CÓMO CONVERTIRTE EN COACH PROFESIONAL

Ya os he hablado en otras ocasiones de la diferencia entre el coaching y otras disciplinas. Con frecuencia se confunde el coaching con el mentoring, la formación, la consultoría o cualquier tipo de entrenamiento deportivo o de otras habilidades.

Pero el coaching no es nada de eso. El coaching es una disciplina que se compone de diversos factores: herramientas, método y habilidades del coach. Para que un proceso de coaching profesional y de calidad tenga lugar, tienen que estar presentes esos tres factores. Es decir:

Quien quiera llegar a ser coach profesional ha de seguir varios pasos hasta llegar a serlo.

  1. El coach tiene que partir de ciertas habilidades personales innatas o entrenadas, como la empatía, la escucha, el amor por el lado humano de la vida, la capacidad de observación, la generosidad… y a partir de ahí desarrollarlas de la mano de profesionales que sepan reconducir esas habilidades hacia el ejercicio del coaching.
  1. Esas habilidades son una base importante, pero no son suficientes para el ejercicio del coaching. Es imprescindible cursar un programa formativo de calidad. En ese programa formativo, los alumnos aprenderán en qué consiste la disciplina del coaching, cuáles son sus herramientas fundamentales y cómo se utilizan de forma eficaz, así como el método a seguir para llevar a cabo procesos de coaching con éxito. Al finalizar el programa, los participantes han de pasar un examen teórico y otro práctico en el que pondrán a prueba sus aptitudes y actitudes a la hora de afrontar una sesión de coaching.
  1. Durante el proceso formativo y si es necesario posteriormente también, es imprescindible que quienes quieran dedicarse al coaching sean mentorizados por coaches profesionales y experimentados que cuenten con una certificación, ya que éstas suponen una garantía de profesionalidad, en especial las otorgadas por ciertas organizaciones, como la ICF (International Coach Federation).
  1. Una vez cursado el programa de formación, pasados los exámenes y el proceso de mentoring, es el momento de comenzar con las prácticas. Es muy importante que al finalizar el programa los alumnos comiencen procesos de coaching reales para afianzar sus conocimientos y comenzar a dar sus primeros pasos en el ejercicio profesional del Coaching.
  1. A partir de ahí, continuar con todas las sesiones posibles te conducirá a la profesionalidad. Si has cursado un programa con garantías, los profesionales que te formen te llevarán de la mano el tiempo necesario hasta que empieces a volar por ti mismo. Por eso es importantísimo que elijas bien el programa de Coaching con el que formarte. Mi recomendación es que participes en un curso homologado por ICF, pionera en la regulación del coaching de calidad y con presencia en más de 90 países.

Aquí te dejo un link con información de dónde cursar un Programa de Coaching de calidad:

https://www.escuelacomunicando.com/formacion-coaching/

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Tus conflictos internos

Cuando hablamos de conflictos, a menudo nos vienen a la cabeza situaciones problemáticas o de desencuentro con otras personas. Sin embargo, en ocasiones los conflictos residen en nuestro interior: tenemos conflictos con nosotros mismos porque no terminamos de decidir hacia dónde queremos ir, nos dejamos llevar por las opiniones de otros, nos dominan el miedo, las inseguridades, el sentimiento de culpa…

En el post de hoy mi intención es ayudarte a resolver esos pequeños o grandes conflictos internos que pueden llevarte al estancamiento, a no avanzar, a encallarte en una situación no deseada. Para ello, te propongo alguna reflexión que te empuje hacia la salida de esos “pensamientos veneno” que sientes te frenan.

  • Si lees un poco más arriba, he escrito “los pensamientos que sientes que te frenan”. Observa el matiz de las palabras: sientes que te frenan. Sin embargo, los pensamientos no te frenan, tú decides si quieres seguir avanzando o pisar el freno.

  • Si no te sientes bien, cómodo, a gusto, con la situación actual y puede que lleves así ya semanas, meses, e incluso años, ¿no crees que es el momento de que te decidas a actuar? Piensa bien qué te impide actuar. Puede que te respondas que son las circunstancias, los demás, el entorno… ¿Excusas, justificaciones tal vez? Tú decides. Acepta que el error es una posibilidad y actúa.

  • Toma conciencia de tu diálogo interno. A menudo la culpa, las inseguridades, el temor, nos hacen dar credibilidad a ciertos pensamientos de los que ni siquiera somos conscientes a veces. Se llaman creencias limitantes y lo más curioso es que tú las creas y tú las crees. Y como las crees, actúas como si fueran ciertas.

Puede que estés pensando que tú no tienes ese diálogo interno del que te hablo, o que no seas consciente de él.

Aquí va un ejercicio que te ayudará, en primer lugar, a tomar conciencia de tus conversaciones internas y en segundo lugar, a desafiar a esos pensamientos que te limitan. Veámoslo paso a paso:

  1. Ante una situación de conflicto interno, escribe qué te pasa. Si tienes claro que quieres hacer algo y crees que no puedes, contesta a la pregunta: ¿Qué te lo impide? Por escrito, por favor.

  1. Una vez que hayas escrito tus pensamientos, lee con detenimiento tus palabras y pásales los filtros de Sócrates.

Cuentan que en la antigua Grecia, un discípulo se acercó a Sócrates diciendo: “Maestro, le voy a contar algo que me han dicho de un compañero”. Entonces Sócrates le paró y así transcurrió la conversación:

  • Espera un momento, antes de hablar. Lo que me vas a contar, ¿es verdad?
  • Me lo han dicho esta mañana.
  • Sí., te lo han dicho. Pero ¿puedes asegurar que es verdad?
  • No… no puedo asegurarlo.
  • Siguiente pregunta: ¿Me vas a contar algo bueno sobre ese compañero?
  • No… no es bueno.
  • Y por último: ¿es útil?
  • Pues tampoco… no es muy útil.
  • Entonces, no me lo cuentes.

Sócrates nos enseña, de esta forma, que la verdad, la bondad y la utilidad son esenciales en nuestra relación con los demás, pero también con nosotros mismos.

Así que, si quieres resolver tus conflictos internos, ya sabes:

  1. Escribe tus pensamientos.
  2. Observa con detenimiento tus palabras.
  3. Pásales los filtros de Sócrates.
  4. Si no pasa los filtros, escribe otras hasta que sean verdad, o al menos, útiles y buenas para ti.

Qué es coaching y que no lo es

Vivimos unos momentos en los que la palabra “coaching” nos inunda. En las redes sociales veo constantemente personas que se anuncian como profesionales: coach inmobiliario, coach de prevención de riesgos, coach nutricional, coach de finanzas, coach vocal… y así una larga lista de profesiones u oficios con la palabra coach delante.

Esto produce confusión en algunas personas que se preguntan: “Pero entonces, ¿qué es el coaching realmente? ¿Qué significa ser coach?

Hoy quiero aclararos exactamente eso: qué es un coach y qué hace. Un coach es un profesional del coaching, ni más ni menos. Conoce la disciplina del coaching, sabe aplicarla, y conoce las técnicas y herramientas que el coaching maneja. No es experto en inmobiliaria, ni en finanzas, ni en nutrición. Es experto en coaching. Por eso puede trabajar con sus clientes, cualquiera que sea el área de especialización de los mismos.

El coaching es una disciplina que sigue un método y utiliza una serie de herramientas. Un profesional del coaching ha tenido que formarse previamente  y en profundidad para conocer las herramientas y las técnicas necesarias para facilitar procesos y ha tenido que desarrollar ciertas habilidades. La formación de un coach lleva su tiempo: ha de pasar por un proceso personal, en primer lugar. Un coach profesional tiene que vivir un proceso de coaching en primera persona para conocer qué siente el cliente cuando aplicamos el método. Además, tiene que tener un alto nivel de inteligencia emocional para poder acompañar a su cliente en el desarrollo de la suya. En los cursos de formación para ser coach hay que aprender teoría y hay que practicar mucho, mucho, de la mano de un profesional que te guíe y te oriente. Y después vienen los exámenes, tanto teóricos como prácticos, como paso previo a la acreditación como coach. Y para asegurarnos que esa formación sea de calidad, es fundamental que esté respaldada por alguna de las asociaciones de Coaching más importantes. Hoy en día, la mayor  asociación de Coaching a nivel internacional es ICF (International Coach Federation) y ofrece unos altos estándares de calidad tanto en los contenidos formativos como en el ejercicio de la profesión.

El coaching es una disciplina a través de la cual un cliente parte de una situación concreta para conseguir, de la mano de su coach, alcanzar otra situación, que es la deseada. Todo ello mediante el diseño conjunto de objetivos, la reflexión y la toma de decisiones que harán al cliente dar los pasos necesarios hasta la meta que se ha planteado. Durante el proceso, el cliente, y no el coach, irá tomando una serie de decisiones y actuando en consecuencia. El coach no aconseja, ni orienta, ni dirige las decisiones del cliente. El coach únicamente le acompaña en el viaje, iluminándole el camino mediante las diferentes técnicas.

¿Cómo puedes saber tú si estás delante de un coach profesional o de un falso coach? Pregúntale dónde se ha formado, qué títulos tiene y con qué certificaciones cuenta. Si te pone excusas y te dice que eso no es necesario, mi consejo es que investigues un poco más.

Reflexiones para los pasos difíciles

Todos tenemos que tomar decisiones difíciles en diferentes momentos de nuestras vidas y dar pasos ante los que los miedos pueden paralizarnos: separarnos, cambiar de trabajo, cambiar de ciudad, romper una amistad… Por un lado, parece que tenemos claro lo que queremos hacer, pero por otro lado, nos frenan los miedos a perder algo, a las reacciones de otras personas, a la incertidumbre de lo que ocurrirá… En definitiva, queremos conseguir algo, pero no queremos sufrir. Queremos que nos salga “gratis”.

No todas las personas tomamos las decisiones de la misma forma: Hay quien se decide rápidamente, sin importarle lanzarse a la aventura; hay quien prefiere pensarse pros y contras detenidamente y tarda un tiempo en decidirse y hay quien le da vueltas y vueltas al asunto y no se decide nunca. Si es tu caso, aquí te dejo algunas reflexiones:

  1. Siempre hay alguien que decide. Si no eres tú, alguien decidirá por ti. Puede que si comentas en voz alta la decisión que quieres tomar, haya alguien a tu lado que no quiere que la tomes (probablemente saldrá perdiendo por algo) y hará y dirá lo necesario para que te quedes como está. Si eso ocurre, es esa persona la que está decidiendo por ti.                                                                                                                                                                                                                             
  2. Los logros no suelen ser gratuitos, casi todo tiene un precio. Deja de lamentarte y de compararte con otras personas a las que consideras más afortunadas que tú. Si han conseguido algo, será porque han estado dispuestas a pagar el coste en tiempo, dinero, esfuerzo, recursos o lágrimas que eso supone.
  1. Imagina las dos posibilidades y piensa: ¿Cómo estaré dentro de cinco días si tomo la decisión de hacer algo? ¿Y si tomo la decisión de no hacerlo? ¿Y cómo estaré dentro de cinco semanas? ¿Y dentro de cinco meses?
  1. ¿Qué te ilusiona de lo que llegará cuando tomes la decisión de hacerlo? Piensa en lo que ganarás, en lo que verás, sentirás y escucharás cuando lo consigas. Mejor dejarse llevar por la ilusión que por los miedos.
  1. Acepta de antemano que el error es una posibilidad. Y piensa que si estás en esa tesitura es porque muy feliz no estás en la situación actual. Si permaneces donde estás, ya sabes lo que te espera. Si vas a otro lugar, puede que no sea exactamente lo que esperabas, pero nadie te impide seguir intentándolo hasta que encuentres tu sitio!

Es imposible saber lo que va a ocurrir cuando hagas algo sin hacerlo. Cuando lo hagas lo sabrás. Si encuentras lo que querías, enhorabuena, lo has conseguido. Si algo no sale como esperabas, sigue adelante. Si todavía no sabes cómo llegar a lo que quieres, echa a andar, seguro que encuentras la forma en el trayecto.

 

Autoboicot: Cuando las barreras te las pones tú mismo

Una de las consultas que más me hacen durante las clases de inteligencia emocional es, ¿qué hago  para dejar de sufrir?

Cuando hablamos de pensamiento positivo, de enfocarnos en lo que queremos, en buscar el lado bueno de las cosas, algunas personas me dicen: “La teoría la tengo clara, pero ¿cómo lo hago?”

Hoy quiero hablaros de la trampa del autoboicot y proporcionaros algún truco para que podáis salir de esos pensamientos negativos que sentís que os atrapa.

¿Cómo salir de esos pensamientos en bucle que te angustian, te bloquean y te impiden disfrutar de otros aspectos de la vida?

Os dejo aquí los pasos para lograrlo:

  1. Entiende y acepta que eres tú quien te hace sufrir, no las circunstancias ni los demás. Las circunstancias influyen, por supuesto, pero la decisión de cómo afrontarlas es tuya.
  2. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre las cosas que suceden? Frases como “Qué mal lo estoy pasando”, “Tenía que haber hecho otra cosa”, “Esto lo hacen para hacerme daño”, “Soy incapaz de hacer esto”… Son conversaciones negativas que tienes contigo mismo, mensajes que te lanzas, probablemente con bastante frecuencia, que te generan emociones negativas y te conducen, por tanto, a resultados insatisfactorios. Y vuelta a empezar.
  3. Cada vez que te digan o te digas a ti mismo frases que te conduzcan al desánimo, la tristeza o cualquier emoción negativa, pásale los filtros de Sócrates.

Cuentan que un discípulo de Sócrates se dirigió a él diciéndole:

  • Maestro, le voy a contar algo sobre un compañero que me han contado esta mañana”

Sócrates le paró, diciéndole:

  • Espera un momento, antes de decirme nada. Lo que me vas a contar, ¿es verdad?
  • Pues… no lo sé… me lo han dicho.
  • Ya, te lo han dicho, pero ¿estás seguro de que es verdad?
  • No, no puedo afirmar que sea verdad.
  • ¿Y es bueno? ¿Me vas a contar algo bueno sobre esa persona?
  • No… bueno no es.
  • ¿Y es útil? ¿Para qué sirve?
  • Mmmm… no sé.
  • ¡Entonces no me lo cuentes!

Te propongo que hagas lo mismo con tus pensamientos. Si no dicen “la verdad”, sino una interpretación de los hechos, no son buenos ni útiles para ti, deséchalos.

  1. Dale la vuelta a tu emoción. Cambia lo que sientes por lo que quieres sentir. Por ejemplo: “Me siento triste”. ¿Cómo te quieres sentir? Alegre
  2. Ahora busca cosas que te pongan alegre: ver una película, llamar a un amigo, poner una canción.

Y así cada vez, hasta que tu cerebro entienda que ese es el mejor camino y empiece a hacerlo solo.

En definitiva, tu felicidad está en tus manos. No vas a poder evitar que surjan ciertas situaciones, pero sí que puedes elegir cómo gestionarlas. Así que, adelante! Tú decides.

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Buda

 

 

 

 

TU VALOR ESTÁ DENTRO DE TI

Un profesor de universidad comenzó un día su clase con un billete de 500 euros en la mano.

Se lo enseñó a los estudiantes y les preguntó:

– “¿Quién quiere este billete de 500€?”

Como era de esperar, salieron muchos voluntarios. El profesor entonces arrugó el billete, como si fuera un papel para tirar y preguntó:

 “¿Todavía lo queréis?”

– “¡Siiiii!”dijeron los alumnos.

El profesor entonces tiró el billete al suelo y empezó a pisotearlo. Lo cogió después del suelo, aplastado y sucio.

-“Ahora, ¿quién de vosotros todavía lo quiere? Otra vez casi todos los estudiantes dijeron que sí“ Bien, pues seguidme . Salió del edificio seguido de sus alumnos, cogió el billete y lo tiró a un charco lleno de barro y hojas secas, pisándolo para que se hundiera en el lodo.

“¿Alguien de vosotros lo querría todavía?” preguntó. Y los estudiantes volvieron a decir que sí.

Entonces el profesor dijo:

“Queridos alumnos. Como habéis visto, he tirado el billete al suelo, lo he arrugado, lo he pisoteado, lo he metido dentro del barro más sucio y a pesar de ello, todavía lo queréis. ¿Por qué? porque todavía no ha perdido su valor. Sigue valiendo 500 €.

tu valor está en ti (1)A veces pasamos por situaciones en las que nos sentimos apartados o  pisoteados. Nos topamos con personas que nos hacen pasar por situaciones duras y podemos llegar a sentir que no tenemos valor. Pase lo que pase, piensa que tu valor lo determinan tus acciones y ese valor está dentro de ti.

Todas las personas que pasen por tu vida te aportarán algo: las que se porten bien contigo, te aportarán satisfacción, felicidad y buenos momentos y las que se porten mal te aportarán aprendizaje. Pasarás por momentos duros, pero para salir de ellos desarrollarás una serie de habilidades que formarán parte de ti y que más adelante podrás utilizar en diversas situaciones. Recuerda: pase lo que pase en tu vida, si aprendes de las experiencias vividas, tu valor cada vez será mayor, aunque haya momentos en que no lo veas así.

 

3 reflexiones que te ayudarán a motivar a tu hijo adolescente

Cada vez es más frecuente que acudan a mi despacho padres o madres que quieren que les ayude con sus hijos adolescentes porque al parecer no muestran motivación por nada.

Hoy os traigo unas reflexiones a todos aquellos que tenéis hijos ya que, desde mi perspectiva, podemos hacer mucho más en casa, en el día a día, de lo que hacemos para conseguir que nuestros hijos tengan mayor motivación por las cosas.

Ahí van esas reflexiones en forma de pregunta:

  1. ¿Dejas que tus hijos se responsabilicen de sus cosas o se lo haces tú todo?

Muchos padres llevan a cabo tareas que corresponde a sus hijos hacer con la falsa idea de que así les ayudan y les facilitan la vida. Puede que les faciliten el momento, pero detrás de ese comportamiento se esconden mensajes que esos niños reciben y que poco a poco van haciendo mella en su futura motivación:

  • “Sin mi ayuda no puedes hacerlo”
  • “No te preocupes, no te responsabilices, yo te sacaré las castañas del fuego”

Si esta situación se repite con frecuencia desde que el niño es pequeño, es bastante probable que más adelante sea un adolescente inseguro y/o poco motivado.

  1. ¿Qué hay de diferente en la vida de tu hijo si hace lo que le has pedido o si no lo hace?

Cuando hablo con los adolescentes cuyos padres me han comentado, por ejemplo, que no tienen motivación para estudiar y aprobar, es muy frecuente una conversación como esta:

  • ¿Qué vas a hacer estas vacaciones si apruebas?
  • Nos vamos una semana a la playa y luego al pueblo, allí saldré con mis amigos y me lo paso muy bien.
  • ¿Y si no apruebas?
  • Lo mismo.

¿Para qué se van a esforzar entonces?

  1. ¿Tus hijos tienen lo que quieren al instante o esperas a las ocasiones especiales?

Cuántas veces es el cumpleaños de un niño o de una niña que apenas cumplen diez años y no tenemos ni idea de qué regalarles porque ¡ya tienen de todo! Vivimos en un mundo de inmediatez: lo veo, lo pido, lo tengo. Esto hace que los niños no valoren lo que tienen, puesto que lo tienen todo, a menudo lo que quieren y en ocasiones lo que ni siquiera habían pedido. Si esto es una constante en la vida de un niño, cuando sea adolescente no solo no tendrá ilusión por conseguir las cosas, sino que, lo que es peor, creerá que es un derecho adquirido, con la consiguiente frustración o infelicidad si por alguna circunstancia no puede acceder de forma inmediata a lo que desea. En definitiva, se acostumbrará a que lo que quiere “se lo tienen que regalar” en lugar de a luchar por las cosas, trabajar, esforzarse y tener paciencia para conseguirlas.

Hay dos clases de motivación: la extrínseca, la que viene de fuera a través de premios, recompensas, etc. y la intrínseca, la que sale de nuestro interior cuando hacemos las cosas porque disfrutamos haciéndolas y esa es la recompensa. La clave está en conseguir que tu hijo tenga una gran motivación intrínseca junto con ciertas dosis de extrínseca.

Según los expertos, para que tu hijo cuente con una buena motivación intrínseca, es fundamental que se responsabilice de sus obligaciones, siempre al nivel correspondiente a su edad y que cuente, por supuesto, con tu apoyo, tu ayuda y todo tu amor para que tenga claro que estarás ahí para cuando te necesite.

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La última reflexión es: ¿Qué puedes hacer diferente en tu día a día en la relación con tus hijos para que se conviertan en adolescentes o jóvenes motivados? Seguro que se te ocurren un montón de ideas que puedes llevar a cabo y que con pequeños cambios puedes conseguir grandes logros para sumar a tu labor de padre o madre, que estoy convencida de que ya es estupenda.

Unas de las herramientas más poderosas para mantener relaciones es el coaching y la Inteligenica emocional. Si quieres saber más sobre estos temas, visita mi web: www.slccoaching.com

Todo me pasa a mí. El esclavizante mundo del victimista.

El victimismo o victimización es la tendencia de una persona a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal. Una víctima es quien sufre un daño personalizable por caso fortuito o culpa ajena. (Definición por Wikipedia).

Podríamos decir que la persona “victimista” es la que se encuentra en un rol de víctima. Todos, en algún momento de nuestra vida hemos asumido ese rol por circunstancias ajenas o elegidas de forma inconsciente. ¿Pero qué pasa cuando ese rol se vuelve permanente?

A continuación, te explicamos algunas características de las personas con victimismo crónico.

  1. NO ASUMEN LA RESPONSABILIDAD.

Buscan continuamente culpables, nada de lo que sucede es consecuencia de sus actos, casualmente siempre se rodean de malas personas que buscan fastidiarles como sea. En definitiva, los demás son siempre los culpables, no tienen sentido de autocrítica.

  1. DISTORSIONAN LA REALIDAD.

Como consecuencia de lo anterior exageran y deforman la realidad desde un punto subjetivo. Siempre defendiendo su inocencia y exagerando la falta de consideración de los demás.

En este sentido, no solo distorsionan lo negativo, también lo positivo. Lo bueno que les sucede también es por causas ajenas. No obstante, tienden a acomodarse en el pesimismo.

  1. SE ENCUENTRAN CÓMODOS EN ESE ROL.

Es más fácil ver los problemas que enfrentarse a las circunstancias y buscar soluciones. De forma inconsciente, después de tanto entrenar el pensamiento negativo, se encuentran en su zona de confort. Y… ¿A quién no le cuesta salir de esa zona?

  1. GRANDES ESTRATEGAS.

Buscarán la estrategia adecuada para hacerte sentir culpable si eres partícipe de esa situación. Buscan el chantaje emocional y saben cómo hacerlo. Y todo, con una finalidad: llamar la atención y sentirse especial.figure-552117_960_720

Una persona “victimista” es una persona tóxica. Si puedes eliminarla de tu vida mejor, pero si no puedes, al menos identifícala, no caigas en su manipulación y no entres en su mismo rol.

Más información sobre cómo lidiar con personas tóxicas o como liberarse del victimismo en www.slccoaching.com

Y si lo que quieres es aprender a lidiar con personas tóxicas o salir de ese victimismo… ¡apúntate a nuestros Talleres de Inteligencia Emocional!

COACHING PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA

La baja autoestima es una alteración que afecta a millones de personas. Aquí tienes algunas causas que pueden provocan una baja autoestima y que acaban afectando en tu comportamiento, en tus relaciones personales, en tu trabajo… en definitiva, en tu vida. En ocasiones, se asocia a un sentimiento de fracaso por no cumplir las expectativas que crees que tienen depositadas en ti las personas a las que valoras.

  • Sufrir acoso o abusos (escolares, físicos o emocionales).
  • Vivir una situación completamente distinta a la habitual y no saber cómo actuar, convirtiendo la incertidumbre en angustia. Como por ejemplo una situación de desempleo.
  • La tendencia a buscar comparaciones, debido al descontento con nuestro físico, nuestro carácter, nuestra situación actual, etc.
  • Las personas tóxicas. Son grandes manipuladores que de forma perspicaz y a veces sin ser ellos conscientes, provocan que te cuestiones a ti mismo.
  • Irregularidades sufridas en la infancia y/o adolescencia. Como la falta de afecto, la separación de los padres, la crítica excesiva, la apariencia físicabajaautoestima

¿Y qué puedes hacer para aumentar tu autoestima?

  • Tomar conciencia de tu situación
  • Definir lo que quieres conseguir
  • Saber qué opciones tienes y por donde quieres empezar
  • Analizar tu situación y tu entorno
  • Establecer estrategias y planes de acción que te ayuden a conseguirlo
  • Ver y hacer cosas diferentes a las que has hecho hasta ahora
  • Recompensarte por los pasos que vayas dando
  • Celebrar tus logros

Estos pasos forman parte de un proceso de coaching, somos conscientes de que así escrito parece fácil, pero sabemos que a la hora de ponerlo en práctica surgen muchas dificultades. Nosotras también lo hemos vivido en primera persona, pasando por situaciones difíciles en las que teníamos la autoestima por los suelos, por eso sabemos de lo que hablamos y sabemos que, si nosotros pudimos conseguirlo, tú también podrás. El coaching* nos ayudó a tomar las riendas de nuestras vidas y ahora queremos acompañarte a que tú tomes las de la tuya. ¿Te atreves?

*Cuando contrates un proceso de Coaching, asegúrate de que sea Coaching de calidad. Solicita al Coach sus credenciales, pregúntale dónde se ha formado y qué experiencia tiene.

Silvia Lacruz – coach certificada por ICF a nivel PCC

Tania Ruiz – coach acreditada por ICF a nivel ACTP

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