Autoboicot: Cuando las barreras te las pones tú mismo

Una de las consultas que más me hacen durante las clases de inteligencia emocional es, ¿qué hago  para dejar de sufrir?

Cuando hablamos de pensamiento positivo, de enfocarnos en lo que queremos, en buscar el lado bueno de las cosas, algunas personas me dicen: “La teoría la tengo clara, pero ¿cómo lo hago?”

Hoy quiero hablaros de la trampa del autoboicot y proporcionaros algún truco para que podáis salir de esos pensamientos negativos que sentís que os atrapa.

¿Cómo salir de esos pensamientos en bucle que te angustian, te bloquean y te impiden disfrutar de otros aspectos de la vida?

Os dejo aquí los pasos para lograrlo:

  1. Entiende y acepta que eres tú quien te hace sufrir, no las circunstancias ni los demás. Las circunstancias influyen, por supuesto, pero la decisión de cómo afrontarlas es tuya.
  2. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre las cosas que suceden? Frases como “Qué mal lo estoy pasando”, “Tenía que haber hecho otra cosa”, “Esto lo hacen para hacerme daño”, “Soy incapaz de hacer esto”… Son conversaciones negativas que tienes contigo mismo, mensajes que te lanzas, probablemente con bastante frecuencia, que te generan emociones negativas y te conducen, por tanto, a resultados insatisfactorios. Y vuelta a empezar.
  3. Cada vez que te digan o te digas a ti mismo frases que te conduzcan al desánimo, la tristeza o cualquier emoción negativa, pásale los filtros de Sócrates.

Cuentan que un discípulo de Sócrates se dirigió a él diciéndole:

  • Maestro, le voy a contar algo sobre un compañero que me han contado esta mañana”

Sócrates le paró, diciéndole:

  • Espera un momento, antes de decirme nada. Lo que me vas a contar, ¿es verdad?
  • Pues… no lo sé… me lo han dicho.
  • Ya, te lo han dicho, pero ¿estás seguro de que es verdad?
  • No, no puedo afirmar que sea verdad.
  • ¿Y es bueno? ¿Me vas a contar algo bueno sobre esa persona?
  • No… bueno no es.
  • ¿Y es útil? ¿Para qué sirve?
  • Mmmm… no sé.
  • ¡Entonces no me lo cuentes!

Te propongo que hagas lo mismo con tus pensamientos. Si no dicen “la verdad”, sino una interpretación de los hechos, no son buenos ni útiles para ti, deséchalos.

  1. Dale la vuelta a tu emoción. Cambia lo que sientes por lo que quieres sentir. Por ejemplo: “Me siento triste”. ¿Cómo te quieres sentir? Alegre
  2. Ahora busca cosas que te pongan alegre: ver una película, llamar a un amigo, poner una canción.

Y así cada vez, hasta que tu cerebro entienda que ese es el mejor camino y empiece a hacerlo solo.

En definitiva, tu felicidad está en tus manos. No vas a poder evitar que surjan ciertas situaciones, pero sí que puedes elegir cómo gestionarlas. Así que, adelante! Tú decides.

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Buda

 

 

 

 

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