Claves para mantener la mente fuerte

Estamos viviendo momentos difíciles con la crisis del #covid19 y a todos nos va a afectar en mayor o menor medida. Algunas personas están sufriendo por su salud o por la de sus seres queridos, incluso por la pérdida de algunos de ellos. Otras no se han visto afectadas en su salud, pero sí en su trabajo y en su economía. Trabajadores inmersos en un ERTE, empresarios que han visto frenada su facturación, autónomos, emprendedores… También están las personas a las que aparentemente “no debería” afectarles esta situación, ya que conservan su salud, su trabajo y su economía y sin embargo lo están pasando mal emocionalmente.

Muchos de nosotros vamos a tener que reinventarnos, ya sea profesionalmente o emocionalmente. Y para eso es importante mantener la mente fuerte.

Aquí te dejo algunas pautas fundamentales para conseguirlo

En primer lugar, quitemos aquello que nos obstaculiza y nos pone límites:

  1. Deja atrás el victimismo. Por muy real que sea la situación, la autocompasión no va a solucionarla. Pero es que además, te puede hacer entrar en un estado emocional negativo del que cada vez es más difícil salir. Esto es como cuando nos hablan de la carga vírica: cuanta más, peor. Lo mismo ocurre con la negatividad. Cuantos más pensamientos negativos tengas, más negatividad va a generar tu mente y más difícil te resultará salir después.

  1. No culpabilices a otros. Eso tampoco te va a ayudar. Por muy mal que consideres que lo estén haciendo los demás, la cuestión es que las circunstancias son las que son y es con esta situación con la que tienes que lidiar, independientemente de que otros hayan intervenido en crearla. La pregunta es: ¿qué quieres hacer con esta situación y estas circunstancias?

  1. No te rindas. La rendición es bajar los brazos, es decir “no puedo”, te llevará a la inacción y a la inactividad.

  1. Rechaza el sentimiento de envidia. Si alguien tiene algo que tú no tienes, tener sentimientos negativos hacia esa persona no te ayudará. Te ayudará más analizar qué ha hecho para conseguir lo que tiene y tomarlo como modelo a seguir. ¡Seguro que tú también puedes conseguir muchas cosas si te pones manos a la obra!

  1. No te preocupes, ocúpate. La pre-ocupación suele ser ocupar tu mente con pensamientos negativos acerca de un futuro que no ha llegado todavía. Mejor da la vuelta a esos pensamientos y empieza a creer que puedes conseguir el futuro que quieres.

Necesitas tener una mente fuerte para lo que viene, así que ¡entrénala! Y asegúrate de que tus pensamientos son los adecuados para fortalecer tu mente. De la misma manera que si haces ejercicio físico de forma inadecuada te puedes lesionar, tener pensamientos negativos también te va a debilitar. Así que ponte a fortalecer tu mente para conseguir gestionar tus emociones de forma adecuada y empezar a construir el futuro que quieres. Para eso:

  1. Imagina el futuro que tú quieres. Piénsalo. ¿Qué te gustaría ver, escuchar y sentir en el futuro que quieres si pudieras elegirlo a tu medida?
  2. ¿Ya lo tienes? Pues ahora planifícalo de la manera más específica posible. Por ejemplo, imagínate que es un viaje.

Sería algo así:

  1. “Quiero ir a Bahamas, estar ahí un mes en un hotel tranquilo con mis amigos, relajarme y descansar” y
  2. Planificar buscando vuelos, hoteles, ropa que te quieres llevar, actividades que quieres hacer, etc.

Cuanto más te impliques en el diseño de tu futuro, más factible lo verás y más ideas se te ocurrirán para conseguirlo. Verás como, aunque es posible que al principio te cueste un poco, cuando tu cerebro se habitúe a pensar así en tu futuro, se lo creerá. Y ya sabes, cuando creas que puedes conseguir algo, ya habrás empezado a conseguirlo.

Entrena la mente

¿Querer es poder?

Cada vez estamos más rodeados de mensajes que nos dicen constantemente que para conseguir algo solo hay que desearlo mucho, que tu mente es un imán que atrae lo que deseas.

Por otro lado, se escuchan voces escandalizadas que opinan lo contrario, que por mucho que quieras conseguir algo, si las circunstancias no ayudan, no se puede.

El Coaching es una disciplina que consiste en acompañar a los clientes a que consigan sus objetivos. Es una herramienta pragmática, que sigue un método y que, para que sea realmente efectiva, tiene que estar facilitada por una persona preparada para ello. El coach parte de la idea de que sus clientes van a conseguir su objetivo, cree en ellos y vive el camino hacia la meta junto a ellos, proporcionándoles motivación, reconduciéndoles en caso necesario y gestionando su responsabilidad.

¿Qué significa esto? Pues que, efectivamente, las circunstancias no siempre son favorables, pero eso no quiere decir que supongan una excusa o una justificación para hacer algo. Claro que a veces es difícil y tirar la toalla es más fácil y aquí es donde es imprescindible querer algo de verdad para poder conseguirlo. Pero no solo quererlo: también perseverar a pesar de los posibles traspiés.

Querer mucho algo no es suficiente para lograrlo. También tienes que creer que lo puedes conseguir. Si crees que no puedes, difícilmente harás algo para lograrlo. Y por supuesto, es necesario que te responsabilices de los resultados, que hagas lo necesario para conseguirlo y que no bajes los brazos a la primera dificultad.

Por otro lado, si lo que quieres conseguir no depende de ti, puede que te estés desgastando en una lucha inútil que nunca te reporte fruto alguno. Por ejemplo, tú puedes desear con toda tu alma que alguien se enamore de ti, pero por mucho empeño que pongas, es posible que nunca lo consigas. Claro que podrás hacer cosas para que se fije en ti, puedes incluso trazar un plan estratégico para intentarlo, incluso puede que lo consigas, pero solo supone un porcentaje de posibilidades, el resultado no está totalmente bajo tu control. O puedes querer ganar una medalla de oro en un deporte. ¿Depende de ti? No al 100%. Por supuesto, puedes entrenar duro y hacer mucho esfuerzo por conseguirlo, pero puede haber más personas que también lo hagan y que la medalla sea para ellos.

Entonces, ¿querer es poder? No del todo, aunque es un buen comienzo. Cuando verdaderamente quieres algo, haces lo necesario para conseguirlo, es cierto. Pero, además, es necesario que tengas en cuenta algunos aspectos más, para no frustrarte o culpabilizarte por no haber conseguido los resultados necesarios:

  • La consecución del objetivo tiene que depender de ti al 100%
  • Tienes que creer que puedes conseguirlo. Si tienes alguna creencia limitante, es posible que necesites ayuda de un profesional que te ayude a cambiar de perspectiva
  • Asegúrate de que es un objetivo y no un deseo o un sueño. Especifica, ¿qué quieres conseguir exactamente?
  • Es imprescindible que sea algo que quieras para ti que todavía no tengas, expresado en positivo. Dejar atrás algo, deshacerte de algo que tienes en tu vida, no tiene por qué implicar la consecución de algo. Por ejemplo: “No quiero estar triste” no es un objetivo, es algo de lo que te quieres deshacer. “Quiero estar alegre”, sin embargo, sí es un objetivo, puedes definir qué es para ti estar alegre y buscar la forma de estarlo.
  • Cuidado con las justificaciones. Si eres de los que habla de circunstancias o de otros, puede que estés echando balones fuera y eludiendo responsabilidades. Tu vida es tuya, las circunstancias no te obligan, tú eliges. Eres más libre de lo que crees.

¿Y ahora qué piensas? ¿Puedes hacer más cosas de las que crees?

Cómo evitar el sentimiento de culpa

A menudo me encuentro, durante las sesiones de coaching, con personas que lo pasan realmente mal por cosas que no han sucedido o por pensamientos que les castigan por algo que han hecho o dicho.

Cualquier situación en la hablamos o actuamos, puede estar ubicada en nuestros pensamientos en el pasado, el presente o el futuro.

Cuando nos anticipamos, previendo de forma negativa un futuro de algo que no ha ocurrido, se llama preocupación. Estamos pre-ocupándonos de algo que no sabemos cómo va a ser, ni siquiera si se va a dar. A menudo lo hacemos como una forma de obtener seguridad ante la incertidumbre, pero ¿realmente la obtenemos? No. Lo que conseguimos es sufrir sin sentido. Por ejemplo, puedo pensar que ese dolor de rodilla que tengo me va a impedir andar, me pre-ocupo por ello. Ese pensamiento puede arrastrar muchos más y dibujarme un futuro de lo más negro, un futuro inventando, con altas probabilidades de que sea incierto.

Ahora, bien, si me duele la rodilla y creo que eso podría traerme una consecuencia negativa para mi salud, lo que puedo hacer es ocuparme. ¿Es cierto mi dolor en el momento presente? Sí. Entonces, ¿qué puedo hacer? Ir al médico. Con eso me ocupo, y él ya me dirá lo que tengo que hacer.

Puede que decida no ocuparme, y me quede sin hacer nada, pero siga rumiando mi preocupación y llegue un día en que mi rodilla no dé para más, me tengan que llevar de urgencia al hospital y me queden secuelas, por ejemplo, de cojera. Entonces vivo el resto de mi existencia con la culpa de no haber ido al médico en su momento. ¿Para qué me va a servir esa culpa? Para sufrir.

He puesto este ejemplo de la rodilla, pero podéis aplicarlo a cualquier situación en la que os veáis inmersos, también cuando se trata de relaciones humanas. Ante cualquier situación, puedes hacer lo siguiente:

  1. Piensa lo que quieres hacer, en el momento en el que se dé la situación y toma una decisión. Ten claros los beneficios que tiene esa decisión para ti y para qué quieres hacerlo así.

  1. Asume que esa decisión podría tener consecuencias y acéptalas. En el caso de que no fueran las previstas, piensa qué has aprendido de la experiencia y aplica el aprendizaje para la próxima vez.

Con esto no quiero decir que no pensemos en el futuro, que no planifiquemos, o que no sopesemos los pros y los contras de lo que hacemos o decimos. Pero si quieres vivir en paz y con equilibrio emocional, toma conciencia de los pensamientos que te hacen sufrir anticipándote a un futuro que no ha ocurrido, sufriendo por ello, o rumiando algo que ya es pasado y no se puede cambiar.

 

 

 

Cómo convertirte en Coach profesional

Ya os he hablado en otras ocasiones de la diferencia entre el coaching y otras disciplinas. Con frecuencia se confunde el coaching con el mentoring, la formación, la consultoría o cualquier tipo de entrenamiento deportivo o de otras habilidades.

Pero el coaching no es nada de eso. El coaching es una disciplina que se compone de diversos factores: herramientas, método y habilidades del coach. Para que un proceso de coaching profesional y de calidad tenga lugar, tienen que estar presentes esos tres factores. Es decir:

Quien quiera llegar a ser coach profesional ha de seguir varios pasos hasta llegar a serlo.

  1. El coach tiene que partir de ciertas habilidades personales innatas o entrenadas, como la empatía, la escucha, el amor por el lado humano de la vida, la capacidad de observación, la generosidad… y a partir de ahí desarrollarlas de la mano de profesionales que sepan reconducir esas habilidades hacia el ejercicio del coaching.
  1. Esas habilidades son una base importante, pero no son suficientes para el ejercicio del coaching. Es imprescindible cursar un programa formativo de calidad. En ese programa formativo, los alumnos aprenderán en qué consiste la disciplina del coaching, cuáles son sus herramientas fundamentales y cómo se utilizan de forma eficaz, así como el método a seguir para llevar a cabo procesos de coaching con éxito. Al finalizar el programa, los participantes han de pasar un examen teórico y otro práctico en el que pondrán a prueba sus aptitudes y actitudes a la hora de afrontar una sesión de coaching.
  1. Durante el proceso formativo y si es necesario posteriormente también, es imprescindible que quienes quieran dedicarse al coaching sean mentorizados por coaches profesionales y experimentados que cuenten con una certificación, ya que éstas suponen una garantía de profesionalidad, en especial las otorgadas por ciertas organizaciones, como la ICF (International Coach Federation).
  1. Una vez cursado el programa de formación, pasados los exámenes y el proceso de mentoring, es el momento de comenzar con las prácticas. Es muy importante que al finalizar el programa los alumnos comiencen procesos de coaching reales para afianzar sus conocimientos y comenzar a dar sus primeros pasos en el ejercicio profesional del Coaching.
  1. A partir de ahí, continuar con todas las sesiones posibles te conducirá a la profesionalidad. Si has cursado un programa con garantías, los profesionales que te formen te llevarán de la mano el tiempo necesario hasta que empieces a volar por ti mismo. Por eso es importantísimo que elijas bien el programa de Coaching con el que formarte. Mi recomendación es que participes en un curso homologado por ICF, pionera en la regulación del coaching de calidad y con presencia en más de 90 países.

Aquí te dejo un link con información de dónde cursar un Programa de Coaching de calidad:

https://www.escuelacomunicando.com/formacion-coaching/

Tus conflictos internos

Cuando hablamos de conflictos, a menudo nos vienen a la cabeza situaciones problemáticas o de desencuentro con otras personas. Sin embargo, en ocasiones los conflictos residen en nuestro interior: tenemos conflictos con nosotros mismos porque no terminamos de decidir hacia dónde queremos ir, nos dejamos llevar por las opiniones de otros, nos dominan el miedo, las inseguridades, el sentimiento de culpa…

En el post de hoy mi intención es ayudarte a resolver esos pequeños o grandes conflictos internos que pueden llevarte al estancamiento, a no avanzar, a encallarte en una situación no deseada. Para ello, te propongo alguna reflexión que te empuje hacia la salida de esos “pensamientos veneno” que sientes te frenan.

  • Si lees un poco más arriba, he escrito “los pensamientos que sientes que te frenan”. Observa el matiz de las palabras: sientes que te frenan. Sin embargo, los pensamientos no te frenan, tú decides si quieres seguir avanzando o pisar el freno.
  • Si no te sientes bien, cómodo, a gusto, con la situación actual y puede que lleves así ya semanas, meses, e incluso años, ¿no crees que es el momento de que te decidas a actuar? Piensa bien qué te impide actuar. Puede que te respondas que son las circunstancias, los demás, el entorno… ¿Excusas, justificaciones tal vez? Tú decides. Acepta que el error es una posibilidad y actúa.
  • Toma conciencia de tu diálogo interno. A menudo la culpa, las inseguridades, el temor, nos hacen dar credibilidad a ciertos pensamientos de los que ni siquiera somos conscientes a veces. Se llaman creencias limitantes y lo más curioso es que tú las creas y tú las crees. Y como las crees, actúas como si fueran ciertas.

Puede que estés pensando que tú no tienes ese diálogo interno del que te hablo, o que no seas consciente de él.

Aquí va un ejercicio que te ayudará, en primer lugar, a tomar conciencia de tus conversaciones internas y en segundo lugar, a desafiar a esos pensamientos que te limitan. Veámoslo paso a paso:

  1. Ante una situación de conflicto interno, escribe qué te pasa. Si tienes claro que quieres hacer algo y crees que no puedes, contesta a la pregunta: ¿Qué te lo impide? Por escrito, por favor.
  1. Una vez que hayas escrito tus pensamientos, lee con detenimiento tus palabras y pásales los filtros de Sócrates.

Cuentan que en la antigua Grecia, un discípulo se acercó a Sócrates diciendo: “Maestro, le voy a contar algo que me han dicho de un compañero”. Entonces Sócrates le paró y así transcurrió la conversación:

  • Espera un momento, antes de hablar. Lo que me vas a contar, ¿es verdad?
  • Me lo han dicho esta mañana.
  • Sí., te lo han dicho. Pero ¿puedes asegurar que es verdad?
  • No… no puedo asegurarlo.
  • Siguiente pregunta: ¿Me vas a contar algo bueno sobre ese compañero?
  • No… no es bueno.
  • Y por último: ¿es útil?
  • Pues tampoco… no es muy útil.
  • Entonces, no me lo cuentes.

Sócrates nos enseña, de esta forma, que la verdad, la bondad y la utilidad son esenciales en nuestra relación con los demás, pero también con nosotros mismos.

Así que, si quieres resolver tus conflictos internos, ya sabes:

  1. Escribe tus pensamientos.
  2. Observa con detenimiento tus palabras.
  3. Pásales los filtros de Sócrates.
  4. Si no pasa los filtros, escribe otras hasta que sean verdad, o al menos, útiles y buenas para ti.

Qué es Coaching y qué no lo es

Vivimos unos momentos en los que la palabra “coaching” nos inunda. En las redes sociales veo constantemente personas que se anuncian como profesionales: coach inmobiliario, coach de prevención de riesgos, coach nutricional, coach de finanzas, coach vocal… y así una larga lista de profesiones u oficios con la palabra coach delante.

Esto produce confusión en algunas personas que se preguntan: “Pero entonces, ¿qué es el coaching realmente? ¿Qué significa ser coach?

Hoy quiero aclararos exactamente eso: qué es un coach y qué hace. Un coach es un profesional del coaching, ni más ni menos. Conoce la disciplina del coaching, sabe aplicarla, y conoce las técnicas y herramientas que el coaching maneja. No es experto en inmobiliaria, ni en finanzas, ni en nutrición. Es experto en coaching. Por eso puede trabajar con sus clientes, cualquiera que sea el área de especialización de los mismos.

El coaching es una disciplina que sigue un método y utiliza una serie de herramientas. Un profesional del coaching ha tenido que formarse previamente  y en profundidad para conocer las herramientas y las técnicas necesarias para facilitar procesos y ha tenido que desarrollar ciertas habilidades. La formación de un coach lleva su tiempo: ha de pasar por un proceso personal, en primer lugar. Un coach profesional tiene que vivir un proceso de coaching en primera persona para conocer qué siente el cliente cuando aplicamos el método. Además, tiene que tener un alto nivel de inteligencia emocional para poder acompañar a su cliente en el desarrollo de la suya. En los cursos de formación para ser coach hay que aprender teoría y hay que practicar mucho, mucho, de la mano de un profesional que te guíe y te oriente. Y después vienen los exámenes, tanto teóricos como prácticos, como paso previo a la acreditación como coach. Y para asegurarnos que esa formación sea de calidad, es fundamental que esté respaldada por alguna de las asociaciones de Coaching más importantes. Hoy en día, la mayor  asociación de Coaching a nivel internacional es ICF (International Coach Federation) y ofrece unos altos estándares de calidad tanto en los contenidos formativos como en el ejercicio de la profesión.

El coaching es una disciplina a través de la cual un cliente parte de una situación concreta para conseguir, de la mano de su coach, alcanzar otra situación, que es la deseada. Todo ello mediante el diseño conjunto de objetivos, la reflexión y la toma de decisiones que harán al cliente dar los pasos necesarios hasta la meta que se ha planteado. Durante el proceso, el cliente, y no el coach, irá tomando una serie de decisiones y actuando en consecuencia. El coach no aconseja, ni orienta, ni dirige las decisiones del cliente. El coach únicamente le acompaña en el viaje, iluminándole el camino mediante las diferentes técnicas.

¿Cómo puedes saber tú si estás delante de un coach profesional o de un falso coach? Pregúntale dónde se ha formado, qué títulos tiene y con qué certificaciones cuenta. Si te pone excusas y te dice que eso no es necesario, mi consejo es que investigues un poco más.

Reflexiones para los pasos difíciles

Todos tenemos que tomar decisiones difíciles en diferentes momentos de nuestras vidas y dar pasos ante los que los miedos pueden paralizarnos: separarnos, cambiar de trabajo, cambiar de ciudad, romper una amistad… Por un lado, parece que tenemos claro lo que queremos hacer, pero por otro lado, nos frenan los miedos a perder algo, a las reacciones de otras personas, a la incertidumbre de lo que ocurrirá… En definitiva, queremos conseguir algo, pero no queremos sufrir. Queremos que nos salga “gratis”.

No todas las personas tomamos las decisiones de la misma forma: Hay quien se decide rápidamente, sin importarle lanzarse a la aventura; hay quien prefiere pensarse pros y contras detenidamente y tarda un tiempo en decidirse y hay quien le da vueltas y vueltas al asunto y no se decide nunca. Si es tu caso, aquí te dejo algunas reflexiones:

  1. Siempre hay alguien que decide. Si no eres tú, alguien decidirá por ti. Puede que si comentas en voz alta la decisión que quieres tomar, haya alguien a tu lado que no quiere que la tomes (probablemente saldrá perdiendo por algo) y hará y dirá lo necesario para que te quedes como está. Si eso ocurre, es esa persona la que está decidiendo por ti.                                                                                                                                                                                                                             
  2. Los logros no suelen ser gratuitos, casi todo tiene un precio. Deja de lamentarte y de compararte con otras personas a las que consideras más afortunadas que tú. Si han conseguido algo, será porque han estado dispuestas a pagar el coste en tiempo, dinero, esfuerzo, recursos o lágrimas que eso supone.
  1. Imagina las dos posibilidades y piensa: ¿Cómo estaré dentro de cinco días si tomo la decisión de hacer algo? ¿Y si tomo la decisión de no hacerlo? ¿Y cómo estaré dentro de cinco semanas? ¿Y dentro de cinco meses?
  1. ¿Qué te ilusiona de lo que llegará cuando tomes la decisión de hacerlo? Piensa en lo que ganarás, en lo que verás, sentirás y escucharás cuando lo consigas. Mejor dejarse llevar por la ilusión que por los miedos.
  1. Acepta de antemano que el error es una posibilidad. Y piensa que si estás en esa tesitura es porque muy feliz no estás en la situación actual. Si permaneces donde estás, ya sabes lo que te espera. Si vas a otro lugar, puede que no sea exactamente lo que esperabas, pero nadie te impide seguir intentándolo hasta que encuentres tu sitio!

Es imposible saber lo que va a ocurrir cuando hagas algo sin hacerlo. Cuando lo hagas lo sabrás. Si encuentras lo que querías, enhorabuena, lo has conseguido. Si algo no sale como esperabas, sigue adelante. Si todavía no sabes cómo llegar a lo que quieres, echa a andar, seguro que encuentras la forma en el trayecto.

 

Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

Claves para conseguir tus objetivos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de diseñar bien un objetivo para hacerlo alcanzable. Podéis consultar las características de un objetivo eficaz aquí: https://slccoaching.wordpress.com/2018/01/08/como-convertir-propositos-en-objetivos/

Hoy os quiero hablar de dos actitudes esenciales para conseguir todo aquello que te propongas: la paciencia y la perseverancia.

A menudo escucho hablar a algunos de mis clientes y alumnos, observo sus comportamientos y me doy cuenta de que lo quieren todo ahora, sin detenerse a pensar si es posible conseguir sus objetivos de forma inmediata o qué han hecho hasta ahora para conseguirlos.

Cuando vemos a las personas triunfar, conseguir sus logros y metas, es posible que pensemos que han tenido suerte o que sus circunstancias son más favorables que las nuestras. Sin embargo, veamos qué tienen en común las personas exitosas:

  • Saben que las cosas no llegan solas
  • Están preparadas para afrontar posibles obstáculos que se presenten
  • Tienen muy claro lo que quieren, por lo que, aunque cambien  de camino, no cambian de meta
  • Son generosos con lo que dan, aunque no reciban lo mismo
  • Están dispuestos a sacrificar algunas cosas
  • No se dejan llevar por las palabras negativas de quienes no creen en ellos o les molesta verles brillar
  • Toman decisiones, aun sabiendo que se pueden equivocar
  • No es que no se caigan, es que perseveran: se levantan y continúan caminando
  • Saben que no se llega a la cima de un salto, sino poco a poco, tramo a tramo

Tal vez lo hayas escuchado alguna vez: el éxito es como un iceberg. Lo que vemos es la parte superior, pero bajo esa punta están el riesgo, el trabajo duro, el sacrificio, el foco en la meta, la paciencia, la perseverancia, el coraje y el pensamiento positivo.

CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

Ya hemos comentado en otros post la importancia de la responsabilidad en el coaching. Se trata de hacerte responsable de las situaciones, de lo que te ocurre y de lo que no te ocurre. Y a eso lo llamamos victimismo o protagonismo.

Ya en el siglo XIX, Kant defendía la idea de que somos libres. Sostenía que estamos sujetos a lo que nos han dicho que es moralmente correcto, de ahí que tengamos nuestras ideas sobre lo que se debe o no se debe hacer, según lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A menudo ni siquiera cuestionamos si estamos de acuerdo con esas creencias: han quedado registradas en nuestras mentes y nos parecen tan naturales que damos por hecho que son “la verdad”. Por otro  lado, en ocasiones nos resulta más cómodo ser víctima de las circunstancias  que tomar las riendas de nuestra vida.

Hay quienes tienen una  actitud más reactiva, esperan a que las cosas sucedan (víctimas) y hay quienes tienen una actitud proactiva, es decir, hacen para que las cosas sucedan (protagonistas).

Te propongo que contestes a algunas preguntas y así podrás chequear tu grado de protagonismo en tu vida:

SITUACIÓN

OPCIÓN A

OPCIÓN B

Me gustaría quedar más veces para salir

Espero a que me llamen

Llamo yo
Me gustaría ascender en mi empresa

Espero a que mi jefe se dé cuenta de que me lo merezco

Tengo una conversación con mi jefe

Me gustaría hacer más deporte

No tengo tiempo, me resulta imposible

Organizo mi tiempo y trazo un plan de acción específico

¿Has contestado la opción B? ¡Felicidades! Tu actitud es proactiva y es muy probable que consigas lo que te propongas. Eso te aportará confianza, satisfacción y motivación.

¿Has contestado la opción A? ¡Tú también puedes obtener esa satisfacción y aumentar tu confianza y tu motivación! Solo tienes que elaborar una frase siguiendo esta estructura:

“YO quiero conseguir… y para eso YO voy a hacer…”

Te sorprenderá lo fácil que es conseguir algunas cosas simplemente cambiando tu actitud. Puede que haya otras que no salgan a la primera. Si eso es así, solo tienes que seguir responsabilizándote del resultado, actuando con paciencia y perseverancia hasta que lo logres. Y recuerda: el cambio se tiene que dar en ti, no en el entorno, de ahí la importancia de que cuando elabores tus frases empiecen por “Yo quiero, yo voy a hacer…”

Cree en ti, cuídate, mímate y empieza a tomar las riendas de tu vida 🙂Pincha aquí para saber dónde puedes trabajar la motivación y el pensamiento positivo.