Reflexiones para los pasos difíciles

Todos tenemos que tomar decisiones difíciles en diferentes momentos de nuestras vidas y dar pasos ante los que los miedos pueden paralizarnos: separarnos, cambiar de trabajo, cambiar de ciudad, romper una amistad… Por un lado, parece que tenemos claro lo que queremos hacer, pero por otro lado, nos frenan los miedos a perder algo, a las reacciones de otras personas, a la incertidumbre de lo que ocurrirá… En definitiva, queremos conseguir algo, pero no queremos sufrir. Queremos que nos salga “gratis”.

No todas las personas tomamos las decisiones de la misma forma: Hay quien se decide rápidamente, sin importarle lanzarse a la aventura; hay quien prefiere pensarse pros y contras detenidamente y tarda un tiempo en decidirse y hay quien le da vueltas y vueltas al asunto y no se decide nunca. Si es tu caso, aquí te dejo algunas reflexiones:

  1. Siempre hay alguien que decide. Si no eres tú, alguien decidirá por ti. Puede que si comentas en voz alta la decisión que quieres tomar, haya alguien a tu lado que no quiere que la tomes (probablemente saldrá perdiendo por algo) y hará y dirá lo necesario para que te quedes como está. Si eso ocurre, es esa persona la que está decidiendo por ti.                                                                                                                                                                                                                             
  2. Los logros no suelen ser gratuitos, casi todo tiene un precio. Deja de lamentarte y de compararte con otras personas a las que consideras más afortunadas que tú. Si han conseguido algo, será porque han estado dispuestas a pagar el coste en tiempo, dinero, esfuerzo, recursos o lágrimas que eso supone.
  1. Imagina las dos posibilidades y piensa: ¿Cómo estaré dentro de cinco días si tomo la decisión de hacer algo? ¿Y si tomo la decisión de no hacerlo? ¿Y cómo estaré dentro de cinco semanas? ¿Y dentro de cinco meses?
  1. ¿Qué te ilusiona de lo que llegará cuando tomes la decisión de hacerlo? Piensa en lo que ganarás, en lo que verás, sentirás y escucharás cuando lo consigas. Mejor dejarse llevar por la ilusión que por los miedos.
  1. Acepta de antemano que el error es una posibilidad. Y piensa que si estás en esa tesitura es porque muy feliz no estás en la situación actual. Si permaneces donde estás, ya sabes lo que te espera. Si vas a otro lugar, puede que no sea exactamente lo que esperabas, pero nadie te impide seguir intentándolo hasta que encuentres tu sitio!

Es imposible saber lo que va a ocurrir cuando hagas algo sin hacerlo. Cuando lo hagas lo sabrás. Si encuentras lo que querías, enhorabuena, lo has conseguido. Si algo no sale como esperabas, sigue adelante. Si todavía no sabes cómo llegar a lo que quieres, echa a andar, seguro que encuentras la forma en el trayecto.

 

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Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

TU VALOR ESTÁ DENTRO DE TI

Un profesor de universidad comenzó un día su clase con un billete de 500 euros en la mano.

Se lo enseñó a los estudiantes y les preguntó:

– “¿Quién quiere este billete de 500€?”

Como era de esperar, salieron muchos voluntarios. El profesor entonces arrugó el billete, como si fuera un papel para tirar y preguntó:

 “¿Todavía lo queréis?”

– “¡Siiiii!”dijeron los alumnos.

El profesor entonces tiró el billete al suelo y empezó a pisotearlo. Lo cogió después del suelo, aplastado y sucio.

-“Ahora, ¿quién de vosotros todavía lo quiere? Otra vez casi todos los estudiantes dijeron que sí“ Bien, pues seguidme . Salió del edificio seguido de sus alumnos, cogió el billete y lo tiró a un charco lleno de barro y hojas secas, pisándolo para que se hundiera en el lodo.

“¿Alguien de vosotros lo querría todavía?” preguntó. Y los estudiantes volvieron a decir que sí.

Entonces el profesor dijo:

“Queridos alumnos. Como habéis visto, he tirado el billete al suelo, lo he arrugado, lo he pisoteado, lo he metido dentro del barro más sucio y a pesar de ello, todavía lo queréis. ¿Por qué? porque todavía no ha perdido su valor. Sigue valiendo 500 €.

tu valor está en ti (1)A veces pasamos por situaciones en las que nos sentimos apartados o  pisoteados. Nos topamos con personas que nos hacen pasar por situaciones duras y podemos llegar a sentir que no tenemos valor. Pase lo que pase, piensa que tu valor lo determinan tus acciones y ese valor está dentro de ti.

Todas las personas que pasen por tu vida te aportarán algo: las que se porten bien contigo, te aportarán satisfacción, felicidad y buenos momentos y las que se porten mal te aportarán aprendizaje. Pasarás por momentos duros, pero para salir de ellos desarrollarás una serie de habilidades que formarán parte de ti y que más adelante podrás utilizar en diversas situaciones. Recuerda: pase lo que pase en tu vida, si aprendes de las experiencias vividas, tu valor cada vez será mayor, aunque haya momentos en que no lo veas así.

 

Objetivos logrados por algunos de los clientes de SLC Coaching

Muy orgullosos de mostraros los objetivos que han logrado algunos de los clientes de coaching personal este año 2016. Nosotros ponemos las herramientas, ellos la ilusión y las ganas de conseguirlo.

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¡El último hueco es para ti!

Tú también puedes alcanzar lo que te propongas, nosotros te ayudamos a sacar todo tu potencial, a que tomes conciencia de tus recursos y a que te fijes objetivos alcanzables. ¡Si empiezas ahora en marzo puedes tenerlo conseguido!

Piensa en qué ámbito o ámbitos te gustaría tener una situación diferente ala que tienes actualmente.rueda-de-la-vida

Conócete mejor a ti mismo, descubre otros enfoques, genera nuevas y mejores opciones y alcanza tus metas.

Queremos dar las gracias a todos los clientes que han confiado en nosotros para que les acompañemos en su desarrollo personal y que nos han recomendado tras ver los resultados.

¡Muchas gracias por darnos la oportunidad de formar parte de vuestro camino!

3 CLAVES PARA MOTIVARTE

Empezaremos este post con una pregunta: ¿Qué tienen en común las personas exitosas? No hablamos únicamente de las personas que han logrado grandes cosas, también nos referimos a las personas que disfrutan con lo que hacen y son felices con su vida.

Pero… ¿qué es para ti el éxito? Hay tantas respuestas como personas en el mundo. Aunque esta vez nos fijaremos en un aspecto concreto: la motivación. ¿Crees que las personas exitosas sienten motivación por lo que hacen? Probablemente sí.

A continuación te explicamos tres pasos que te ayudarán a motivarte y te acercarán a lo que para ti es el éxito.

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  1. PONTE OBJETIVOS. Para ello hay que diferenciar entre sueños y objetivos. Responderías lo mismo ante esta pregunta: ¿qué sueño te gustaría alcanzar en tu vida? y esta otra: ¿qué objetivo vas a realizar en tu vida? Te invitamos a que reflexiones sobre tu sueño y pienses cuál es tu nivel de motivación para conseguirlo. Teniendo en cuenta que por ejemplo un nivel 10 supondría estar dispuesto a hacer todo lo necesario para lograrlo. Cuando convertimos nuestro sueño en objetivo aumenta nuestro nivel de motivación.
  1. PERSERVERA. El resultado de nuestras acciones no siempre es el esperado. En ese caso, podemos darnos por vencidos y “tirar la toalla”, o podemos aprender de nuestros errores y seguir intentándolo hasta conseguir el resultado deseado o el objetivo marcado. Piensa qué harás diferente la próxima vez, en lugar de castigarte por haberte equivocado. Busca la motivación necesaria para intentarlo de nuevo.
  1. BUSCA INSPIRACIÓN. La motivación no es algo permanente, ni tampoco viene sola. Hay que buscarla de forma consciente. Intenta dar lo mejor de ti mismo en aquello que haces, aunque no sea tu objetivo final. De este modo estarás abierto al aprendizaje y será más fácil encontrar la inspiración. Si permaneces frustrado por no encontrarte en la situación que te gustaría estar, te cierras a los posibles cambios. Así que, busca la motivación en tus actos del día a día, ponte pequeñas metas y ten presente tu objetivo final.

Los que renuncian son muchos más que los que fracasan” Henry Ford

Si te ha gustado este artículo y quieres conocer más herramientas que te ayuden a fijarte objetivos, lograr tus metas, motivarte, pensar en positivo, etc. Te invitamos a descubrir el coaching y los beneficios de un proceso de coaching. Visita nuestra web: http://www.slccoaching.com/

PARA ALCANZAR TU OBJETIVO, EMPIEZA POR DEFINIRLO

Seguramente a lo largo de tu vida has tenido y sigues teniendo un sinfín de propósitos, objetivos, metas y deseos. Algunos de ellos, los habrás logrado, otros quizá los has desechado y otros simplemente están pendientes. La buena noticia es que todavía estás a tiempo de conseguir aquello que te propongas, únicamente necesitas ganas de lograrlo y una buena planificación.objetivo

Para empezar a fijar tu objetivo, lo primero es definirlo. Este paso es el más importante, no podemos avanzar si nuestro objetivo no cumple los siguientes requisitos:

  1. Specific – Específico. Se trata de concretar el objetivo, qué, cómo, cuándo, con quién… Objetivo: quiero adelgazar | Objetivo específico: quiero adelgazar 3 kg haciendo dieta y ejercicio físico durante 3 meses.
  1. Mesurable – Medible. “Lo que no se mide no se mejora”. Preguntas a las que debes responder para saber si tu objetivo es medible:
  • ¿Cómo sabrás que lo has alcanzado?
  • ¿Cómo sabrás si estás en camino?
  • ¿Cómo vas a medir tu éxito?
  1. Achievable – Alcanzable. Aquí se trata de definir lo que estás dispuesto a hacer para lograrlo, a qué renunciarás para conseguirlo, a quiénes afecta tu objetivo y qué impacto tendrá para ti el lograrlo. 
  1. Realistic – Realista. Si los objetivos que nos fijamos son poco realistas, nos pueden llevar a la frustración. Por ejemplo, si pienso quiero adelgazar 10 kg en una semana o quiero que me toque la lotería, son objetivos casi imposibles de lograr, o que en ocasiones no dependen de nosotros, lo cual puede desmotivarnos.
  1. Time – Temporal. ¿Cuándo quieres alcanzar tu objetivo? Fijar un plazo, te permitirá ir trabajando en tu objetivo con un inicio y un fin. Si no cerramos el objetivo, éste se vuelve eterno y se convierte en una preocupación.

En coaching, la definición del objetivo es uno de los aspectos clave para lograrlo. Si quieres recibir más información síguenos o infórmate en nuestra página web: http://www.slccoaching.com/

INGREDIENTE PRINCIPAL PARA EL PENSAMIENTO POSITIVO

Mantenemos conversaciones con nosotros mismos a lo largo del día y no siempre el lenguaje que utilizamos es el adecuado. Debemos hablarnos en un lenguaje positivo, y como hemos visto en anteriores posts, si pensamos en negativo ¡hay que darle la vuelta! Pero… no siempre es fácil. Pensar en positivo es algo que requiere paciencia y perseverancia.

¡Vamos más allá! Busquemos un estado de flujo positivo. ¿Cómo? Marcando pequeñas sub-metas. Imaginaos que tengo un objetivo claro, como por ejemplo: montar mi negocio, pero sé que para lograrlo necesito ahorrar dinero, hacer un plan de negocio, especializarme, conseguir contactos y un largo etcétera. Este objetivo es a largo plazo, y mientras… ¿Qué hago? ¿Cómo puedo motivarme?

TRAZA TU PLAN. Busca actividades que te mantengan motivado, cosas que te guste hacer, pequeños objetivos en tu trabajo, en tu desarrollo personal, en tu tiempo libre, con tu familia… No renuncies a tu estado interno de alegría, entusiasmo y felicidad, por el simple hecho de no disponer de lo que quieres de forma inmediata. Busca aquellas cosas que te aporten ese ESTADO DE FLUJO continuo.Ingrediente secreto autoindulgencia

De esta forma, conseguirás entrenar a tu cerebro proporcionando pensamientos positivos y creando nuevas conexiones neuronales, propiciando el proceso de cambio y adquiriendo una sensación de control sobre tu vida.

El coaching te ayuda a trazar esas metas y a lograr tus objetivos. Infórmate sobre los beneficios de realizar un proceso de coaching http://www.slccoaching.com/.

¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO POR PRIMERA VEZ?

Zona_confort

Hoy es un día de esos que me da por reflexionar. Creo que todos tenemos de esos días, es una lástima que no compartamos siempre esas reflexiones internas… En fin, hoy me he hecho esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez? Después de hacer un repaso mental de mis últimos 12 meses, me he dado cuenta de que necesito algo nuevo… Necesito salir de mi zona de confort.

Habrás oído hablar en numerosas ocasiones de nuestra zona de confort, es ese lugar en el que nos sentimos como en casa, todo es conocido para nosotros y nos da seguridad. Puede que ya estés bien en ese lugar y no sientas la necesidad de experimentar cosas nuevas, de aumentar tu aprendizaje y de ampliar esa zona de confort. ¡No es mi caso! Si eres inconformista y lo que quieres es un cambio, te propongo un primer ejercicio que te ayudará a tomar la decisión.

Analiza tu situación actual. Con esto me refiero a reflexionar sobre tu estado actual en todos los ámbitos de tu vida: familia, amigos, salud, ocio, desarrollo personal, pareja, etc. Para un mayor análisis, piensa cuál es tu nivel de satisfacción en cada uno de ellos. Ponle una puntuación del 0-10, siendo 0 nada satisfecho y 10 totalmente satisfecho. Una vez hecho este análisis, ¿Por cuál quieres empezar? No necesariamente tenemos que empezar por el que tiene la puntuación más baja, piensa por cuál te apetece más.

Esta primera reflexión te ayudará a tomar conciencia de tu situación actual en todo los aspectos de tu vida, y a decidir en qué ámbito deseas se produzca un cambio.

No es una invención, es coaching: es un proceso para pasar de tu “estado actual” a tu “estado deseado”.

Tania Ruiz

 

Rechazar lo desconocido

En la antigüedad, a partir del siglo VI antes de Cristo, el paradigma científico estaba protagonizado por la teoría geocéntrica. Es decir, por la creencia de que el Sol y el resto de planetas giraban alrededor de la Tierra. Y, en consecuencia, la Tierra era el centro del universo. Nadie cuestionaba ni ponía en duda esta forma de pensar. Tanto es así que todas las hipótesis acerca del universo se desarrollaban a partir de estos supuestos. Con el tiempo, los más eminentes pensadores y científicos –liderados por los filósofos Platón y Aristóteles– llegaron al convencimiento de que se trataba de una verdad inmutable.

Años más tarde, Aristarco de Samos se atrevió a cuestionar el statu quo científico de la época, formulando la teoría heliocéntrica. Este sabio afirmaba que el Sol era el centro del universo y que la Tierra y el resto de planetas giraban a su alrededor. Por aquel entonces, la mayoría de sus colegas se burlaron y se opusieron a su hipótesis, que fue severamente criticada y condenada. No en vano, dar crédito a esta nueva teoría suponía asumir que ellos estaban equivocados.

Con el paso de los siglos aparecieron otros pensadores con nuevas maneras de mirar e interpretar el universo. Entre ellos destacó Nicolás Copérnico, quien retomó el relevo de Aristarco de Samos, asegurando que la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa alrededor del Sol. Dado que Copérnico contaba con elaborados cálculos matemáticos que sustentaban su hipótesis, en esta ocasión la teoría heliocéntrica fue acogida con menos escepticismo.

Cien años más tarde, y gracias a los avances tecnológicos, las hipótesis de Copérnico fueron demostradas por Galileo Galilei. Con la ayuda del telescopio –instrumento que él mismo inventó–, se desmontó la falsedad inherente a la teoría geocéntrica, consagrando así la veracidad de la heliocéntrica, descrita casi dieciocho siglos atrás por Aristarco de Samos. Así fue como se produjo uno de los más importantes cambios de paradigma que ha experimentado la humanidad.

Evidentemente no todos los locos son visionarios. Sea como fuere, este colectivo de genios está compuesto por personajes tan ilustres como Leonardo da Vinci, Nostradamus, Louis Pasteur, Julio Verne, Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Aldous Huxley, George Orwell, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury y Steve Jobs, entre otros. Todos ellos tienen siete características en común.

1. Desafían el ‘statu quo’. Al investigar la historia que hay detrás de cada visionario, descubrimos que todos ellos padecen en algún momento una profunda crisis que les lleva a romper con la ancha avenida por la que transitan el resto de sus coetáneos, explorando sendas nuevas y alternativas. Para lograrlo, empiezan a cuestionar el núcleo de su identidad y el sistema de creencias con el que fueron condicionados por su entorno social y familiar. Así es como se convierten en una amenaza para el orden establecido.

2. Inadaptados y excéntricos. No encajan con el patrón que impera en la sociedad. De ahí que tiendan a rechazar el modo de vida que les propone su tiempo. Y al hacerlo atraviesan una etapa en la que se sienten excluidos y marginados. La soledad y la incomprensión son el precio que pagan al principio por atreverse a escuchar a su intuición y seguir su propio camino. En ocasiones, para reafirmarse ante los demás, suelen adoptar actitudes bizarras y conductas excéntricas, provocando que se les tache de “raros” y “locos”.

3. Rebeldes e inconformistas. Al ganar en confianza y seguridad en sí mismos, se sienten con más determinación para rebelarse frente a las autoridades y los sinsentidos de su época. A todos ellos les causa cierto deleite transgredir las normas y romper los límites. No se resignan a vivir como se estila hoy, sino que lo hacen como se hará mañana.

4. Libres de pensamiento. Son personas que han construido un pensamiento propio e independiente, forjado por medio de experiencias. Tienen una mente abierta, libre de moral y de prejuicios. Suelen llevar un estilo de vida muy poco convencional que frecuentemente causa controversia en su entorno.

5. Idealistas y soñadores. Son personas adelantadas a su tiempo. Tanto es así que lo que un visionario piensa hoy es lo que asumirá la humanidad dentro de 50 años. Sin embargo, su exacerbado progresismo les lleva a ser personas orientadas hacia el futuro, con tendencia a abrazar quimeras y utopías.

6. Creativos e inventivos. La creatividad es su seña de identidad. Son inventores natos, cada uno en su campo. Muchas de sus ideas acaban dando lugar a innovaciones que significan un punto de disrupción con las propuestas actuales, que de pronto quedan obsoletas.

7. Revolucionarios orientados al bien común. Tremendamente humanistas, los visionarios terminan por convertirse en grandes reformadores, cuyo enfoque inspira un cambio de paradigma en la sociedad. En el momento en que la mayoría verifica la validez de sus ideas, empiezan a destruirse y transformarse las estructuras establecidas, generando una nueva realidad.

Todos los adelantos evolutivos señalados por este colectivo de locos-visionarios están sujetos a la denominada “ley de difusión de innovaciones”, popularizada en 1962 por Everett Rogers. Este sociólogo dedicó su vida a investigar el proceso por el cual los individuos que forman parte de un colectivo comparten y asimilan nuevas ideas y tecnologías que permiten el progreso de la humanidad. Según esta teoría, la población de cualquier país se divide en cinco segmentos, en función de su predisposición para adaptarse a los constantes cambios y avances relacionados con nuevos conocimientos y formas de hacer las cosas.

En la medida en que el nuevo producto, servicio o conocimiento genera una sustancial mejora en la calidad de vida de sus usuarios, poco a poco va comunicándose por medio del boca a boca. Según Rogers, con el tiempo empieza a ser utilizado por la denominada “mayoría precoz”, formada por el 34% de la población. Es decir, aquellos que al conocer directa o indirectamente a uno de los primeros seguidores han podido verificar que se trata de algo útil y beneficioso, decidiendo incorporar esta novedad en sus vidas.

Es entonces cuando dicha innovación se pone de moda, generando que empiece a ser empleada por la “mayoría tardía”, constituida por otro 34%. En este caso, utilizan dicho avance cuando ya no se considera una “innovación” ni tampoco se percibe como una “novedad”. Por último se encuentran los ­“rezagados”, un grupo compuesto por el 16% restante, quienes empiezan a emplear las ­nuevas ideas, herramientas o tecnologías cuando el resto del mundo lo hace y no les queda más remedio.

Por más que la tendencia general sea ridiculizar o rechazar lo diferente, lo alternativo y lo desconocido, es imposible detener el avance y el progreso de la humanidad. Como individuos, podemos quedarnos estancados en lo viejo o abrir nuestra mente y explorar las innovaciones que trae consigo lo nuevo. Y es que la locura –la de verdad– consiste en seguir haciendo lo mismo que hemos venido haciendo hasta ahora esperando cosechar resultados diferentes.

 

ARTÍCULO DE ‘EL PAÍS SEMANAL’

Miedo a no ser “normales”

Ya era la tercera vez que le ocurría. Por la mañana, mientras se maquillaba frente al espejo, por unos momentos, se veía a sí misma desde el techo. Como si su alma, su espíritu, su conciencia, algo de ella, hubiera salido de su cuerpo y se hubiera colocado por encima. Desde allí, observaba a esa chica pintándose los labios. Esa chica que era ella misma. Marta no había consumido ningún tipo de droga, ni medicamento, no sabía a qué achacar esta fantasmagórica flotación. Encerró esos episodios bajo llave. Tenía miedo a que la tomaran por loca.

Pedro vivía angustiado creyendo que, en el fondo, era un asesino potencial. No entendía cómo esos macabros pensamientos cruzaban por su mente. Seguro que no era normal. El peso de la vergüenza le comprimía el alma. Nunca se aligeró confesándoselo a alguien.

Cristina también tenía un íntimo y absurdo secreto sellado en su cabeza. Desde que era niña escondía una pequeña cajita de latón repleta de las uñas que se iba cortando. Era como un tesoro. No sabía por qué tenía la necesidad de esa retorcida colección orgánica.

La pregunta a la que más nos enfrentamos los psicólogos es: “¿Soy normal?”. Suele ir precedida de una detallada descripción de algún comportamiento, sentimiento o sensación que a la persona se le antoja extrañísima. Relatos que suelen ir seguidos de un: “Esto solo me pasa a mí”.

No somos tan originales, lo más extravagante que podamos sentir, la idea más loca que tengamos, el comportamiento más rocambolesco no suelen ser propiedad exclusiva. Por temor a parecer anormales lo ocultamos. Somos una manada de manías, obsesiones y rarezas disfrazadas bajo un traje tallado por el patrón social. Nunca sabremos que eso que no confesamos quizá también lo vive la persona que está tomando café en la mesa al lado de la nuestra.

Por eso, cuando en un grupo se establece un clima de intimidad que favorece las confesiones, se respira aire de alivio. Las supuestas anormalidades enterradas bajo capas de culpa y vergüenza se vuelven normales.

¿Soy normal? A esta pregunta tan sencilla y tan compleja a la vez se puede responder de varias maneras. La primera, bajo el paraguas de la estadística. En el caso de que haya estudios científicos, los terapeutas podemos dar una respuesta del tipo: “Pues esto que te sucede le pasa al 50%, al 70% o al 90% de las personas”.

Y eso ¿adónde nos lleva? ¡A ninguna parte! Un bajo porcentaje estadístico no apunta a la patología. Por ejemplo, existen personas que al escuchar letras o números, ven colores, o que cuando escuchan palabras les vienen diferentes sabores a la boca (saborean las palabras). Son los sinestésicos. Experimentan percepciones cruzadas. Las investigaciones arrojan distintos porcentajes respecto a este fenómeno, que van desde un 1% a un 14%. Proporciones pequeñas. Por eso, antes la sinestesia era tratada como un error del cerebro, como una patología; sin embargo, a medida que avanzan los estudios se asocia cada vez más a la creatividad, a la memoria prodigiosa, a la genialidad.

Obsesión por una persona, aumento de la pasión sexual, enlentecimiento del tiempo cuando se está lejos de ella, segregación anormalmente alta de dopamina…, estos son los síntomas del enamoramiento. ¿Lo consideramos una patología? No. Lo etiquetamos como normal pues la mayoría de los mortales lo experimentamos alguna vez en la vida. Si solo un 1% de nosotros se enamorara, entonces a esos pocos los tildaríamos de locos. Trataríamos como una neurosis ese fundido tan desgarradoramente dulce del corazón. La estadística no suele decirnos nada realmente interesante.

“¿Esto que me pasa qué nombre tiene?”. Necesitamos estar dentro de alguna casilla rotulada. Los psicólogos y psiquiatras lo tenemos muy fácil para colocar a la gente en cuadrados. Disponemos de una herramienta que nos lo permite: el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Un manual donde se encuentran todos los posibles trastornos con los síntomas que los caracterizan. Este catálogo de patologías resulta útil para la orientación del diagnóstico y el tratamiento. No obstante, dista mucho de ser un mapa exacto y su interpretación necesita grandes dosis de sensatez y humanismo. Sobre todo es imprescindible no perder de vista la relatividad de los criterios que se han empleado para elaborarlo.

Hasta el año 1973, la homosexualidad se encontraba dentro de este manual como un desorden mental. Las patologías entran y salen de este diccionario de las “anormalidades” humanas dependiendo de la moral de la época y muchas veces de los intereses de las industrias farmacéuticas. Cuanto más se diagnostica, más psicofármacos se venden. La última versión se ha visto engrosada con la entrada de nuevas patologías. Una de ellas presenta la complicada etiqueta: “Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo”. Es un diagnóstico para niños que presenten irritabilidad, pataletas, episodios de rabia como mínimo tres veces por semana durante un año. El peligro de acabar medicando los berrinches ya está servido. También se ha incluido el “trastorno por atracón”, un diagnóstico para las personas que se den una panzada con una frecuencia mínima de doce veces en tres meses. Al final, ya nadie será normal.

¿Qué significa ser normal? ¿Comportarnos como la mayoría? ¿No estar encasillados en alguno de esos diagnósticos? Nuestros protagonistas: Marta, con sus salidas del cuerpo; Pedro, con sus pensamientos asesinos, y Cristina, con su recopilación de uñas cortadas, ¿son normales? De entrada, no son únicos, es decir, que estos ejemplos están basados en un porcentaje de la población, aunque eso tampoco importa mucho. Estas rarezas puntuales no serían suficientes para clasificarlos como trastornados, para ello es necesario comprobar si estas extravagancias afectan a su vida cotidiana. En el caso de que no lo hagan, se los pondría dentro del saco de los normales.

Podríamos llegar a la conclusión de que, si la vida se ve afectada, se considera patología y, en caso contrario, no, pero eso también esconde una trampa. Imaginemos un fetichista. Un hombre que solo logra excitarse si su pareja lleva unos zapatos rojos de tacones imposibles. ¿Es patológico? Según nuestra conclusión, no lo sería dado que el resto de su vida no tiene por qué verse alterada. Ahora bien, supongamos que a su pareja no le gusta poner sus pies dentro de ese glamuroso calzado. En ese caso, podría estallar una crisis dentro de la pareja que pusiera la existencia de nuestro fetichista del revés. Así que dependiendo de la disposición de su mujer etiquetaríamos a ese hombre como trastornado o no. Complicado.

En Líbano, si un hombre presenta zoofilia y se lo monta con un animal hembra, se le considera normal. Ahora bien, si el animal es macho, la cosa cambia. La ley lo prohíbe y la condena puede ser de pena de muerte.

Aquí somos más lógicos. Si nos pasamos el día corriendo es normal. Si nos dejamos la salud para alcanzar objetivos materiales es normal. Si nos quedamos impasibles ante imágenes sangrantes del televisor es normal. Si el humor se nos agrieta porque nos han rayado el coche es normal. Si nos quejamos constantemente es normal. Si valoramos más el cuerpo de los jóvenes que la sabiduría de los ancianos es normal. La postura disparatada respecto a la zoofilia no desentona tanto al lado de nuestras “normalidades”. ¿Quién está más cuerdo, el que encaja dentro de esta loca sociedad o el que no?

Queremos encontrar la fina línea divisoria entre cordura y locura pero no existe. Esa raya es como el meridiano de Greenwich, si pasas por alguna carretera que lo cruza no lo ves, no existe, es solo una invención arbitraria de nuestra necesidad de ordenarlo todo. Saber si somos normales o no, no es la cuestión. Lo esencial no es qué rarezas nos acompañan, sino cómo nos relacionamos con ellas. Una misma locura puede ser vivida como genial o como patológica. Una misma manía puede verse como algo que convierte a una personalidad en especial o como una alteración. Una misma obsesión puede desviarse hacia lo creativo o hacia lo insano. Todos tenemos nuestra parte loca. La cuestión es qué hacemos con ella.

ARTÍCULO DE EL PAÍS SEMANAL