Tus conflictos internos

Cuando hablamos de conflictos, a menudo nos vienen a la cabeza situaciones problemáticas o de desencuentro con otras personas. Sin embargo, en ocasiones los conflictos residen en nuestro interior: tenemos conflictos con nosotros mismos porque no terminamos de decidir hacia dónde queremos ir, nos dejamos llevar por las opiniones de otros, nos dominan el miedo, las inseguridades, el sentimiento de culpa…

En el post de hoy mi intención es ayudarte a resolver esos pequeños o grandes conflictos internos que pueden llevarte al estancamiento, a no avanzar, a encallarte en una situación no deseada. Para ello, te propongo alguna reflexión que te empuje hacia la salida de esos “pensamientos veneno” que sientes te frenan.

  • Si lees un poco más arriba, he escrito “los pensamientos que sientes que te frenan”. Observa el matiz de las palabras: sientes que te frenan. Sin embargo, los pensamientos no te frenan, tú decides si quieres seguir avanzando o pisar el freno.

  • Si no te sientes bien, cómodo, a gusto, con la situación actual y puede que lleves así ya semanas, meses, e incluso años, ¿no crees que es el momento de que te decidas a actuar? Piensa bien qué te impide actuar. Puede que te respondas que son las circunstancias, los demás, el entorno… ¿Excusas, justificaciones tal vez? Tú decides. Acepta que el error es una posibilidad y actúa.

  • Toma conciencia de tu diálogo interno. A menudo la culpa, las inseguridades, el temor, nos hacen dar credibilidad a ciertos pensamientos de los que ni siquiera somos conscientes a veces. Se llaman creencias limitantes y lo más curioso es que tú las creas y tú las crees. Y como las crees, actúas como si fueran ciertas.

Puede que estés pensando que tú no tienes ese diálogo interno del que te hablo, o que no seas consciente de él.

Aquí va un ejercicio que te ayudará, en primer lugar, a tomar conciencia de tus conversaciones internas y en segundo lugar, a desafiar a esos pensamientos que te limitan. Veámoslo paso a paso:

  1. Ante una situación de conflicto interno, escribe qué te pasa. Si tienes claro que quieres hacer algo y crees que no puedes, contesta a la pregunta: ¿Qué te lo impide? Por escrito, por favor.

  1. Una vez que hayas escrito tus pensamientos, lee con detenimiento tus palabras y pásales los filtros de Sócrates.

Cuentan que en la antigua Grecia, un discípulo se acercó a Sócrates diciendo: “Maestro, le voy a contar algo que me han dicho de un compañero”. Entonces Sócrates le paró y así transcurrió la conversación:

  • Espera un momento, antes de hablar. Lo que me vas a contar, ¿es verdad?
  • Me lo han dicho esta mañana.
  • Sí., te lo han dicho. Pero ¿puedes asegurar que es verdad?
  • No… no puedo asegurarlo.
  • Siguiente pregunta: ¿Me vas a contar algo bueno sobre ese compañero?
  • No… no es bueno.
  • Y por último: ¿es útil?
  • Pues tampoco… no es muy útil.
  • Entonces, no me lo cuentes.

Sócrates nos enseña, de esta forma, que la verdad, la bondad y la utilidad son esenciales en nuestra relación con los demás, pero también con nosotros mismos.

Así que, si quieres resolver tus conflictos internos, ya sabes:

  1. Escribe tus pensamientos.
  2. Observa con detenimiento tus palabras.
  3. Pásales los filtros de Sócrates.
  4. Si no pasa los filtros, escribe otras hasta que sean verdad, o al menos, útiles y buenas para ti.

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