¡Quiero tener carisma!

Todos conocemos personas que nos encantan, nos hacen sentir bien, queremos escucharles y estar a su lado. Sentimos admiración y respeto por ellos, nos parecen simpáticos y nos interesa su criterio. Son las personas carismáticas.

Podemos pensar que se trata de un don con el que han sido dotados genéticamente, sin embargo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.

Estas son algunas características de las personas carismáticas:

  • Tienen interés genuino por los demás. Eso implica desarrollar la empatía y escuchar activamente a los otros, dejando de un lado las propias opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderles.
  • No piensan demasiado en el qué dirán. Las personas carismáticas se centran sobre todo en sus objetivos, tienen en cuenta a los demás y les tratan con respeto, pero priorizan ante todo sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias y aceptando que es posible que no gusten a todo el mundo.
  • Se centran en las soluciones, nunca en los problemas. ¿Hay algo que no ha salido como esperabas? Eso nos pasa a todos, la diferencia está en la forma de afrontar esas situaciones. Centrarse en cómo solventarlas en lugar de quedarte rumiando los problemas es una forma de pensamiento positivo. Y esa positividad se transmite. ¿Qué prefieres? ¿Tener a tu lado alguien quejoso o victimista o a alguien positivo y sonriente, a pesar de que no todo sea perfecto?
  • Reconocen los méritos de los demás. Las personas con carisma reconocen las fortalezas en los demás y no tienen reparos en hacérselo saber. Disfrutan de los triunfos ajenos y saben reconocer los méritos de otros.
  • Muestran seguridad en sí mismos a través del lenguaje verbal, no verbal y paraverbal. Su comunicación es coherente, su voz suena cercana pero firme, al igual que su expresión corporal y el contenido de sus mensajes.
  • Tienen credibilidad. Cuentan con la confianza de los demás, ya que muestran integridad y visión de futuro.

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Pero ¿cómo conseguir desarrollar todas estas habilidades? No se trata de “hacer fuerza” para caer bien, ni fingir ser quien no eres. Las personas carismáticas suelen ser emocionalmente inteligentes. Tú también puedes desarrollar tu inteligencia emocional y convertirte en una persona carismática y con grandes habilidades sociales. ¡Puedes empezar ya mismo! Pero recuerda que desarrollar una habilidad requiere esfuerzo y perseverancia. No basta con querer, también tienes que ponerte manos a la obra. Puedes empezar por leer a Goleman, por ejemplo, poner empeño en escuchar más a los demás o apuntarte a un curso de inteligencia emocional. ¡A por ello!

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APRENDE A GESTIONAR LOS CONFLICTOS EFICAZMENTE

Te proponemos 5 acciones que te ayudarán a resolver conflictos de forma efectiva en cualquier ámbito de tu vida.

conlicto-i-2Lo primero es ESCUCHAR, se trata de poner atención en lo que la otra persona nos dice. Así, entenderemos mejor su punto de vista. Deja de lado tus pensamientos para dejar espacio a las distintas posibilidades que nos puede ofrecer la otra persona.

La escucha activa implica EMPATIZAR. Comprender los pensamientos y sentimientos de la otra persona. No compartir un mismo interés o punto de vista no significa no entenderlo. Para ello, ponte en su lugar, obsérvale, fíjate en su comunicación en conjunto: verbal, no verbal y paraverbal.

PRIORIZA. La prioridad no es tener la razón si no resolver el conflicto. Si eres consciente de ello respetarás el punto de vista del otro y reaccionarás de forma distinta.

MANTÉN LA CALMA. Es posible que no lleguéis a un acuerdo, en ese caso puedes ceder y dar un paso al entendimiento (no significa perder) o actuar de forma agresiva y tomártelo como algo personal. Piensa que el conflicto es algo natural, es imposible estar de acuerdo con todo y con todo el mundo.

Proporciona tu punto de vista de forma ASERTIVA. Se trata de defender tu opinión desde una postura respetuosa y entendiendo que la otra persona está en su derecho de defender la suya. Busca la forma de no herir sus sentimientos hablando siempre desde tu perspectiva. No generalices, no des por hecho que las cosas son como tú las ves o piensas, si no de como tú crees que son.

Saber resolver los conflictos conlleva una mejor gestión de tus emociones y propicia las relaciones exitosas.

Más artículos sobre gestión de emociones aquí: SLCcoaching

¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO POR PRIMERA VEZ?

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Hoy es un día de esos que me da por reflexionar. Creo que todos tenemos de esos días, es una lástima que no compartamos siempre esas reflexiones internas… En fin, hoy me he hecho esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez? Después de hacer un repaso mental de mis últimos 12 meses, me he dado cuenta de que necesito algo nuevo… Necesito salir de mi zona de confort.

Habrás oído hablar en numerosas ocasiones de nuestra zona de confort, es ese lugar en el que nos sentimos como en casa, todo es conocido para nosotros y nos da seguridad. Puede que ya estés bien en ese lugar y no sientas la necesidad de experimentar cosas nuevas, de aumentar tu aprendizaje y de ampliar esa zona de confort. ¡No es mi caso! Si eres inconformista y lo que quieres es un cambio, te propongo un primer ejercicio que te ayudará a tomar la decisión.

Analiza tu situación actual. Con esto me refiero a reflexionar sobre tu estado actual en todos los ámbitos de tu vida: familia, amigos, salud, ocio, desarrollo personal, pareja, etc. Para un mayor análisis, piensa cuál es tu nivel de satisfacción en cada uno de ellos. Ponle una puntuación del 0-10, siendo 0 nada satisfecho y 10 totalmente satisfecho. Una vez hecho este análisis, ¿Por cuál quieres empezar? No necesariamente tenemos que empezar por el que tiene la puntuación más baja, piensa por cuál te apetece más.

Esta primera reflexión te ayudará a tomar conciencia de tu situación actual en todo los aspectos de tu vida, y a decidir en qué ámbito deseas se produzca un cambio.

No es una invención, es coaching: es un proceso para pasar de tu “estado actual” a tu “estado deseado”.

Tania Ruiz

 

Descubre la receta para una comunicación eficaz e impactante

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Cooking & Communication es un innovador un programa formativo en el que aprenderás a desarrollar tus habilidades comunicativas de una forma creativa, lúdica y completamente innovadora.

¿Cómo? Cocinando y disfrutando, presentando tus creaciones culinarias en público, admitiendo valoraciones a nuestras recetas, dando feedback a nuestros compañeros y por supuesto, degustando las elaboraciones de los alumnos. Tendrás tres perfiles profesionales puestos a disposición del programa:

  • Expertos en formación e innovación pedagógica
  • Expertos en comunicación
  • Profesionales de la cocina

Escuela Comunicando La Imaginadora se unen en este proyecto en el que, a través del Curso online de Cocina Creativa “Aprende Cocina con un Estrella Michelín” de Josechu Corella y con la metodología práctica de la Escuela Comunicando, aprenderás y disfrutarás de una forma nada convencional las estrategias necesarias para sacar al comunicador que llevas dentro y hacer, de tus presentaciones y comunicaciones, situaciones en las que desarrollarte profesionalmente con total seguridad y confianza.

¿A quién? Dirigido a todos aquellos profesionales liberales, mandos medios, directivos y directivas de empresas, y a cualquier persona interesada en mejorar sus habilidades comunicativas de una manera innovadora y divertida y poniendo a prueba su capacidad de adaptarse a situaciones diferentes.

Sobre el programa

  • Inicio: 8 de mayo.
  • Duración: 7 semanas (80 horas)
  • Metodología: Blended Learning que conjuga sesiones presenciales con formación on line. Solo te hace falta un dispositivo (PC, smartphone, tablet…) con conexión a internet  y ganas de aprender divirtiéndote.

 Contarás con:

  • Acceso al Aula virtual durante la duración del programa
  • 3 Sesiones presenciales en las instalaciones de la Escuela Comunicando: 8 y 30 de Mayo y 20 de Junio.
  • Contenidos de comunicación descargables: hablar en público, la comunicación verbal y no verbal, dar y recibir feedback, elaborar tu discurso, etc.
  • Fichas descargables con las recetas del curso
  • Vídeos en HD y vídeos de tus intervenciones en el programa
  • Tutorización: foros dinámicos, ejercicios prácticos, feedback individualizado.
  • Asesoría gastronómica
  • Servicio técnico y pedagógico permanente
  • Comida fin de curso

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES:

Escuela Comunicando

Calle Moncasi, 7

50006 Zaragoza

976 213 987

comunicando@escuelacomunicando.com

www.escuelacomunicando.com

¿Qué aptitudes tienen las personas que desarrollan su Inteligencia Emocional?

Una aptitud que cada vez está siendo más demandada en las empresas, es la inteligencia emocional. Realmente todas las personas lo tenemos ahí, pero algunos lo desarrollan y otros no.

Una persona con inteligencia emocional desarrollada ayuda a que exista un mejor ambiente en el equipo, y eso indirectamente hace que mejore la productividad de la empresa. Reduce las posibilidades de conflictos y en muchas ocasiones pueden tener alma de líder.

¿Qué aptitudes desarrollan las personas con inteligencia emocional?

1. Son positivas. Siempre ven el lado bueno de las cosas, y el vaso medio lleno. Aunque siendo realistas, suelen tener los pies en la tierra, porque han desarrollado su “inteligencia”, aunque otros piensen que siempre están en las nubes.

2. Tienen sentimiento de equipo. Les gusta trabajar con otras personas, y no tienen problemas en ceder ante diferentes opiniones. Evitan que se creen conflictos entre compañeros.

3. Saben rodearse de buenas personas y profesionales. Sí, de ambas cosas, porque aunque quieran siempre mantener cerca solo a “buenas personas”, también saben marcar los límites a las “tóxicas” que consideran buenos profesionales.

4. Son personas empáticas. Comprenden la situación del resto y saben ponerse en la situación de los demás. Esto favorece a la convivencia en cualquier lugar. Podrán intervenir en discusiones sin crear molestias.

5. Se hacen valer. Seguro que has leído la frase: “Ser bueno no es sinónimo de ser idiota, ser bueno es una virtud que algunos idiotas no entienden”. Algo parecido les ocurre a las personas que desarrollan su inteligencia emocional. Por eso, siempre marcan límites y saben hacerse valer. Para que nadie les “tome el pelo”.

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ARTÍCULO DE FORBES.ES

El Coaching en la empresa

Cada día más, la palabra coaching, y en concreto el coaching en la empresa, es algo que se va incorporando a nuestro lenguaje cotidiano, si bien el significado de este concepto empieza a desvirtuarse precisamente por esa generalización que se ha producido en los últimos tiempos.
El coaching en la empresa o coaching ejecutivo es el proceso de acompañamiento que se da entre un coach (profesional que ejerce el coaching) y un coachee (persona que participa en un proceso de coaching para mejorar o cambiar algo en su ámbito profesional).
El coaching de empresa es por tanto un compromiso entre coach y coachee, mediante el cual el coach acompaña al coachee para que éste alcance su objetivo, y lógicamente ha de ser un objetivo que al coachee le sea difícil lograr por sí mismo; en definitiva, en un proceso de coaching, ambas partes, coach y coachee asumen un compromiso para que este último logre resultados extraordinarios en la esfera profesional del coachee.

El coaching parte de la premisa de que todas las personas tienen un potencial casi ilimitado para mejorar y alcanzar esos resultados extraordinarios, que la persona está completa, y el papel del coach es ayudar a que afloren las soluciones idóneas para el coachee, en un proceso en el que el coach hace preguntas relevantes y es el coachee quien debe encontrar sus propias respuestas. Una de las fuentes del coaching es la mayéutica de Sócrates, en el sentido de “sacar a la luz”, de manera que la persona alcance el conocimiento a través de sus propias conclusiones, con su capacidad.

¿Cómo se desarrolla un proceso de coaching?

Un proceso de coaching se inicia con una declaración de confidencialidad por parte del coach, imprescindible para la generación de confianza que debe presidir todo proceso de coaching. A partir del momento en que las condiciones en que se llevarán a cabo las sesiones de coaching están claras, el coach ayuda al coachee a definir su objetivo de la forma más clara posible, indagando y realizando todas las preguntas pertinentes para que este objetivo quede perfectamente definido.
El resto del proceso de coaching en la empresa se desarrolla en un número variable de sesiones (puede ser entre 6 y 10, en función del tipo de objetivo a alcanzar), en las que la herramienta principal del coach es la escucha, sin juicios, para comprender desde qué observador está viviendo el coachee el reto que quiere lograr, y acompañarle para que “saque a la luz” sus propias soluciones para alcanzar ese reto.

El coach ayuda al coachee a fundamentar sus juicios y distinguir estos de los hechos, con preguntas abiertas y tratando de identificar las creencias limitantes del coachee, es decir, aquellas creencias que le impiden emprender acciones cuyo resultado podría ayudarle a conseguir su objetivo (por ejemplo, si el coachee tiene la creencia limitante de que es incapaz de aprender inglés, y esta competencia es necesaria para lograr el puesto de trabajo que le ilusiona, difícilmente emprenderá acciones que le permitan alcanzar ese puesto).

En el proceso de coaching, por tanto, el coach acompaña al coachee para que este busque respuestas y acciones diferentes, cuestionando sus creencias limitantes, y llevándole a la visión de la situación ideal, para, desde esa visión ideal, reconstruir los pasos necesarios para llegar a ella. Le ayuda a encontrar nuevas opciones que antes no había considerado, ampliando su forma de observar las cosas.

La herramienta fundamental del coach es  la conversación,  basada como decíamos en la escucha, las preguntas poderosas y las distinciones (conceptos que tienen significados diferentes en función del observador que somos. alto nivel de auto exigencia, un error es un fracaso, en tanto que para otra puede ser una oportunidad para aprender).

ARTÍCULO DE REMICAEMPLEO.ES

¿Qué es la visualización? Descubre la técnica con la que Michael Phelps hizo historia

Michael Phelps logró lo que ningún otro había logrado en la historia de las olimpíadas: 22 medallas olímpicas (18 de oro). A pesar de las barreras a las cuales se enfrentó y los errores que cometió, se levantó nuevamente para batir un récord histórico.

Esta es la historia del atleta que recurrió a la visualización para conseguir alcanzar el éxito:

Michael Phelps empezó a nadar cuando tenía 7 años para quemar un poco de energía. Un entrenador local llamado Bob Bowman (continúa siendo su entrenador después de 16 años) detectó que Phelps podía llegar lejos. Su cuerpo (largo torso, relativas piernas cortas y manos grandes) estaba diseñado para ser un gran nadador.

Pero Phelps tenía un problema, no se podía calmar antes de las carreras. Era muy nervioso. El entrenador Bowman decidió darle algo que lo haría diferente: su ventaja competitiva. Le enseño el poder de la visualización.

Todos los días, después de su entrenamiento, le decía: “No olvides ver el vídeo esta noche y mañana por la mañana al despertarte”.

No existía tal vídeo. Se refería a que Phelps tenía que visualizar la carrera en su mente. Todas las noches y cada mañana Phelps cerraba sus ojos y se imaginaba saltando a la piscina, en cámara lenta, nadando perfectamente. Él visualizaba cada brazada, la vuelta y el final.

Michael Phelps repitió “su vídeo” miles de veces en su mente hasta llegar al punto de que en las carreras no pensaba. Simplemente seguía un programa. Había sido programado para ganar.

El 13 de Agosto del 2008 a las 10:00, Michael Phelps se lanza a la piscina compitiendo por los 200 metros estilo mariposa, una de sus mayores fortalezas. Al entrar al agua sabe que algo anda mal… Sus gafas se están llenando de agua.

Tras unos minutos, no puede ver nada, no ve la línea a lo largo de la piscina ni la “T” que muestra el final. No sabe cuando dar vuelta o cuando terminar. Una situación que hubiera generado ansiedad y pánico en la mayoría de los nadadores. No a Michael Phelps, él estaba calmado.

Michael simplemente seguía el programa, “el vídeo” mental. Ya había realizado esa carrera muchas veces en su mente y habá ganado. Afortunadamente, su entrenador lo había puesto a nadar a oscuras en múltiples ocasiones. Simplemente siguió el programa.

Michael sabe el número de brazadas que tiene que hacer, cuando dar la vuelta… Está programado para ganar.

Y, efectivamente, ganó la competición y batió el récord mundial… Sin poder ver. Él comenta al terminar la carrera: “Pasó como imaginé que pasaría. Fue una victoria adicional en una vida llena de pequeñas victorias”.

Si funcionó para Michael Phelps, puede funcionar para ti y para todos.

lupaEstos son algunos de los beneficios de la visualización:

  1. La visualización programa tu mente para ganar.
  2. La visualización te da la esperanza de ganar, lo cual se traduce en motivación para la lucha.
  3. La visualización te da enfoque eliminando las distracciones que te rodean.
  4. La visualización te prepara para reaccionar correctamente cuando las cosas no salen como lo planeas.
  5. La visualización desarrolla posibilidades, no obstáculos.
  6. La visualización desarrolla tu creencia, lo cual es clave para ganar.

Imagina en tu mente que ya lo has logrado. Visualiza todo el camino que necesitas recorrer para llegar a tu destino tal como lo hizo Phelps. Puede ser que esto sea lo único que te falta para lograr la medalla de oro que la vida tiene reservada para ti.

ARTÍCULO DE WWW.LIDERAZGOHOY.COM

El vínculo de los líderes

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El carisma es posiblemente una de las cualidades más deseadas en el liderazgo. El sociólogo alemán Max Weber lo puso de moda hace más de un siglo. Lo definió como el vínculo emocional que eran capaces de crear algunos líderes y que provocaba que las personas los siguieran con entusiasmo y sin ningún tipo de cuestionamiento… Pero ese concepto está un poco lejos de lo que entendemos ahora. John Antonakis, Marika Fenley y Sue Liechti de la Universidad de Lausanne han analizado qué es el carisma en nuestros días y lo definen como la habilidad para comunicar un mensaje conciso, que transmita una visión clara e inspiradora. Indudablemente, el carisma está relacionado con el modo en que expresamos lo que queremos conseguir. Por ello, en la medida que perfeccionemos nuestra comunicación, podremos reforzar nuestro carisma. Esta última es una gran noticia, como demuestra la historia del mejor orador de la Grecia clásica, Demóstenes. Cuando era niño, tenía un problema de dicción y a fuerza de entrenar, incluso con piedras en la boca, fue capaz de influir en la historia de su época a través de sus discursos. Si lo aplicamos a nuestra vida, naturalmente no vamos a intentar ser como Martin Luther King o Barack Obama, pero sí que podemos incluir en nuestra comunicación recursos para llegar a ser más influyentes, confiables y gustar a los ojos de los demás. En definitiva, para despertar las emociones positivas de las personas, que es la base del carisma. Veamos algunas técnicas para conseguirlo:

  • Conecta y contrasta: Tener carisma pasa por ayudar a los que nos escuchan a entender y recordar un mensaje. Y no lo olvidemos, recordamos sobre todo emociones, más allá de datos. Si no, piensa cuando estabas en el colegio si te acuerdas de alguna clase o más bien de cómo te hizo sentir un profesor. Se debe a nuestro cerebro, sobre el que hemos hablado, y a nuestra memoria emocional que es más intensa que la racional. Por ello, utiliza metáforas, símiles y analogías, como hizo Eduard Punset al decir que “el cáncer le devolvió a la manada”. Nos transmite de este modo la idea de que esa experiencia le ayudó a conocer su instinto de supervivencia y conectar con su fragilidad. Contar historias personales y anécdotas hace que las personas puedan conectar mejor con nuestro mensaje al facilitarles ejemplos reales.
  • Utiliza contrastes: Otra clave importante para obtener un efecto impactante es combinar razón y pasión, mostramos nuestra posición y la opuesta. John F.Kennedy usó este recurso al decir  “No te preguntes qué es lo que puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”.
  • Engancha y condensa: Las preguntas retóricas suponen una forma muy sencilla para que el mensaje enganche. No importa que tengan una respuesta obvia, lo importante es que nos hagan conectar con el mensaje. Seguro que recuerdas el famoso “¿Te gusta conducir?” que BMW usó de manera exitosa en sus campañas publicitarias, y probablemente te hicieras dicha pregunta alguna vez mientras sacabas la mano por la ventana del coche y la movías suavemente.
  • Repite una clave tres veces: Para mostrar nuestra convicción podemos repetir la misma idea tres veces seguidas, porque de este modo ayudamos a recordarlo más fácilmente. Vemos esta técnica en un gran orador como fue Martin Luther King: “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia y soñar con la igualdad”.
  • Refuerza tu integridad, autoridad y pasión: Si queremos potenciar nuestro carisma tendremos que incorporar expresiones que reflejen nuestro código moral, nos presenten como una persona creíble y que conecten con el sentimiento del grupo para que se identifiquen con nosotros. Quizá uno de los momentos recientes que aglutinan estos elementos, es la intervención de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, en la que mostró su forma de pensar, vivir y sentir. O la famosa de Fray Luis de León en el siglo XVI. Después de cinco años encarcelado, el primer día que regresó a su clase en la cátedra de la Universidad Salamanca pronunció la famosa frase: “Decíamos ayer”.
  • Propón metas ambiciosas: Para inspirar a otros necesitamos proponer una meta que nos ayude a soñar, como el famoso “Yes, we can” de Barack Obama. Fue el emblema en su campaña presidencial con el que transmitía la fuerza para hacer posible el cambio.
  • Revisa el lenguaje no verbal: Más allá de las técnicas que hemos visto, no podemos emocionar a otros si no nos creemos lo que transmitimos. El nivel de pasión que sintamos se expresa más allá de las palabras. Si tenemos miedo, el resto lo percibirá y no solo por lo que digamos, sino por nuestro lenguaje no verbal tanto en el tono de voz como en la expresión facial y corporal. Por ello, es importante que haya una coherencia entre el mensaje y nuestras palabras. Variar el volumen de nuestra voz, dando énfasis a lo que queremos resaltar; reflejar la alegría, tristeza o la sorpresa son herramientas sencillas que impregnarán nuestras palabras de personalidad. Una de las claves de los grandes oradores es la utilización del silencio y posiblemente, una de las más difíciles de sostener porque requiere una fuerza mental importante del orador. Junto con el tono de voz, tenemos que añadir el contacto visual con quienes hablamos. Una sonrisa afable ayuda a ser aceptados por quienes nos observan, al igual que gesticular de un modo natural.

El paso siguiente es poner estas herramientas en práctica, tratando de incorporar algunas de ellas, cuando tengamos que exponer nuestras ideas u opiniones tanto en el contexto laboral como personal. No es necesario usar siempre todas las claves que hemos visto, sino valorar cuáles se adecuan más a las circunstancias y, por supuesto, recordar que el primer paso es creer en lo que transmitimos… ¡Sí, nosotros podemos!

ARTÍCULO DE EL PAÍS SEMANAL [BLOG]

¿Cómo es tu jefe?

La mayoría de las personas que trabajamos tenemos un jefe o una jefa. Los hay muy diferentes: más serios, menos serios, rígidos, permisivos… Hay muchos tipos de jefe, ¿cómo es el tuyo?

Silvia Lacruz, directora de SLC Coaching interviene en el programa ‘Sin ir más lejos’ de Aragón Televisión para analizar los distintos tipos de jefe.

¿Qué le aporta el Coaching a las empresas?

El coaching es cada vez más conocido por tener la habilidad de dar poder a los trabajadores y responsabilizarlos de su manera de ser, hacer y de los resultados que con todo ello genera.

Ante el crecimiento del uso de esta herramienta en el mundo corporativo, desde Trabajando.com postulan una lista con algunos de sus beneficios para las organizaciones:

-Refuerza las capacidades de cada uno de los empleados, ya que esto repercute en un futuro logro colectivo.

-Fomenta el trabajo en equipo, ayudando a que los trabajadores de una organización sigan metas y objetivos comunes, con una comunicación efectiva y un mayor entendimiento de uno mismo.

-Identifica el rol de cada persona dentro de la organización, para que así tengan mucho más claro cuáles son sus cargos y funciones. También sabrán lo que está permitido y prohibido dentro de la empresa.

-Ayuda a enfrentar y resolver conflictos mediante el descubrimiento de distintas herramientas. De esa forma, mejora la convivencia superando los obstáculos y como consecuencia, tener una convivencia más satisfactoria.

-Prepara a los empleados para los cambios. Es muy importante que estén abiertos a ello y que por el contrario, no se opongan a lo nuevo por un sentimiento de intranquilidad y pérdida que se genera.

-Crea relaciones de confianza entre los miembros de la organización. Al aprender sobre comunicación, se puede hablar sin problemas de los hechos que se producen y no hacer juicio de cómo son las personas.

-Disminuye el ausentismo laboral en la medida que el nivel de compromiso que tienen los empleados con la empresa crece.

– Posibilita el autoaprendizaje de los empleados para explotar sus fortalezas y su potencial dentro de la empresa, mejorando sus habilidades para colaborar de forma creativa y efectiva.

– Como consecuencia de aumentar el nivel de satisfacción laboral y la felicidad de las personas en su trabajo, se obtiene mejores resultados en cantidad y calidad.

Al respecto, Pablo Molouny, gerente general de Trabajando.com Argentina, señala que “para toda organización es fundamental que exista el trabajo en equipo y que se obtengan resultados positivos de ello, el coaching tiene como objetivo principal el trabajar para eso, por lo mismo los primeros resultados que ven las empresas, provenientes del coaching es que el éxito del trabajo en equipo se consigue de manera más rápida y se ve reflejado también la participación de todos para alcanzar la meta”.

ARTÍCULO DE IPROFESIONAL.COM