Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

I love me

 

Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

Descubre más en www.escuelacomunicando.com

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La importancia del autoconocimiento

Decía Aristóteles que conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría.

Pero conocerse bien lleva tiempo y es un proceso constante, que probablemente no acabe nunca.

Durante los cursos de inteligencia emocional, en los que enseño a los alumnos un montón de filtros a través de los cuales procesamos la información y nos pueden servir como predictores de nuestro comportamiento, es frecuente observar cómo muchas personas identifican en esos filtros a los demás casi siempre y a sí mismos únicamente en algunas ocasiones.

Hacer un poco de introspección de vez en cuando es un acto de valentía y además un ejercicio muy recomendable.

A medida que avanzamos en el proceso de autoconocimiento, los beneficios van en aumento:

  • Nos resulta más fácil tomar decisiones
  • Sabemos qué hacer para acceder a estados emocionales positivos
  • Sabemos qué evitar para conectar con emociones negativas
  • Aprendemos a definir nuestros objetivos con más claridad
  • Generamos más opciones para alcanzar nuestras metas
  • Somos más efectivos y más productivos
  • Tenemos más claras nuestras fortalezas
  • Aumenta nuestra capacidad de aprendizaje
  • Vamos dejando atrás el victimismo, tomando las riendas

En definitiva, somos más felices y obtenemos una mayor satisfacción vital.

Para empezar, puedes ir respondiendo a las preguntas que te planteo a continuación. Cuantas más respuestas conozcas, mayor es tu autoconocimiento. No te preocupes si todavía no tienes algunas respuestas, con el tiempo tendrás cada vez más. Y si quieres acelerar el proceso y ganar en autoconocimiento más rápidamente, puedes formarte en inteligencia emocional.

Como te decía, puedes comenzar contestando a estas preguntas:

  • ¿Conoces el vínculo entre tus sentimientos, tus pensamientos, tus palabras y tus acciones?
  • ¿De qué manera influyen tus emociones, pensamientos y sentimientos en tu rendimiento?
  • ¿Cuáles son tus valores fundamentales?
  • ¿Qué relación existe entre tus valores y tus decisiones?
  • ¿Cuáles son los principales filtros por los que procesas la información?
  • ¿Cuáles son tus fortalezas y cuáles no?
  • ¿Qué te encanta hacer?

Un magnífico primer paso es comenzar respondiendo a estas preguntas y planificar tu autoconocimiento con aquellas respuestas que todavía no tengas.

Y sobre todo, obsérvate, escúchate, siéntete, conecta contigo mismo y sé protagonista de tu vida.

Para conocer más sobre el tema: http://www.escuelacomunicando.com/inteligencia-emocional/

TU VALOR ESTÁ DENTRO DE TI

Un profesor de universidad comenzó un día su clase con un billete de 500 euros en la mano.

Se lo enseñó a los estudiantes y les preguntó:

– “¿Quién quiere este billete de 500€?”

Como era de esperar, salieron muchos voluntarios. El profesor entonces arrugó el billete, como si fuera un papel para tirar y preguntó:

 “¿Todavía lo queréis?”

– “¡Siiiii!”dijeron los alumnos.

El profesor entonces tiró el billete al suelo y empezó a pisotearlo. Lo cogió después del suelo, aplastado y sucio.

-“Ahora, ¿quién de vosotros todavía lo quiere? Otra vez casi todos los estudiantes dijeron que sí“ Bien, pues seguidme . Salió del edificio seguido de sus alumnos, cogió el billete y lo tiró a un charco lleno de barro y hojas secas, pisándolo para que se hundiera en el lodo.

“¿Alguien de vosotros lo querría todavía?” preguntó. Y los estudiantes volvieron a decir que sí.

Entonces el profesor dijo:

“Queridos alumnos. Como habéis visto, he tirado el billete al suelo, lo he arrugado, lo he pisoteado, lo he metido dentro del barro más sucio y a pesar de ello, todavía lo queréis. ¿Por qué? porque todavía no ha perdido su valor. Sigue valiendo 500 €.

tu valor está en ti (1)A veces pasamos por situaciones en las que nos sentimos apartados o  pisoteados. Nos topamos con personas que nos hacen pasar por situaciones duras y podemos llegar a sentir que no tenemos valor. Pase lo que pase, piensa que tu valor lo determinan tus acciones y ese valor está dentro de ti.

Todas las personas que pasen por tu vida te aportarán algo: las que se porten bien contigo, te aportarán satisfacción, felicidad y buenos momentos y las que se porten mal te aportarán aprendizaje. Pasarás por momentos duros, pero para salir de ellos desarrollarás una serie de habilidades que formarán parte de ti y que más adelante podrás utilizar en diversas situaciones. Recuerda: pase lo que pase en tu vida, si aprendes de las experiencias vividas, tu valor cada vez será mayor, aunque haya momentos en que no lo veas así.

 

COACHING PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA

La baja autoestima es una alteración que afecta a millones de personas. Aquí tienes algunas causas que pueden provocan una baja autoestima y que acaban afectando en tu comportamiento, en tus relaciones personales, en tu trabajo… en definitiva, en tu vida. En ocasiones, se asocia a un sentimiento de fracaso por no cumplir las expectativas que crees que tienen depositadas en ti las personas a las que valoras.

  • Sufrir acoso o abusos (escolares, físicos o emocionales).
  • Vivir una situación completamente distinta a la habitual y no saber cómo actuar, convirtiendo la incertidumbre en angustia. Como por ejemplo una situación de desempleo.
  • La tendencia a buscar comparaciones, debido al descontento con nuestro físico, nuestro carácter, nuestra situación actual, etc.
  • Las personas tóxicas. Son grandes manipuladores que de forma perspicaz y a veces sin ser ellos conscientes, provocan que te cuestiones a ti mismo.
  • Irregularidades sufridas en la infancia y/o adolescencia. Como la falta de afecto, la separación de los padres, la crítica excesiva, la apariencia físicabajaautoestima

¿Y qué puedes hacer para aumentar tu autoestima?

  • Tomar conciencia de tu situación
  • Definir lo que quieres conseguir
  • Saber qué opciones tienes y por donde quieres empezar
  • Analizar tu situación y tu entorno
  • Establecer estrategias y planes de acción que te ayuden a conseguirlo
  • Ver y hacer cosas diferentes a las que has hecho hasta ahora
  • Recompensarte por los pasos que vayas dando
  • Celebrar tus logros

Estos pasos forman parte de un proceso de coaching, somos conscientes de que así escrito parece fácil, pero sabemos que a la hora de ponerlo en práctica surgen muchas dificultades. Nosotras también lo hemos vivido en primera persona, pasando por situaciones difíciles en las que teníamos la autoestima por los suelos, por eso sabemos de lo que hablamos y sabemos que, si nosotros pudimos conseguirlo, tú también podrás. El coaching* nos ayudó a tomar las riendas de nuestras vidas y ahora queremos acompañarte a que tú tomes las de la tuya. ¿Te atreves?

*Cuando contrates un proceso de Coaching, asegúrate de que sea Coaching de calidad. Solicita al Coach sus credenciales, pregúntale dónde se ha formado y qué experiencia tiene.

Silvia Lacruz – coach certificada por ICF a nivel PCC

Tania Ruiz – coach acreditada por ICF a nivel ACTP

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Objetivos logrados por algunos de los clientes de SLC Coaching

Muy orgullosos de mostraros los objetivos que han logrado algunos de los clientes de coaching personal este año 2016. Nosotros ponemos las herramientas, ellos la ilusión y las ganas de conseguirlo.

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¡El último hueco es para ti!

Tú también puedes alcanzar lo que te propongas, nosotros te ayudamos a sacar todo tu potencial, a que tomes conciencia de tus recursos y a que te fijes objetivos alcanzables. ¡Si empiezas ahora en marzo puedes tenerlo conseguido!

Piensa en qué ámbito o ámbitos te gustaría tener una situación diferente ala que tienes actualmente.rueda-de-la-vida

Conócete mejor a ti mismo, descubre otros enfoques, genera nuevas y mejores opciones y alcanza tus metas.

Queremos dar las gracias a todos los clientes que han confiado en nosotros para que les acompañemos en su desarrollo personal y que nos han recomendado tras ver los resultados.

¡Muchas gracias por darnos la oportunidad de formar parte de vuestro camino!

SOBREVIVE DICIENDO LO QUE PIENSAS

Ser asertivo significa reconocer nuestros derechos y aprender a defenderlos respetando a los demás. De esta forma reforzamos nuestra autoestima y la confianza en nosotros mismos.

Entre otras cosas, somos capaces de decir lo que pensamos tratando a los demás con respeto. Para “sobrevivir” diciendo lo que piensas, debes hacerlo desde un estilo asertivo.

Estas son las características de una persona asertiva:hatena-1184896_960_720

  1. Se siente libre de manifestarse.
  2. Se comunica con conocidos y extraños.
  3. No se espera a que las cosas sucedan.
  4. Se respeta a sí mismo.
  5. Conoce sus virtudes.
  6. Acepta sus errores.
  7. Sabe que unas veces se gana y otras se pierde.
  8. Pase lo que pase, conserva su autoestima.

Y tú… ¿Eres asertivo/a? Si echas de menos alguna de estas características en ti, ¿por cuál quieres comenzar?

Empieza a defender tus derechos, a expresar tu opinión y a lograr tus objetivos. Sin juzgarte, sin juzgar a los demás y tomando conciencia de que tú eres el/la responsable de tu vida y tu felicidad. ¡Puedes empezar ahora mismo!

Y para darte un empujoncito, echa un vistazo a este taller: “Aprende a defender tus derechos” http://www.escuelacomunicando.com/inteligencia-emocional/ en el  que descubrirás las claves para ser asertivo y empezarás a ponerlas en práctica.

 

Rechazar lo desconocido

En la antigüedad, a partir del siglo VI antes de Cristo, el paradigma científico estaba protagonizado por la teoría geocéntrica. Es decir, por la creencia de que el Sol y el resto de planetas giraban alrededor de la Tierra. Y, en consecuencia, la Tierra era el centro del universo. Nadie cuestionaba ni ponía en duda esta forma de pensar. Tanto es así que todas las hipótesis acerca del universo se desarrollaban a partir de estos supuestos. Con el tiempo, los más eminentes pensadores y científicos –liderados por los filósofos Platón y Aristóteles– llegaron al convencimiento de que se trataba de una verdad inmutable.

Años más tarde, Aristarco de Samos se atrevió a cuestionar el statu quo científico de la época, formulando la teoría heliocéntrica. Este sabio afirmaba que el Sol era el centro del universo y que la Tierra y el resto de planetas giraban a su alrededor. Por aquel entonces, la mayoría de sus colegas se burlaron y se opusieron a su hipótesis, que fue severamente criticada y condenada. No en vano, dar crédito a esta nueva teoría suponía asumir que ellos estaban equivocados.

Con el paso de los siglos aparecieron otros pensadores con nuevas maneras de mirar e interpretar el universo. Entre ellos destacó Nicolás Copérnico, quien retomó el relevo de Aristarco de Samos, asegurando que la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa alrededor del Sol. Dado que Copérnico contaba con elaborados cálculos matemáticos que sustentaban su hipótesis, en esta ocasión la teoría heliocéntrica fue acogida con menos escepticismo.

Cien años más tarde, y gracias a los avances tecnológicos, las hipótesis de Copérnico fueron demostradas por Galileo Galilei. Con la ayuda del telescopio –instrumento que él mismo inventó–, se desmontó la falsedad inherente a la teoría geocéntrica, consagrando así la veracidad de la heliocéntrica, descrita casi dieciocho siglos atrás por Aristarco de Samos. Así fue como se produjo uno de los más importantes cambios de paradigma que ha experimentado la humanidad.

Evidentemente no todos los locos son visionarios. Sea como fuere, este colectivo de genios está compuesto por personajes tan ilustres como Leonardo da Vinci, Nostradamus, Louis Pasteur, Julio Verne, Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Aldous Huxley, George Orwell, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury y Steve Jobs, entre otros. Todos ellos tienen siete características en común.

1. Desafían el ‘statu quo’. Al investigar la historia que hay detrás de cada visionario, descubrimos que todos ellos padecen en algún momento una profunda crisis que les lleva a romper con la ancha avenida por la que transitan el resto de sus coetáneos, explorando sendas nuevas y alternativas. Para lograrlo, empiezan a cuestionar el núcleo de su identidad y el sistema de creencias con el que fueron condicionados por su entorno social y familiar. Así es como se convierten en una amenaza para el orden establecido.

2. Inadaptados y excéntricos. No encajan con el patrón que impera en la sociedad. De ahí que tiendan a rechazar el modo de vida que les propone su tiempo. Y al hacerlo atraviesan una etapa en la que se sienten excluidos y marginados. La soledad y la incomprensión son el precio que pagan al principio por atreverse a escuchar a su intuición y seguir su propio camino. En ocasiones, para reafirmarse ante los demás, suelen adoptar actitudes bizarras y conductas excéntricas, provocando que se les tache de “raros” y “locos”.

3. Rebeldes e inconformistas. Al ganar en confianza y seguridad en sí mismos, se sienten con más determinación para rebelarse frente a las autoridades y los sinsentidos de su época. A todos ellos les causa cierto deleite transgredir las normas y romper los límites. No se resignan a vivir como se estila hoy, sino que lo hacen como se hará mañana.

4. Libres de pensamiento. Son personas que han construido un pensamiento propio e independiente, forjado por medio de experiencias. Tienen una mente abierta, libre de moral y de prejuicios. Suelen llevar un estilo de vida muy poco convencional que frecuentemente causa controversia en su entorno.

5. Idealistas y soñadores. Son personas adelantadas a su tiempo. Tanto es así que lo que un visionario piensa hoy es lo que asumirá la humanidad dentro de 50 años. Sin embargo, su exacerbado progresismo les lleva a ser personas orientadas hacia el futuro, con tendencia a abrazar quimeras y utopías.

6. Creativos e inventivos. La creatividad es su seña de identidad. Son inventores natos, cada uno en su campo. Muchas de sus ideas acaban dando lugar a innovaciones que significan un punto de disrupción con las propuestas actuales, que de pronto quedan obsoletas.

7. Revolucionarios orientados al bien común. Tremendamente humanistas, los visionarios terminan por convertirse en grandes reformadores, cuyo enfoque inspira un cambio de paradigma en la sociedad. En el momento en que la mayoría verifica la validez de sus ideas, empiezan a destruirse y transformarse las estructuras establecidas, generando una nueva realidad.

Todos los adelantos evolutivos señalados por este colectivo de locos-visionarios están sujetos a la denominada “ley de difusión de innovaciones”, popularizada en 1962 por Everett Rogers. Este sociólogo dedicó su vida a investigar el proceso por el cual los individuos que forman parte de un colectivo comparten y asimilan nuevas ideas y tecnologías que permiten el progreso de la humanidad. Según esta teoría, la población de cualquier país se divide en cinco segmentos, en función de su predisposición para adaptarse a los constantes cambios y avances relacionados con nuevos conocimientos y formas de hacer las cosas.

En la medida en que el nuevo producto, servicio o conocimiento genera una sustancial mejora en la calidad de vida de sus usuarios, poco a poco va comunicándose por medio del boca a boca. Según Rogers, con el tiempo empieza a ser utilizado por la denominada “mayoría precoz”, formada por el 34% de la población. Es decir, aquellos que al conocer directa o indirectamente a uno de los primeros seguidores han podido verificar que se trata de algo útil y beneficioso, decidiendo incorporar esta novedad en sus vidas.

Es entonces cuando dicha innovación se pone de moda, generando que empiece a ser empleada por la “mayoría tardía”, constituida por otro 34%. En este caso, utilizan dicho avance cuando ya no se considera una “innovación” ni tampoco se percibe como una “novedad”. Por último se encuentran los ­“rezagados”, un grupo compuesto por el 16% restante, quienes empiezan a emplear las ­nuevas ideas, herramientas o tecnologías cuando el resto del mundo lo hace y no les queda más remedio.

Por más que la tendencia general sea ridiculizar o rechazar lo diferente, lo alternativo y lo desconocido, es imposible detener el avance y el progreso de la humanidad. Como individuos, podemos quedarnos estancados en lo viejo o abrir nuestra mente y explorar las innovaciones que trae consigo lo nuevo. Y es que la locura –la de verdad– consiste en seguir haciendo lo mismo que hemos venido haciendo hasta ahora esperando cosechar resultados diferentes.

 

ARTÍCULO DE ‘EL PAÍS SEMANAL’

Así me trato, así trato a los otros

La comunicación con los demás acaba siendo reflejo de la comunicación con uno mismo. ¿Tenemos consciencia de nuestro diálogo interior? Sin hacerlo no podremos cambiar nuestra actitud hacia los demás.

Conocí a un ejecutivo de una importante multinacional que tenía fama de ser obsesivamente perfeccionista. Ello se traducía en una altísima exigencia con sus colaboradores. Sus mensajes a su equipo eran siempre los mismos: “Seguro que lo puedes mejorar… “, “si le das otra vuelta, todavía le puedes sacar más jugo…”, “está bien, pero todavía no está al cien por cien…”. Más de una vez me había explicado con impotencia que se desesperaba con el bajo nivel de autoexigencia de sus colaboradores. “Se conforman con cumplir, pero no van a buscar nota”, me decía de ellos.

En cierto momento pasó una importante crisis profesional. Sus colaboradores, desmotivados y con una sensación creciente de estar permanentemente presionados, se amotinaron y le echaron en cara su desmesurado perfeccionismo. Él aceptó la crítica y prometió intentar comunicarse con ellos de forma diferente. Lo cierto es que lo intentó, y durante un tiempo realizó un loable esfuerzo por evitar los mensajes de exigencia y por transmitir mensajes de aliento y motivación.

“Hay dos momentos esenciales para descubrir qué nos decimos a nosotros mismos: cuando algo nos sale bien y cuando algo nos sale mal”

Pero el cambio duró poco. Una tarde me confesó que lo había intentado con todas sus fuerzas, pero que no lograba interiorizar aquella nueva forma de comunicarse con los demás, y cuando bajaba la guardia, volvía a los mensajes de exigencia. Hablamos largamente, y durante aquella conversación me relató un episodio de su trabajo que me dio la clave de lo que le estaba ocurriendo. Me habló de una reciente presentación que había hecho al consejo de administración. “¿Cómo te fue?”, le pregunté. “Bastante bien”, me dijo. “Pero soy consciente de que no estaba al cien por cien. Podía haberlo hecho mejor…”.

Contigo, conmigo

“Nuestro lenguaje es un indicador muy fiel de cómo nos vemos como personas”. Stephen R. Covey

Cuando descubrimos que nuestra comunicación con los demás no funciona como esperamos, la primera reacción suele ser de autocontrol: tomamos consciencia de los mensajes que lanzamos a nuestro alrededor y hacemos todos los esfuerzos posibles para evitar los que no son bien recibidos. Esta es una respuesta que tiene un apreciable valor, pues demuestra que somos conscientes de que tenemos un problema y que queremos resolverlo. Pero esta estrategia tiene un recorrido limitado, y en general no durará. En relativamente poco tiempo bajaremos la guardia y volveremos a la comunicación que nos sale de dentro. Así pues, el verdadero cambio en nuestra comunicación no se producirá si no realizamos primero un cambio interior. Y no podemos hacer este cambio interior si en primer lugar no descubrimos qué nos decimos a nosotros mismos, es decir, cuál es nuestro diálogo interior.

Este es el primer paso esencial, porque lo que decimos a los demás es, en su esencia, fiel reflejo de lo que nos decimos a nosotros mismos, y no podremos cambiar la actitud hacia los demás (actitud que se traduce en determinados mensajes hacia ellos) si no cambiamos la actitud hacia nosotros.

Escucharnos a nosotros

“La voz es reflejo de lo que sientes. Si quieres cambiar tu comunicación, no cambies tu voz, cambia lo que sientes”. Oriol Pujol Borotau

Cuando tenemos consciencia de que nuestra comunicación con los demás no es bien recibida, el primer paso ineludible será descubrir qué mensajes nos damos a nosotros mismos a diario, pues nuestro diálogo interior es el origen de nuestra comunicación hacia el exterior. Porque si continuamente nos damos mensajes de exigencia, nos censuramos a nosotros mismos por no haber hecho las cosas mejor y nos echamos en cara nuestros pequeños errores, exigiremos sin límite a los demás, los censuraremos todo el tiempo y no les perdonaremos ni un fallo. En cambio, si nos damos a nosotros mismos mensajes de aliento, nos perdonamos los fallos sin importancia y nos reconocemos las victorias, haremos lo mismo con la gente de nuestro alrededor.

Escucharse a uno mismo es el primer paso para identificar qué nos decimos, pero no es un proceso necesariamente fácil. Es cierto que no dejamos de hablarnos, de darnos mensajes; es cierto que nuestro diálogo interior es permanente. Pero ¿cómo podemos tener consciencia de nuestra voz interna si para empezar es una voz que no oímos?

Hay dos momentos esenciales en los que nos será fácil escuchar esta silente voz interior y en los que podremos descubrir qué nos decimos a nosotros mismos: cuando algo nos sale bien y cuando algo nos sale mal.

Ante un fracaso hay dos tipos de mensajes que nos lanzamos a nosotros mismos: podemos decirnos cosas como “ya he vuelto a fallar”, “nunca lo conseguiré”, “lo he hecho mal” o “no sirvo para esto”. O podemos decirnos cosas como “no lo he conseguido, pero he trabajado bien”, “tendré otra ocasión para conseguirlo”, “ya sé qué tengo que hacer la próxima vez” o “todos fallamos alguna vez”.

Y ante una victoria tenemos también dos tipos de mensajes que nos podemos dar: “no es mérito mío”, “ha sido suerte”, “no me lo merezco” o “mejor que no me lo crea”, o, en cambio: “he hecho un buen trabajo esta vez”, “voy a disfrutarlo”, “me he esforzado y ahora tengo la recompensa” o “estoy preparado para esto”.

Si en ambos casos optamos por la primera opción, nuestros mensajes a nosotros mismos serán de continua exigencia y de rechazo de nuestros méritos. Y se traducirán en exigencia y rechazo de méritos de los demás.

En cambio, si optamos por la segunda opción, estaremos demostrando que sabemos relativizar nuestros pequeños fracasos y disfrutar nuestros logros, y estaremos en condiciones de relativizar los fracasos ajenos y de hacer disfrutar (y disfrutar con los demás) de las victorias.

Pero planteemos otra pregunta: ¿el diálogo conmigo mismo es síntoma de algo más?

A menudo, el diálogo poco cariñoso o poco afectivo conmigo mismo no es un hecho aislado, y son muchos los casos en que esta comunicación negativa hacia mí mismo se acompaña de otros comportamientos igualmente negativos, como pueden ser no cuidarme físicamente, no priorizar nunca mis deseos frente a los de los demás o no dedicarme el tiempo necesario, el que cualquier ser humano necesita. Todo ello es expresión de un problema de base: no quererme a mí mismo.

Es necesario querernos para querer a los demás. Y es expresión de que nos queremos no solo el hecho de darnos mensajes de aprecio, sino también hacer cada día cosas concretas que lo demuestren. Empecemos queriéndonos nosotros y estaremos abriendo el camino para que nuestros comportamientos para con nosotros se traduzcan en iguales comportamientos hacia los demás.

No intentemos hacer con los demás o pensar de los demás lo que no hacemos con nosotros o no pensamos de nosotros, porque el esfuerzo, además de agotador, resultará frustrante. ¿Cómo podemos dejar de exigir a los demás lo que nos exigiríamos sin duda a nosotros?, ¿cómo podemos perdonar a los demás lo que no nos perdonaríamos jamás a nosotros?

Momentos para escucharnos

“Hay que tomar la decisión de perseguir toda la vida la meta de conocerse a sí mismo”. Chris Lowney

Tomar consciencia de nuestro diálogo interior es la base del cambio en nuestra comunicación. Y hacerlo es algo que podemos aprender a base de practicar. El sistema no es complicado, solo hay que tomarlo como costumbre.

Podemos tomarnos unos momentos al día para, en un ambiente de relajación, apagar el ruido exterior y hablarnos a nosotros mismos. Contarnos el día, valorar nuestras decisiones, disfrutar de las pequeñas victorias y aprender de los pequeños fracasos. Rememorar los mejores momentos del día y atesorarlos, y relativizar y superar los malos momentos. Son momentos para decirnos cosas en el más completo de los silencios; un ejercicio absolutamente revelador, que se convertirá en la semilla del cambio.

ARTÍCULO DE ELPAÍS.COM

2ª edición – Ciclo de Inteligencia Emocional

¿Te quedaste sin plaza en la primera edición? ¿No te encajaban las fechas o no pudiste asistir? Tanto si es así como si estás buscando crecer y desarrollarte personalmente, ¡es el momento! Aprovecha esta oportunidad e inscríbete en esta segunda edición.

Mejora tu autoestima, supérate, adquiere mayor seguridad en ti mismo y deja atrás obstáculos como el miedo, la timidez, la inseguridad o sentimientos de inferioridad.

imag_yo_pienso_positivo-01Descúbrelo en el Ciclo de Inteligencia Emocional de Escuela Comunicando. Un programa compuesto por seis talleres en los que trabajarás la relación contigo mismo y las relaciones con los demás.

¿Por qué es importante conocernos a nosotros mismos? imag_yo_reflexiono-01

Porque así tomamos conciencia de nuestras emociones y de los efectos que producen en nuestra vida, aprendemos las claves para valorarnos de forma adecuada, así como técnicas y herramientas para aumentar la confianza en nosotros mismos.

En los talleres trabajarás el fomento de la autoestima, la autoafirmación, el autoconocimiento y la gestión de las emociones.

También, aprenderás a definir cuáles son los valores más importantes para ti y para tu entorno, detectando posibles desajustes que actualmente están impidieimag_yo_me_acepto-01ndo tu felicidad.

¿Sabías que las personas más felices son aquellas que viven en consonancia con sus valores?

Además, aprenderás a defender tus derechos y a manejar un pensamiento y una actitud positiva, a expresar tus propios pensamientos y sentimientos, a saber decir que no, saber poner límites, hacer y recibir críticas sin entrar en conflicto, pedir cuando necesitemos, ofrecer a los que necesitan, llegar a acuerdos, autoafirmar los propios derechos, entablar conversaciones con desconocidos… Habilidades que no nos enseñan en el colegio, pero que son imprescindibles para establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias.

Puedes consultar la información completa del Ciclo de Inteligencia Emocional en este enlace.

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES:

Escuela Comunicando

C/ Moncasi, 7

50006 – Zaragoza

976 213 987

comunicando@escuelacomunicando.com

www.escuelacomunicando.com

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Además, aprenderás a defender tus derechos y a manejar un pensamiento y una actitud positiva, a expresar tus propios pensamientos y sentimientos, a saber decir que no, saber poner límites, hacer y recibir críticas sin entrar en conflicto, pedir cuando necesitemos, ofrecer a los que necesitan, llegar a acuerdos, autoafirmar los propios derechos, entablar conversaciones con desconocidos… Habilidades que no nos enseñan en el colegio, pero que son imprescindibles para establecer y mantener relaciones interpersonales satisfactorias.

PRIMER TALLER: “Conócete a ti mismo”

Ciclo1

Puedes consultar la información completa del Ciclo de Inteligencia Emocional en este enlace.

Más información en www.escuelacomunicando.com o en el 976 213 987

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C/ Moncasi, 7

50006 – Zaragoza

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