LÍDER AUTORITARIO vs LÍDER DEMOCRÁTICO. ¿MEJOR O PEOR?

Características de los líderes democráticos:

  • Actúan de forma participativa.
  • Saben escuchar activamente, aceptan las críticas y los errores.
  • Ofrecen respuestas.
  • Tienen confianza en sí mismos y generan confianza en los demás
  • Respetan las opiniones, defienden los intereses del grupo y no los personales.
  • Consultan la toma de decisiones y tienen en cuenta todas las variables que se generan ante esa decisión o cualquier cambio.

Características de los líderes autoritarios:

  • Dictan los procedimientos
  • Deciden los objetivos
  • Imponen los criterios.
  • Tienen el control total y dejan poca autonomía.
  • No delegan responsabilidades, marcan lo que se debe hacer, el cómo y el cuándo.
  • No permiten la participación o discusión del grupo.

Probablemente, después de leer esto pienses que es mejor ser líder democrático, puesto que si nos dan a elegir, la mayoría optaríamos por la primera opción. Pero… ¿Cuál es la mejor opción? Pues depende, depende de la situación en la que el equipo, grupo o empresa se encuentre. En ocasiones hay que tomar decisiones rápidamente y coger el control de la situación, ya que si no se hace, el grupo puede salir perjudicado. En esos momentos, se necesita una figura de líder que decida lo que hay que hacer y marque las pautas. En este tipo de situaciones, no hay tiempo de reacción. Pero ¡CUIDADO! Mantener este tipo de estilo puede crear miedo en el grupo y ser una frustración para los trabajadores. El estilo democrático, también puede generar inconvenientes, como por ejemplo enfrentarnos a una minoría opositora, con la que el líder intentará conciliar y que retrasará la toma de decisiones. No obstante, provoca mayor satisfacción y genera motivación y confianza.

Como conclusión, a corto y largo plazo un estilo democrático aporta mayores beneficios, aunque en ocasiones puntuales es necesario ser autoritario, si la situación y el equipo lo requieren.

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4 PASOS PARA AUMENTAR TU AUTOESTIMA

Existen infinidad de artículos, frases, pensamientos y reflexiones acerca de la autoestima. La teoría ya la sabemos y estamos de acuerdo en que las personas con una autoestima alta son más felices y consiguen en mayor medida todo aquello que se proponen.

No pretendemos vender humo, sabemos que cuando volvemos a nuestra realidad cambiar las cosas y empezar a quererse a uno mismo, no es algo que se consiga con un simple chasquido de dedos, ni tampoco reflexionando mucho sobre ello.

Estas son las pautas que te aconsejamos para trabajar con paciencia y perseverancia tu punto de vista ante las cosas cuotidianas y que te ayudarán a sentirte mejor contigo mismo. Antes de nada y como hemos dicho al principio, la intención que subyace en estas palabras es que tomes conciencia y que no te castigues si al leerlo sales a la calle y no ha cambiado nada, ya que lo primero es que cambies tú, y eso requiere un mayor esfuerzo.

  1. Conócete. Te resultará complicado cambiar aspectos de ti mismo que no te gustan si no te conoces lo suficiente. ¿Cómo puedes hacerlo? Coge papel y boli o simplemente piénsalo, ¿Qué adjetivos te definen? Si no consigues averiguarlo por ti mismo o no es suficiente, pregúntalo. Seguro que tienes gente de confianza a la que preguntar. Acepta todo lo que te puedan decir, puede suceder que lo que oigas no te guste, lo cual hay que ver como una oportunidad de cambio y no como un ataque.
  1. Piensa en el lenguaje que utilizas contigo mismo. ¿Qué te dices a ti mismo? ¿Cómo está formulado? ¿Crees que se puede modificar? Si los mensajes que te lanzas son “no puedo hacerlo”, “siempre me pasa lo mismo”, “me siento mal”, “nunca cambiaré”,” tengo un problema”… ¿Qué crees que sucederá? à Lo mismo de siempre. Te puedes dar el lujo de equivocarte, cometer errores y que te salga mal, enhorabuena ¡has aprendido! No te “autocastigues” pero tampoco caigas en el “victimismo”, prueba a modificar tu lenguaje. 
  1. Busca tus motivaciones. Todos tenemos motivaciones, desde ir al cine, ganar más dinero, tener una pareja, estudiar una carrera, salir a pasear por el parque, hacer deporte, tomar cervezas con los amigos… Haz una escala de motivaciones, primero elabora un listado con aquellas actividades o cosas que te gustaría conseguir y que te motivarían, luego piensa en aquello que tienes y que ya te motiva. Por último aunque igual de importante, piensa en aquello que tienes y que te gustaría eliminar. Es una primera reflexión, de forma consecutiva se trabaja el “cómo”, pero por el momento esta reflexión te servirá. 
  1. Busca tu propia aprobación, no la de los demás. Vivimos en un entorno en el que nos crean la necesidad de ser aceptados, de gustar a todo el mundo y de marcarnos metas para obtener reconocimiento. Pero ten en cuenta que los demás no sienten, viven ni experimentan lo mismo que tú. Date el placer de satisfacerte a ti mismo, date premios, caprichos, mensajes positivos y palmaditas en la espalda tú mismo. Sin querer lo provocarás también en los demás. Dirige tus actos para buscar tu propio reconocimiento, hazlo por ti.

Si logras hacer estas pequeñas pautas probablemente salgas a la calle y no haya cambiado nada, en cuyo caso estarás equivocado pues hay algo que sí habrá cambiado y ese algo eres tú. Habrás tomado conciencia y se habrá producido un “click” en tu cabeza y que poco a poco te dará resultados.

No obstante, si crees que necesitas ayuda te proponemos hacer un proceso de coaching. A través de un proceso adquirirás una mayor conciencia de tu potencial, de tus competencias reales y de tus límites. Un/a coach te acompañará en la consecución de tus metas y en el camino para poder lograrlas. En este caso, puede ayudarte a que definas y trabajes aquellas pautas que te pueden ayudar a mejorar tu autoestima.

ANTÍDOTO ANTE PERSONAS TÓXICAS

Las personas tóxicas son aquellas que nos hacen la vida difícil y nos provocan un desequilibrio emocional. Lo único que suele importarles es su propio beneficio, lo que pueden obtener de cada acción. Como no son capaces de ser felices, hacen todo lo posible para que tampoco lo sean los de su alrededor. Normalmente aparecen en nuestras vidas porque en determinado momento nos caían bien, nos gustaban, nos aportaban bienestar o simplemente porque trabajamos con ellas. Pero… ¡cuidado! Estas personas pueden resultar nocivas y afectarnos física y mentalmente. Es importante identificarlas y no aferrarse al hecho de pensar que, a pesar de todo, tienen cosas positivas y te aportan, puesto que la mayor parte del tiempo lo que hacen es consumir tu energía.

¿Cuál es el antídoto ante personas tóxicas? Pues depende… ¿De qué? de si la persona es de nuestro entorno habitual o no y si no nos queda más remedio que lidiar con ella o podemos evitar esa situación. Tú eliges cuál es el antídoto, a continuación te proponemos varias acciones que te ayudarán a tratar con personas tóxicas.

#1. Reconocerlas. Identificar a esas personas que nos provocan malestar.

#2. Focalizarse en las personas que suman, no en las que restan. Invertir la energía necesaria para evitar tu desgaste emocional.

#3. Gestionar tus emociones. Identificar los sentimientos y pensamientos que te produce la persona, aceptarlos para que no te influya excesivamente.

#4. Aceptarlo o cambiarlo. Eliminar a esas personas de tu vida o, si por ciertas circunstancias no puedes, acepta que son así, pues no está en tu mano que cambien. Si lo aceptas podrás gestionar mejor tu comportamiento, pensamiento y actitud ante la persona tóxica.

En resumen, no existe “antídoto” específico para combatir las personas tóxicas, pero sí existen una serie de acciones que te ayudarán a gestionar el trato con ellas y, lo más importante, contigo mismo.

“Rodéate de personas que valoren tus triunfos y apoyen tus sueños”

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