La importancia del autoconocimiento

Decía Aristóteles que conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.

Pero conocerse bien lleva tiempo y es un proceso constante, que probablemente no acabe nunca.

Durante los cursos de inteligencia emocional, en los que enseño a los alumnos un montón de filtros a través de los cuales procesamos la información y nos pueden servir como predictores de nuestro comportamiento, es frecuente observar cómo muchas personas identifican en esos filtros a los demás casi siempre y a sí mismos únicamente en algunas ocasiones.

Hacer un poco de introspección de vez en cuando es un acto de valentía y además un ejercicio muy recomendable.

A medida que avanzamos en el proceso de autoconocimiento, los beneficios van en aumento:

  • Nos resulta más fácil tomar decisiones
  • Sabemos qué hacer para acceder a estados emocionales positivos
  • Sabemos qué evitar para conectar con emociones negativas
  • Aprendemos a definir nuestros objetivos con más claridad
  • Generamos más opciones para alcanzar nuestras metas
  • Somos más efectivos y más productivos
  • Tenemos más claras nuestras fortalezas
  • Aumenta nuestra capacidad de aprendizaje
  • Vamos dejando atrás el victimismo, tomando las riendas

En definitiva, somos más felices y obtenemos una mayor satisfacción vital.

Para empezar, puedes ir respondiendo a las preguntas que te planteo a continuación. Cuantas más respuestas conozcas, mayor es tu autoconocimiento. No te preocupes si todavía no tienes algunas respuestas, con el tiempo tendrás cada vez más. Y si quieres acelerar el proceso y ganar en autoconocimiento más rápidamente, puedes formarte en inteligencia emocional.

Como te decía, puedes comenzar contestando a estas preguntas:

  • ¿Conoces el vínculo entre tus sentimientos, tus pensamientos, tus palabras y tus acciones?
  • ¿De qué manera influyen tus emociones, pensamientos y sentimientos en tu rendimiento?
  • ¿Cuáles son tus valores fundamentales?
  • ¿Qué relación existe entre tus valores y tus decisiones?
  • ¿Cuáles son los principales filtros por los que procesas la información?
  • ¿Cuáles son tus fortalezas y cuáles no?
  • ¿Qué te encanta hacer?

Un magnífico primer paso es comenzar respondiendo a estas preguntas y planificar tu autoconocimiento con aquellas respuestas que todavía no tengas.

Y sobre todo, obsérvate, escúchate, siéntete, conecta contigo mismo y sé protagonista de tu vida.

Para conocer más sobre el tema: http://www.escuelacomunicando.com/inteligencia-emocional/

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