todos los clientes que han confiado en nosotros para que les acompañemos en su desarrollo personal y que nos han recomendado tras ver los resultados.

¡Muchas gracias por darnos la oportunidad de formar parte de vuestro camino!