Reflexiones para los pasos difíciles

Todos tenemos que tomar decisiones difíciles en diferentes momentos de nuestras vidas y dar pasos ante los que los miedos pueden paralizarnos: separarnos, cambiar de trabajo, cambiar de ciudad, romper una amistad… Por un lado, parece que tenemos claro lo que queremos hacer, pero por otro lado, nos frenan los miedos a perder algo, a las reacciones de otras personas, a la incertidumbre de lo que ocurrirá… En definitiva, queremos conseguir algo, pero no queremos sufrir. Queremos que nos salga “gratis”.

No todas las personas tomamos las decisiones de la misma forma: Hay quien se decide rápidamente, sin importarle lanzarse a la aventura; hay quien prefiere pensarse pros y contras detenidamente y tarda un tiempo en decidirse y hay quien le da vueltas y vueltas al asunto y no se decide nunca. Si es tu caso, aquí te dejo algunas reflexiones:

  1. Siempre hay alguien que decide. Si no eres tú, alguien decidirá por ti. Puede que si comentas en voz alta la decisión que quieres tomar, haya alguien a tu lado que no quiere que la tomes (probablemente saldrá perdiendo por algo) y hará y dirá lo necesario para que te quedes como está. Si eso ocurre, es esa persona la que está decidiendo por ti.                                                                                                                                                                                                                             
  2. Los logros no suelen ser gratuitos, casi todo tiene un precio. Deja de lamentarte y de compararte con otras personas a las que consideras más afortunadas que tú. Si han conseguido algo, será porque han estado dispuestas a pagar el coste en tiempo, dinero, esfuerzo, recursos o lágrimas que eso supone.
  1. Imagina las dos posibilidades y piensa: ¿Cómo estaré dentro de cinco días si tomo la decisión de hacer algo? ¿Y si tomo la decisión de no hacerlo? ¿Y cómo estaré dentro de cinco semanas? ¿Y dentro de cinco meses?
  1. ¿Qué te ilusiona de lo que llegará cuando tomes la decisión de hacerlo? Piensa en lo que ganarás, en lo que verás, sentirás y escucharás cuando lo consigas. Mejor dejarse llevar por la ilusión que por los miedos.
  1. Acepta de antemano que el error es una posibilidad. Y piensa que si estás en esa tesitura es porque muy feliz no estás en la situación actual. Si permaneces donde estás, ya sabes lo que te espera. Si vas a otro lugar, puede que no sea exactamente lo que esperabas, pero nadie te impide seguir intentándolo hasta que encuentres tu sitio!

Es imposible saber lo que va a ocurrir cuando hagas algo sin hacerlo. Cuando lo hagas lo sabrás. Si encuentras lo que querías, enhorabuena, lo has conseguido. Si algo no sale como esperabas, sigue adelante. Si todavía no sabes cómo llegar a lo que quieres, echa a andar, seguro que encuentras la forma en el trayecto.

 

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Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

Atrapasueños en el aula

Últimamente se ven atrapasueños por todas partes, parece que están de moda.

¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde vienen los atrapasueños, por qué se llaman así y para qué sirven?

El origen de este amuleto está en las tribus indias americanas antiguas. Cuenta la leyenda que nos sirven para conservar las energías positivas, las buenas ideas y los sueños y también para protegernos de las energías y sueños negativos. Todo gracias a Asibikaashi, una mujer araña que cuidaba a todas las criaturas, inclinándose sobre sus cunas y las camas de los niños pequeños mientras tejía su telaraña, que atrapaba las pesadillas, energías negativas y cualquier otro mal. Llegó un momento en el que ya no podía proteger a todos los niños, debido a que los indios se dispersaron por Norteamérica. Entonces fueron las mujeres de la familia quienes empezaron a tejer con sus manos estas redes mágicas para conseguir atrapar los sueños agradables de sus niños y protegerlos de las pesadillas.

Existen muchas supersticiones acerca de cómo activarlos, cómo “limpiarlos”, dónde colocarlos…

Os lo he contado muchas veces: uno de los principios del coaching es la responsabilidad. No se trata de esperar a que el destino actúe, a esperar a que las cosas sucedan, sino todo lo contrario, hacer por que las cosas sucedan. Esta filosofía es contraria a las supersticiones: la suerte no llegará por el hecho de colgar un amuleto en el cabecero de tu cama. La suerte la creamos cada uno de nosotros cada día con nuestra forma de actuar, de reaccionar, de hacer o dejar de hacer.

Sin embargo, hay muchas personas a las que les encantan las leyendas, los amuletos, las supersticiones. Son cientos de personas las que sueñan con que lo bueno “llegará” y le dan un empujoncito al destino con este tipo de objetos. Muchos de mis alumnos piensan así, por eso he colocado este atrapasueños en el aula de la Escuela Comunicando,para que los miedos, los nervios y los bloqueos de aquellos que vienen a aprender a hablar en público queden atrapados en la red y se vayan liberando de ellos poco a poco, cambiándolos por energía positiva, sueños agradables y buenas ideas.

Atrapasueños

La verdad es que esto ya ocurría antes de colocar este atrapasueños en la pared del aula, pero ¿por qué no? ¡Aumentemos la carga de positividad y pongamos más colorido en las clases!

Claves para conseguir tus objetivos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de diseñar bien un objetivo para hacerlo alcanzable. Podéis consultar las características de un objetivo eficaz aquí: https://slccoaching.wordpress.com/2018/01/08/como-convertir-propositos-en-objetivos/

Hoy os quiero hablar de dos actitudes esenciales para conseguir todo aquello que te propongas: la paciencia y la perseverancia.

A menudo escucho hablar a algunos de mis clientes y alumnos, observo sus comportamientos y me doy cuenta de que lo quieren todo ahora, sin detenerse a pensar si es posible conseguir sus objetivos de forma inmediata o qué han hecho hasta ahora para conseguirlos.

Cuando vemos a las personas triunfar, conseguir sus logros y metas, es posible que pensemos que han tenido suerte o que sus circunstancias son más favorables que las nuestras. Sin embargo, veamos qué tienen en común las personas exitosas:

  • Saben que las cosas no llegan solas
  • Están preparadas para afrontar posibles obstáculos que se presenten
  • Tienen muy claro lo que quieren, por lo que, aunque cambien  de camino, no cambian de meta
  • Son generosos con lo que dan, aunque no reciban lo mismo
  • Están dispuestos a sacrificar algunas cosas
  • No se dejan llevar por las palabras negativas de quienes no creen en ellos o les molesta verles brillar
  • Toman decisiones, aun sabiendo que se pueden equivocar
  • No es que no se caigan, es que perseveran: se levantan y continúan caminando
  • Saben que no se llega a la cima de un salto, sino poco a poco, tramo a tramo

Tal vez lo hayas escuchado alguna vez: el éxito es como un iceberg. Lo que vemos es la parte superior, pero bajo esa punta están el riesgo, el trabajo duro, el sacrificio, el foco en la meta, la paciencia, la perseverancia, el coraje y el pensamiento positivo.

CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

Ya hemos comentado en otros post la importancia de la responsabilidad en el coaching. Se trata de hacerte responsable de las situaciones, de lo que te ocurre y de lo que no te ocurre. Y a eso lo llamamos victimismo o protagonismo.

Ya en el siglo XIX, Kant defendía la idea de que somos libres. Sostenía que estamos sujetos a lo que nos han dicho que es moralmente correcto, de ahí que tengamos nuestras ideas sobre lo que se debe o no se debe hacer, según lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A menudo ni siquiera cuestionamos si estamos de acuerdo con esas creencias: han quedado registradas en nuestras mentes y nos parecen tan naturales que damos por hecho que son “la verdad”. Por otro  lado, en ocasiones nos resulta más cómodo ser víctima de las circunstancias  que tomar las riendas de nuestra vida.

Hay quienes tienen una  actitud más reactiva, esperan a que las cosas sucedan (víctimas) y hay quienes tienen una actitud proactiva, es decir, hacen para que las cosas sucedan (protagonistas).

Te propongo que contestes a algunas preguntas y así podrás chequear tu grado de protagonismo en tu vida:

SITUACIÓN

OPCIÓN A

OPCIÓN B

Me gustaría quedar más veces para salir

Espero a que me llamen

Llamo yo
Me gustaría ascender en mi empresa

Espero a que mi jefe se dé cuenta de que me lo merezco

Tengo una conversación con mi jefe

Me gustaría hacer más deporte

No tengo tiempo, me resulta imposible

Organizo mi tiempo y trazo un plan de acción específico

¿Has contestado la opción B? ¡Felicidades! Tu actitud es proactiva y es muy probable que consigas lo que te propongas. Eso te aportará confianza, satisfacción y motivación.

¿Has contestado la opción A? ¡Tú también puedes obtener esa satisfacción y aumentar tu confianza y tu motivación! Solo tienes que elaborar una frase siguiendo esta estructura:

“YO quiero conseguir… y para eso YO voy a hacer…”

Te sorprenderá lo fácil que es conseguir algunas cosas simplemente cambiando tu actitud. Puede que haya otras que no salgan a la primera. Si eso es así, solo tienes que seguir responsabilizándote del resultado, actuando con paciencia y perseverancia hasta que lo logres. Y recuerda: el cambio se tiene que dar en ti, no en el entorno, de ahí la importancia de que cuando elabores tus frases empiecen por “Yo quiero, yo voy a hacer…”

Cree en ti, cuídate, mímate y empieza a tomar las riendas de tu vida 🙂Pincha aquí para saber dónde puedes trabajar la motivación y el pensamiento positivo.

Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

I love me

 

Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

Descubre más en www.escuelacomunicando.com

Cómo convertir propósitos en objetivos

En esta época del año, la mayoría de las personas pensamos en los propósitos para el año nuevo. Pero al finalizar el año, en algunas ocasiones esos propósitos se han hecho realidad y en muchas otras no. ¿Qué ha pasado? Sencillamente, que para un propósito se cumpla, tenemos que convertirlo en objetivo.

Pero, ¿cuál es la diferencia? La vais a ver clara en esta pequeña tabla:

PROPÓSITO

OBJETIVO

Es una intención poco precisa Identifica un fin, una meta
No implica acción Implica acción: pasos hacia esa meta
Es el deseo de conseguir algo Es la orientación al logro de algo
Inacción por estar soñando o analizando Movilización de los recursos posibles
Desear alcanzar una meta Alcanzar una meta
Deseo, sueño, “ojalá” Tomar las riendas, hacer para que suceda

Si quieres que se cumplan tus propósitos de año nuevo, empieza por convertirlos en objetivos. Puedes utilizar esta misma tabla contestando a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ocurrir, diferente a lo que ha ocurrido hasta ahora, para que consigas tu objetivo?
  • ¿Cuándo quieres tenerlo conseguido?
  • ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguirlo?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  • ¿En qué medida depende de ti? Es importante que el objetivo esté bajo tu control.
  • ¿Qué recursos necesitas para alcanzar ese objetivo?
  • ¿Cuáles de ellos tienes ya?
  • ¿Dónde puedes encontrar los que no tienes todavía?
  • ¿Cuál va a ser tu primer paso?

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Si empiezas contestando a estas preguntas, es muy probable que algo se mueva dentro de ti y empieces a dar tus primeros pasos para alcanzar tu meta. Puede ocurrir que de repente te asalten dudas o haya algo que creas que no vas a poder conseguir, que algo te lo impide o supone un freno para ti. Se llaman creencias limitantes. Para alcanzar nuestras metas no basta con especificarlas y empezar a caminar hacia ellas: tenemos que estar firmemente convencidos de que las podemos conseguir. Cuando no es así, es el momento de pedir ayuda a un profesional. Un coach bien preparado y certificado, con la experiencia y credenciales adecuadas, tiene muchas herramientas para poder acompañarte en la consecución de tus metas. Si quieres saber más, puedes entrar aquí: www.escuelacomunicando.com/coaching/

Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

3 reflexiones que te ayudarán a motivar a tu hijo adolescente

Cada vez es más frecuente que acudan a mi despacho padres o madres que quieren que les ayude con sus hijos adolescentes porque al parecer no muestran motivación por nada.

Hoy os traigo unas reflexiones a todos aquellos que tenéis hijos ya que, desde mi perspectiva, podemos hacer mucho más en casa, en el día a día, de lo que hacemos para conseguir que nuestros hijos tengan mayor motivación por las cosas.

Ahí van esas reflexiones en forma de pregunta:

  1. ¿Dejas que tus hijos se responsabilicen de sus cosas o se lo haces tú todo?

Muchos padres llevan a cabo tareas que corresponde a sus hijos hacer con la falsa idea de que así les ayudan y les facilitan la vida. Puede que les faciliten el momento, pero detrás de ese comportamiento se esconden mensajes que esos niños reciben y que poco a poco van haciendo mella en su futura motivación:

  • “Sin mi ayuda no puedes hacerlo”
  • “No te preocupes, no te responsabilices, yo te sacaré las castañas del fuego”

Si esta situación se repite con frecuencia desde que el niño es pequeño, es bastante probable que más adelante sea un adolescente inseguro y/o poco motivado.

  1. ¿Qué hay de diferente en la vida de tu hijo si hace lo que le has pedido o si no lo hace?

Cuando hablo con los adolescentes cuyos padres me han comentado, por ejemplo, que no tienen motivación para estudiar y aprobar, es muy frecuente una conversación como esta:

  • ¿Qué vas a hacer estas vacaciones si apruebas?
  • Nos vamos una semana a la playa y luego al pueblo, allí saldré con mis amigos y me lo paso muy bien.
  • ¿Y si no apruebas?
  • Lo mismo.

¿Para qué se van a esforzar entonces?

  1. ¿Tus hijos tienen lo que quieren al instante o esperas a las ocasiones especiales?

Cuántas veces es el cumpleaños de un niño o de una niña que apenas cumplen diez años y no tenemos ni idea de qué regalarles porque ¡ya tienen de todo! Vivimos en un mundo de inmediatez: lo veo, lo pido, lo tengo. Esto hace que los niños no valoren lo que tienen, puesto que lo tienen todo, a menudo lo que quieren y en ocasiones lo que ni siquiera habían pedido. Si esto es una constante en la vida de un niño, cuando sea adolescente no solo no tendrá ilusión por conseguir las cosas, sino que, lo que es peor, creerá que es un derecho adquirido, con la consiguiente frustración o infelicidad si por alguna circunstancia no puede acceder de forma inmediata a lo que desea. En definitiva, se acostumbrará a que lo que quiere “se lo tienen que regalar” en lugar de a luchar por las cosas, trabajar, esforzarse y tener paciencia para conseguirlas.

Hay dos clases de motivación: la extrínseca, la que viene de fuera a través de premios, recompensas, etc. y la intrínseca, la que sale de nuestro interior cuando hacemos las cosas porque disfrutamos haciéndolas y esa es la recompensa. La clave está en conseguir que tu hijo tenga una gran motivación intrínseca junto con ciertas dosis de extrínseca.

Según los expertos, para que tu hijo cuente con una buena motivación intrínseca, es fundamental que se responsabilice de sus obligaciones, siempre al nivel correspondiente a su edad y que cuente, por supuesto, con tu apoyo, tu ayuda y todo tu amor para que tenga claro que estarás ahí para cuando te necesite.

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La última reflexión es: ¿Qué puedes hacer diferente en tu día a día en la relación con tus hijos para que se conviertan en adolescentes o jóvenes motivados? Seguro que se te ocurren un montón de ideas que puedes llevar a cabo y que con pequeños cambios puedes conseguir grandes logros para sumar a tu labor de padre o madre, que estoy convencida de que ya es estupenda.

Unas de las herramientas más poderosas para mantener relaciones es el coaching y la Inteligenica emocional. Si quieres saber más sobre estos temas, visita mi web: www.slccoaching.com