Atrapasueños en el aula

Últimamente se ven atrapasueños por todas partes, parece que están de moda.

¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde vienen los atrapasueños, por qué se llaman así y para qué sirven?

El origen de este amuleto está en las tribus indias americanas antiguas. Cuenta la leyenda que nos sirven para conservar las energías positivas, las buenas ideas y los sueños y también para protegernos de las energías y sueños negativos. Todo gracias a Asibikaashi, una mujer araña que cuidaba a todas las criaturas, inclinándose sobre sus cunas y las camas de los niños pequeños mientras tejía su telaraña, que atrapaba las pesadillas, energías negativas y cualquier otro mal. Llegó un momento en el que ya no podía proteger a todos los niños, debido a que los indios se dispersaron por Norteamérica. Entonces fueron las mujeres de la familia quienes empezaron a tejer con sus manos estas redes mágicas para conseguir atrapar los sueños agradables de sus niños y protegerlos de las pesadillas.

Existen muchas supersticiones acerca de cómo activarlos, cómo “limpiarlos”, dónde colocarlos…

Os lo he contado muchas veces: uno de los principios del coaching es la responsabilidad. No se trata de esperar a que el destino actúe, a esperar a que las cosas sucedan, sino todo lo contrario, hacer por que las cosas sucedan. Esta filosofía es contraria a las supersticiones: la suerte no llegará por el hecho de colgar un amuleto en el cabecero de tu cama. La suerte la creamos cada uno de nosotros cada día con nuestra forma de actuar, de reaccionar, de hacer o dejar de hacer.

Sin embargo, hay muchas personas a las que les encantan las leyendas, los amuletos, las supersticiones. Son cientos de personas las que sueñan con que lo bueno “llegará” y le dan un empujoncito al destino con este tipo de objetos. Muchos de mis alumnos piensan así, por eso he colocado este atrapasueños en el aula de la Escuela Comunicando,para que los miedos, los nervios y los bloqueos de aquellos que vienen a aprender a hablar en público queden atrapados en la red y se vayan liberando de ellos poco a poco, cambiándolos por energía positiva, sueños agradables y buenas ideas.

Atrapasueños

La verdad es que esto ya ocurría antes de colocar este atrapasueños en la pared del aula, pero ¿por qué no? ¡Aumentemos la carga de positividad y pongamos más colorido en las clases!

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Claves para conseguir tus objetivos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de diseñar bien un objetivo para hacerlo alcanzable. Podéis consultar las características de un objetivo eficaz aquí: https://slccoaching.wordpress.com/2018/01/08/como-convertir-propositos-en-objetivos/

Hoy os quiero hablar de dos actitudes esenciales para conseguir todo aquello que te propongas: la paciencia y la perseverancia.

A menudo escucho hablar a algunos de mis clientes y alumnos, observo sus comportamientos y me doy cuenta de que lo quieren todo ahora, sin detenerse a pensar si es posible conseguir sus objetivos de forma inmediata o qué han hecho hasta ahora para conseguirlos.

Cuando vemos a las personas triunfar, conseguir sus logros y metas, es posible que pensemos que han tenido suerte o que sus circunstancias son más favorables que las nuestras. Sin embargo, veamos qué tienen en común las personas exitosas:

  • Saben que las cosas no llegan solas
  • Están preparadas para afrontar posibles obstáculos que se presenten
  • Tienen muy claro lo que quieren, por lo que, aunque cambien  de camino, no cambian de meta
  • Son generosos con lo que dan, aunque no reciban lo mismo
  • Están dispuestos a sacrificar algunas cosas
  • No se dejan llevar por las palabras negativas de quienes no creen en ellos o les molesta verles brillar
  • Toman decisiones, aun sabiendo que se pueden equivocar
  • No es que no se caigan, es que perseveran: se levantan y continúan caminando
  • Saben que no se llega a la cima de un salto, sino poco a poco, tramo a tramo

Tal vez lo hayas escuchado alguna vez: el éxito es como un iceberg. Lo que vemos es la parte superior, pero bajo esa punta están el riesgo, el trabajo duro, el sacrificio, el foco en la meta, la paciencia, la perseverancia, el coraje y el pensamiento positivo.

CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

Ya hemos comentado en otros post la importancia de la responsabilidad en el coaching. Se trata de hacerte responsable de las situaciones, de lo que te ocurre y de lo que no te ocurre. Y a eso lo llamamos victimismo o protagonismo.

Ya en el siglo XIX, Kant defendía la idea de que somos libres. Sostenía que estamos sujetos a lo que nos han dicho que es moralmente correcto, de ahí que tengamos nuestras ideas sobre lo que se debe o no se debe hacer, según lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A menudo ni siquiera cuestionamos si estamos de acuerdo con esas creencias: han quedado registradas en nuestras mentes y nos parecen tan naturales que damos por hecho que son “la verdad”. Por otro  lado, en ocasiones nos resulta más cómodo ser víctima de las circunstancias  que tomar las riendas de nuestra vida.

Hay quienes tienen una  actitud más reactiva, esperan a que las cosas sucedan (víctimas) y hay quienes tienen una actitud proactiva, es decir, hacen para que las cosas sucedan (protagonistas).

Te propongo que contestes a algunas preguntas y así podrás chequear tu grado de protagonismo en tu vida:

SITUACIÓN

OPCIÓN A

OPCIÓN B

Me gustaría quedar más veces para salir

Espero a que me llamen

Llamo yo
Me gustaría ascender en mi empresa

Espero a que mi jefe se dé cuenta de que me lo merezco

Tengo una conversación con mi jefe

Me gustaría hacer más deporte

No tengo tiempo, me resulta imposible

Organizo mi tiempo y trazo un plan de acción específico

¿Has contestado la opción B? ¡Felicidades! Tu actitud es proactiva y es muy probable que consigas lo que te propongas. Eso te aportará confianza, satisfacción y motivación.

¿Has contestado la opción A? ¡Tú también puedes obtener esa satisfacción y aumentar tu confianza y tu motivación! Solo tienes que elaborar una frase siguiendo esta estructura:

“YO quiero conseguir… y para eso YO voy a hacer…”

Te sorprenderá lo fácil que es conseguir algunas cosas simplemente cambiando tu actitud. Puede que haya otras que no salgan a la primera. Si eso es así, solo tienes que seguir responsabilizándote del resultado, actuando con paciencia y perseverancia hasta que lo logres. Y recuerda: el cambio se tiene que dar en ti, no en el entorno, de ahí la importancia de que cuando elabores tus frases empiecen por “Yo quiero, yo voy a hacer…”

Cree en ti, cuídate, mímate y empieza a tomar las riendas de tu vida 🙂Pincha aquí para saber dónde puedes trabajar la motivación y el pensamiento positivo.

Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

I love me

 

Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

Descubre más en www.escuelacomunicando.com

Cómo convertir propósitos en objetivos

En esta época del año, la mayoría de las personas pensamos en los propósitos para el año nuevo. Pero al finalizar el año, en algunas ocasiones esos propósitos se han hecho realidad y en muchas otras no. ¿Qué ha pasado? Sencillamente, que para un propósito se cumpla, tenemos que convertirlo en objetivo.

Pero, ¿cuál es la diferencia? La vais a ver clara en esta pequeña tabla:

PROPÓSITO

OBJETIVO

Es una intención poco precisa Identifica un fin, una meta
No implica acción Implica acción: pasos hacia esa meta
Es el deseo de conseguir algo Es la orientación al logro de algo
Inacción por estar soñando o analizando Movilización de los recursos posibles
Desear alcanzar una meta Alcanzar una meta
Deseo, sueño, “ojalá” Tomar las riendas, hacer para que suceda

Si quieres que se cumplan tus propósitos de año nuevo, empieza por convertirlos en objetivos. Puedes utilizar esta misma tabla contestando a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ocurrir, diferente a lo que ha ocurrido hasta ahora, para que consigas tu objetivo?
  • ¿Cuándo quieres tenerlo conseguido?
  • ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguirlo?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  • ¿En qué medida depende de ti? Es importante que el objetivo esté bajo tu control.
  • ¿Qué recursos necesitas para alcanzar ese objetivo?
  • ¿Cuáles de ellos tienes ya?
  • ¿Dónde puedes encontrar los que no tienes todavía?
  • ¿Cuál va a ser tu primer paso?

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Si empiezas contestando a estas preguntas, es muy probable que algo se mueva dentro de ti y empieces a dar tus primeros pasos para alcanzar tu meta. Puede ocurrir que de repente te asalten dudas o haya algo que creas que no vas a poder conseguir, que algo te lo impide o supone un freno para ti. Se llaman creencias limitantes. Para alcanzar nuestras metas no basta con especificarlas y empezar a caminar hacia ellas: tenemos que estar firmemente convencidos de que las podemos conseguir. Cuando no es así, es el momento de pedir ayuda a un profesional. Un coach bien preparado y certificado, con la experiencia y credenciales adecuadas, tiene muchas herramientas para poder acompañarte en la consecución de tus metas. Si quieres saber más, puedes entrar aquí: www.escuelacomunicando.com/coaching/

Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

3 reflexiones que te ayudarán a motivar a tu hijo adolescente

Cada vez es más frecuente que acudan a mi despacho padres o madres que quieren que les ayude con sus hijos adolescentes porque al parecer no muestran motivación por nada.

Hoy os traigo unas reflexiones a todos aquellos que tenéis hijos ya que, desde mi perspectiva, podemos hacer mucho más en casa, en el día a día, de lo que hacemos para conseguir que nuestros hijos tengan mayor motivación por las cosas.

Ahí van esas reflexiones en forma de pregunta:

  1. ¿Dejas que tus hijos se responsabilicen de sus cosas o se lo haces tú todo?

Muchos padres llevan a cabo tareas que corresponde a sus hijos hacer con la falsa idea de que así les ayudan y les facilitan la vida. Puede que les faciliten el momento, pero detrás de ese comportamiento se esconden mensajes que esos niños reciben y que poco a poco van haciendo mella en su futura motivación:

  • “Sin mi ayuda no puedes hacerlo”
  • “No te preocupes, no te responsabilices, yo te sacaré las castañas del fuego”

Si esta situación se repite con frecuencia desde que el niño es pequeño, es bastante probable que más adelante sea un adolescente inseguro y/o poco motivado.

  1. ¿Qué hay de diferente en la vida de tu hijo si hace lo que le has pedido o si no lo hace?

Cuando hablo con los adolescentes cuyos padres me han comentado, por ejemplo, que no tienen motivación para estudiar y aprobar, es muy frecuente una conversación como esta:

  • ¿Qué vas a hacer estas vacaciones si apruebas?
  • Nos vamos una semana a la playa y luego al pueblo, allí saldré con mis amigos y me lo paso muy bien.
  • ¿Y si no apruebas?
  • Lo mismo.

¿Para qué se van a esforzar entonces?

  1. ¿Tus hijos tienen lo que quieren al instante o esperas a las ocasiones especiales?

Cuántas veces es el cumpleaños de un niño o de una niña que apenas cumplen diez años y no tenemos ni idea de qué regalarles porque ¡ya tienen de todo! Vivimos en un mundo de inmediatez: lo veo, lo pido, lo tengo. Esto hace que los niños no valoren lo que tienen, puesto que lo tienen todo, a menudo lo que quieren y en ocasiones lo que ni siquiera habían pedido. Si esto es una constante en la vida de un niño, cuando sea adolescente no solo no tendrá ilusión por conseguir las cosas, sino que, lo que es peor, creerá que es un derecho adquirido, con la consiguiente frustración o infelicidad si por alguna circunstancia no puede acceder de forma inmediata a lo que desea. En definitiva, se acostumbrará a que lo que quiere “se lo tienen que regalar” en lugar de a luchar por las cosas, trabajar, esforzarse y tener paciencia para conseguirlas.

Hay dos clases de motivación: la extrínseca, la que viene de fuera a través de premios, recompensas, etc. y la intrínseca, la que sale de nuestro interior cuando hacemos las cosas porque disfrutamos haciéndolas y esa es la recompensa. La clave está en conseguir que tu hijo tenga una gran motivación intrínseca junto con ciertas dosis de extrínseca.

Según los expertos, para que tu hijo cuente con una buena motivación intrínseca, es fundamental que se responsabilice de sus obligaciones, siempre al nivel correspondiente a su edad y que cuente, por supuesto, con tu apoyo, tu ayuda y todo tu amor para que tenga claro que estarás ahí para cuando te necesite.

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La última reflexión es: ¿Qué puedes hacer diferente en tu día a día en la relación con tus hijos para que se conviertan en adolescentes o jóvenes motivados? Seguro que se te ocurren un montón de ideas que puedes llevar a cabo y que con pequeños cambios puedes conseguir grandes logros para sumar a tu labor de padre o madre, que estoy convencida de que ya es estupenda.

Unas de las herramientas más poderosas para mantener relaciones es el coaching y la Inteligenica emocional. Si quieres saber más sobre estos temas, visita mi web: www.slccoaching.com

Todo me pasa a mí. El esclavizante mundo del victimista.

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal. Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena. (Definición por Wikipedia).

Podríamos decir que la persona “victimista” es la que se encuentra en un rol de víctima. Todos, en algún momento de nuestra vida hemos asumido ese rol por circunstancias ajenas o elegidas de forma inconsciente. ¿Pero qué pasa cuando ese rol se vuelve permanente?

A continuación, te explicamos algunas características de las personas con victimismo crónico.

  1. NO ASUMEN LA RESPONSABILIDAD.

Buscan continuamente culpables, nada de lo que sucede es consecuencia de sus actos, casualmente siempre se rodean de malas personas que buscan fastidiarles como sea. En definitiva, los demás son siempre los culpables, no tienen sentido de autocrítica.

  1. DISTORSIONAN LA REALIDAD.

Como consecuencia de lo anterior exageran y deforman la realidad desde un punto subjetivo. Siempre defendiendo su inocencia y exagerando la falta de consideración de los demás.

En este sentido, no solo distorsionan lo negativo, también lo positivo. Lo bueno que les sucede también es por causas ajenas. No obstante, tienden a acomodarse en el pesimismo.

  1. SE ENCUENTRAN CÓMODOS EN ESE ROL.

Es más fácil ver los problemas que enfrentarse a las circunstancias y buscar soluciones. De forma inconsciente, después de tanto entrenar el pensamiento negativo, se encuentran en su zona de confort. Y… ¿A quién no le cuesta salir de esa zona?

  1. GRANDES ESTRATEGAS.

Buscarán la estrategia adecuada para hacerte sentir culpable si eres partícipe de esa situación. Buscan el chantaje emocional y saben cómo hacerlo. Y todo, con una finalidad: llamar la atención y sentirse especial.figure-552117_960_720

Una persona “victimista” es una persona tóxica. Si puedes eliminarla de tu vida mejor, pero si no puedes, al menos identifícala, no caigas en su manipulación y no entres en su mismo rol.

Más información sobre cómo lidiar con personas tóxicas o como liberarse del victimismo en www.slccoaching.com

Y si lo que quieres es aprender a lidiar con personas tóxicas o salir de ese victimismo… ¡apúntate a nuestros Talleres de Inteligencia Emocional!

COACHING PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA

La baja autoestima es una alteración que afecta a millones de personas. Aquí tienes algunas causas que pueden provocan una baja autoestima y que acaban afectando en tu comportamiento, en tus relaciones personales, en tu trabajo… en definitiva, en tu vida. En ocasiones, se asocia a un sentimiento de fracaso por no cumplir las expectativas que crees que tienen depositadas en ti las personas a las que valoras.

  • Sufrir acoso o abusos (escolares, físicos o emocionales).
  • Vivir una situación completamente distinta a la habitual y no saber cómo actuar, convirtiendo la incertidumbre en angustia. Como por ejemplo una situación de desempleo.
  • La tendencia a buscar comparaciones, debido al descontento con nuestro físico, nuestro carácter, nuestra situación actual, etc.
  • Las personas tóxicas. Son grandes manipuladores que de forma perspicaz y a veces sin ser ellos conscientes, provocan que te cuestiones a ti mismo.
  • Irregularidades sufridas en la infancia y/o adolescencia. Como la falta de afecto, la separación de los padres, la crítica excesiva, la apariencia físicabajaautoestima

¿Y qué puedes hacer para aumentar tu autoestima?

  • Tomar conciencia de tu situación
  • Definir lo que quieres conseguir
  • Saber qué opciones tienes y por donde quieres empezar
  • Analizar tu situación y tu entorno
  • Establecer estrategias y planes de acción que te ayuden a conseguirlo
  • Ver y hacer cosas diferentes a las que has hecho hasta ahora
  • Recompensarte por los pasos que vayas dando
  • Celebrar tus logros

Estos pasos forman parte de un proceso de coaching, somos conscientes de que así escrito parece fácil, pero sabemos que a la hora de ponerlo en práctica surgen muchas dificultades. Nosotras también lo hemos vivido en primera persona, pasando por situaciones difíciles en las que teníamos la autoestima por los suelos, por eso sabemos de lo que hablamos y sabemos que, si nosotros pudimos conseguirlo, tú también podrás. El coaching* nos ayudó a tomar las riendas de nuestras vidas y ahora queremos acompañarte a que tú tomes las de la tuya. ¿Te atreves?

*Cuando contrates un proceso de Coaching, asegúrate de que sea Coaching de calidad. Solicita al Coach sus credenciales, pregúntale dónde se ha formado y qué experiencia tiene.

Silvia Lacruz – coach certificada por ICF a nivel PCC

Tania Ruiz – coach acreditada por ICF a nivel ACTP

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