CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

Ya hemos comentado en otros post la importancia de la responsabilidad en el coaching. Se trata de hacerte responsable de las situaciones, de lo que te ocurre y de lo que no te ocurre. Y a eso lo llamamos victimismo o protagonismo.

Ya en el siglo XIX, Kant defendía la idea de que somos libres. Sostenía que estamos sujetos a lo que nos han dicho que es moralmente correcto, de ahí que tengamos nuestras ideas sobre lo que se debe o no se debe hacer, según lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A menudo ni siquiera cuestionamos si estamos de acuerdo con esas creencias: han quedado registradas en nuestras mentes y nos parecen tan naturales que damos por hecho que son “la verdad”. Por otro  lado, en ocasiones nos resulta más cómodo ser víctima de las circunstancias  que tomar las riendas de nuestra vida.

Hay quienes tienen una  actitud más reactiva, esperan a que las cosas sucedan (víctimas) y hay quienes tienen una actitud proactiva, es decir, hacen para que las cosas sucedan (protagonistas).

Te propongo que contestes a algunas preguntas y así podrás chequear tu grado de protagonismo en tu vida:

SITUACIÓN

OPCIÓN A

OPCIÓN B

Me gustaría quedar más veces para salir

Espero a que me llamen

Llamo yo
Me gustaría ascender en mi empresa

Espero a que mi jefe se dé cuenta de que me lo merezco

Tengo una conversación con mi jefe

Me gustaría hacer más deporte

No tengo tiempo, me resulta imposible

Organizo mi tiempo y trazo un plan de acción específico

¿Has contestado la opción B? ¡Felicidades! Tu actitud es proactiva y es muy probable que consigas lo que te propongas. Eso te aportará confianza, satisfacción y motivación.

¿Has contestado la opción A? ¡Tú también puedes obtener esa satisfacción y aumentar tu confianza y tu motivación! Solo tienes que elaborar una frase siguiendo esta estructura:

“YO quiero conseguir… y para eso YO voy a hacer…”

Te sorprenderá lo fácil que es conseguir algunas cosas simplemente cambiando tu actitud. Puede que haya otras que no salgan a la primera. Si eso es así, solo tienes que seguir responsabilizándote del resultado, actuando con paciencia y perseverancia hasta que lo logres. Y recuerda: el cambio se tiene que dar en ti, no en el entorno, de ahí la importancia de que cuando elabores tus frases empiecen por “Yo quiero, yo voy a hacer…”

Cree en ti, cuídate, mímate y empieza a tomar las riendas de tu vida 🙂Pincha aquí para saber dónde puedes trabajar la motivación y el pensamiento positivo.

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Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

I love me

 

Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

Descubre más en www.escuelacomunicando.com

La importancia del autoconocimiento

Decía Aristóteles que conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.

Pero conocerse bien lleva tiempo y es un proceso constante, que probablemente no acabe nunca.

Durante los cursos de inteligencia emocional, en los que enseño a los alumnos un montón de filtros a través de los cuales procesamos la información y nos pueden servir como predictores de nuestro comportamiento, es frecuente observar cómo muchas personas identifican en esos filtros a los demás casi siempre y a sí mismos únicamente en algunas ocasiones.

Hacer un poco de introspección de vez en cuando es un acto de valentía y además un ejercicio muy recomendable.

A medida que avanzamos en el proceso de autoconocimiento, los beneficios van en aumento:

  • Nos resulta más fácil tomar decisiones
  • Sabemos qué hacer para acceder a estados emocionales positivos
  • Sabemos qué evitar para conectar con emociones negativas
  • Aprendemos a definir nuestros objetivos con más claridad
  • Generamos más opciones para alcanzar nuestras metas
  • Somos más efectivos y más productivos
  • Tenemos más claras nuestras fortalezas
  • Aumenta nuestra capacidad de aprendizaje
  • Vamos dejando atrás el victimismo, tomando las riendas

En definitiva, somos más felices y obtenemos una mayor satisfacción vital.

Para empezar, puedes ir respondiendo a las preguntas que te planteo a continuación. Cuantas más respuestas conozcas, mayor es tu autoconocimiento. No te preocupes si todavía no tienes algunas respuestas, con el tiempo tendrás cada vez más. Y si quieres acelerar el proceso y ganar en autoconocimiento más rápidamente, puedes formarte en inteligencia emocional.

Como te decía, puedes comenzar contestando a estas preguntas:

  • ¿Conoces el vínculo entre tus sentimientos, tus pensamientos, tus palabras y tus acciones?
  • ¿De qué manera influyen tus emociones, pensamientos y sentimientos en tu rendimiento?
  • ¿Cuáles son tus valores fundamentales?
  • ¿Qué relación existe entre tus valores y tus decisiones?
  • ¿Cuáles son los principales filtros por los que procesas la información?
  • ¿Cuáles son tus fortalezas y cuáles no?
  • ¿Qué te encanta hacer?

Un magnífico primer paso es comenzar respondiendo a estas preguntas y planificar tu autoconocimiento con aquellas respuestas que todavía no tengas.

Y sobre todo, obsérvate, escúchate, siéntete, conecta contigo mismo y sé protagonista de tu vida.

Para conocer más sobre el tema: http://www.escuelacomunicando.com/inteligencia-emocional/

Cómo convertir propósitos en objetivos

En esta época del año, la mayoría de las personas pensamos en los propósitos para el año nuevo. Pero al finalizar el año, en algunas ocasiones esos propósitos se han hecho realidad y en muchas otras no. ¿Qué ha pasado? Sencillamente, que para un propósito se cumpla, tenemos que convertirlo en objetivo.

Pero, ¿cuál es la diferencia? La vais a ver clara en esta pequeña tabla:

PROPÓSITO

OBJETIVO

Es una intención poco precisa Identifica un fin, una meta
No implica acción Implica acción: pasos hacia esa meta
Es el deseo de conseguir algo Es la orientación al logro de algo
Inacción por estar soñando o analizando Movilización de los recursos posibles
Desear alcanzar una meta Alcanzar una meta
Deseo, sueño, “ojalá” Tomar las riendas, hacer para que suceda

Si quieres que se cumplan tus propósitos de año nuevo, empieza por convertirlos en objetivos. Puedes utilizar esta misma tabla contestando a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ocurrir, diferente a lo que ha ocurrido hasta ahora, para que consigas tu objetivo?
  • ¿Cuándo quieres tenerlo conseguido?
  • ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguirlo?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  • ¿En qué medida depende de ti? Es importante que el objetivo esté bajo tu control.
  • ¿Qué recursos necesitas para alcanzar ese objetivo?
  • ¿Cuáles de ellos tienes ya?
  • ¿Dónde puedes encontrar los que no tienes todavía?
  • ¿Cuál va a ser tu primer paso?

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Si empiezas contestando a estas preguntas, es muy probable que algo se mueva dentro de ti y empieces a dar tus primeros pasos para alcanzar tu meta. Puede ocurrir que de repente te asalten dudas o haya algo que creas que no vas a poder conseguir, que algo te lo impide o supone un freno para ti. Se llaman creencias limitantes. Para alcanzar nuestras metas no basta con especificarlas y empezar a caminar hacia ellas: tenemos que estar firmemente convencidos de que las podemos conseguir. Cuando no es así, es el momento de pedir ayuda a un profesional. Un coach bien preparado y certificado, con la experiencia y credenciales adecuadas, tiene muchas herramientas para poder acompañarte en la consecución de tus metas. Si quieres saber más, puedes entrar aquí: www.escuelacomunicando.com/coaching/

Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

¡Quiero tener carisma!

Todos conocemos personas que nos encantan, nos hacen sentir bien, queremos escucharles y estar a su lado. Sentimos admiración y respeto por ellos, nos parecen simpáticos y nos interesa su criterio. Son las personas carismáticas.

Podemos pensar que se trata de un don con el que han sido dotados genéticamente, sin embargo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.

Estas son algunas características de las personas carismáticas:

  • Tienen interés genuino por los demás. Eso implica desarrollar la empatía y escuchar activamente a los otros, dejando de un lado las propias opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderles.
  • No piensan demasiado en el qué dirán. Las personas carismáticas se centran sobre todo en sus objetivos, tienen en cuenta a los demás y les tratan con respeto, pero priorizan ante todo sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias y aceptando que es posible que no gusten a todo el mundo.
  • Se centran en las soluciones, nunca en los problemas. ¿Hay algo que no ha salido como esperabas? Eso nos pasa a todos, la diferencia está en la forma de afrontar esas situaciones. Centrarse en cómo solventarlas en lugar de quedarte rumiando los problemas es una forma de pensamiento positivo. Y esa positividad se transmite. ¿Qué prefieres? ¿Tener a tu lado alguien quejoso o victimista o a alguien positivo y sonriente, a pesar de que no todo sea perfecto?
  • Reconocen los méritos de los demás. Las personas con carisma reconocen las fortalezas en los demás y no tienen reparos en hacérselo saber. Disfrutan de los triunfos ajenos y saben reconocer los méritos de otros.
  • Muestran seguridad en sí mismos a través del lenguaje verbal, no verbal y paraverbal. Su comunicación es coherente, su voz suena cercana pero firme, al igual que su expresión corporal y el contenido de sus mensajes.
  • Tienen credibilidad. Cuentan con la confianza de los demás, ya que muestran integridad y visión de futuro.

post carisma

Pero ¿cómo conseguir desarrollar todas estas habilidades? No se trata de “hacer fuerza” para caer bien, ni fingir ser quien no eres. Las personas carismáticas suelen ser emocionalmente inteligentes. Tú también puedes desarrollar tu inteligencia emocional y convertirte en una persona carismática y con grandes habilidades sociales. ¡Puedes empezar ya mismo! Pero recuerda que desarrollar una habilidad requiere esfuerzo y perseverancia. No basta con querer, también tienes que ponerte manos a la obra. Puedes empezar por leer a Goleman, por ejemplo, poner empeño en escuchar más a los demás o apuntarte a un curso de inteligencia emocional. ¡A por ello!

TU VALOR ESTÁ DENTRO DE TI

Un profesor de universidad comenzó un día su clase con un billete de 500 euros en la mano.

Se lo enseñó a los estudiantes y les preguntó:

– “¿Quién quiere este billete de 500€?”

Como era de esperar, salieron muchos voluntarios. El profesor entonces arrugó el billete, como si fuera un papel para tirar y preguntó:

 “¿Todavía lo queréis?”

– “¡Siiiii!”dijeron los alumnos.

El profesor entonces tiró el billete al suelo y empezó a pisotearlo. Lo cogió después del suelo, aplastado y sucio.

-“Ahora, ¿quién de vosotros todavía lo quiere? Otra vez casi todos los estudiantes dijeron que sí“ Bien, pues seguidme . Salió del edificio seguido de sus alumnos, cogió el billete y lo tiró a un charco lleno de barro y hojas secas, pisándolo para que se hundiera en el lodo.

“¿Alguien de vosotros lo querría todavía?” preguntó. Y los estudiantes volvieron a decir que sí.

Entonces el profesor dijo:

“Queridos alumnos. Como habéis visto, he tirado el billete al suelo, lo he arrugado, lo he pisoteado, lo he metido dentro del barro más sucio y a pesar de ello, todavía lo queréis. ¿Por qué? porque todavía no ha perdido su valor. Sigue valiendo 500 €.

tu valor está en ti (1)A veces pasamos por situaciones en las que nos sentimos apartados o  pisoteados. Nos topamos con personas que nos hacen pasar por situaciones duras y podemos llegar a sentir que no tenemos valor. Pase lo que pase, piensa que tu valor lo determinan tus acciones y ese valor está dentro de ti.

Todas las personas que pasen por tu vida te aportarán algo: las que se porten bien contigo, te aportarán satisfacción, felicidad y buenos momentos y las que se porten mal te aportarán aprendizaje. Pasarás por momentos duros, pero para salir de ellos desarrollarás una serie de habilidades que formarán parte de ti y que más adelante podrás utilizar en diversas situaciones. Recuerda: pase lo que pase en tu vida, si aprendes de las experiencias vividas, tu valor cada vez será mayor, aunque haya momentos en que no lo veas así.

 

3 reflexiones que te ayudarán a motivar a tu hijo adolescente

Cada vez es más frecuente que acudan a mi despacho padres o madres que quieren que les ayude con sus hijos adolescentes porque al parecer no muestran motivación por nada.

Hoy os traigo unas reflexiones a todos aquellos que tenéis hijos ya que, desde mi perspectiva, podemos hacer mucho más en casa, en el día a día, de lo que hacemos para conseguir que nuestros hijos tengan mayor motivación por las cosas.

Ahí van esas reflexiones en forma de pregunta:

  1. ¿Dejas que tus hijos se responsabilicen de sus cosas o se lo haces tú todo?

Muchos padres llevan a cabo tareas que corresponde a sus hijos hacer con la falsa idea de que así les ayudan y les facilitan la vida. Puede que les faciliten el momento, pero detrás de ese comportamiento se esconden mensajes que esos niños reciben y que poco a poco van haciendo mella en su futura motivación:

  • “Sin mi ayuda no puedes hacerlo”
  • “No te preocupes, no te responsabilices, yo te sacaré las castañas del fuego”

Si esta situación se repite con frecuencia desde que el niño es pequeño, es bastante probable que más adelante sea un adolescente inseguro y/o poco motivado.

  1. ¿Qué hay de diferente en la vida de tu hijo si hace lo que le has pedido o si no lo hace?

Cuando hablo con los adolescentes cuyos padres me han comentado, por ejemplo, que no tienen motivación para estudiar y aprobar, es muy frecuente una conversación como esta:

  • ¿Qué vas a hacer estas vacaciones si apruebas?
  • Nos vamos una semana a la playa y luego al pueblo, allí saldré con mis amigos y me lo paso muy bien.
  • ¿Y si no apruebas?
  • Lo mismo.

¿Para qué se van a esforzar entonces?

  1. ¿Tus hijos tienen lo que quieren al instante o esperas a las ocasiones especiales?

Cuántas veces es el cumpleaños de un niño o de una niña que apenas cumplen diez años y no tenemos ni idea de qué regalarles porque ¡ya tienen de todo! Vivimos en un mundo de inmediatez: lo veo, lo pido, lo tengo. Esto hace que los niños no valoren lo que tienen, puesto que lo tienen todo, a menudo lo que quieren y en ocasiones lo que ni siquiera habían pedido. Si esto es una constante en la vida de un niño, cuando sea adolescente no solo no tendrá ilusión por conseguir las cosas, sino que, lo que es peor, creerá que es un derecho adquirido, con la consiguiente frustración o infelicidad si por alguna circunstancia no puede acceder de forma inmediata a lo que desea. En definitiva, se acostumbrará a que lo que quiere “se lo tienen que regalar” en lugar de a luchar por las cosas, trabajar, esforzarse y tener paciencia para conseguirlas.

Hay dos clases de motivación: la extrínseca, la que viene de fuera a través de premios, recompensas, etc. y la intrínseca, la que sale de nuestro interior cuando hacemos las cosas porque disfrutamos haciéndolas y esa es la recompensa. La clave está en conseguir que tu hijo tenga una gran motivación intrínseca junto con ciertas dosis de extrínseca.

Según los expertos, para que tu hijo cuente con una buena motivación intrínseca, es fundamental que se responsabilice de sus obligaciones, siempre al nivel correspondiente a su edad y que cuente, por supuesto, con tu apoyo, tu ayuda y todo tu amor para que tenga claro que estarás ahí para cuando te necesite.

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La última reflexión es: ¿Qué puedes hacer diferente en tu día a día en la relación con tus hijos para que se conviertan en adolescentes o jóvenes motivados? Seguro que se te ocurren un montón de ideas que puedes llevar a cabo y que con pequeños cambios puedes conseguir grandes logros para sumar a tu labor de padre o madre, que estoy convencida de que ya es estupenda.

Unas de las herramientas más poderosas para mantener relaciones es el coaching y la Inteligenica emocional. Si quieres saber más sobre estos temas, visita mi web: www.slccoaching.com

¿Para qué sirve desarrollar la Inteligencia Emocional?

Daniel Goleman decía : “si no controlas tus habilidades emocionales, si no tienes conciencia de ti mismo, si no eres capaz de controlar tus emociones estresantes, si no puedes tener empatía y relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos”. Sigue leyendo