¡Quiero tener carisma!

Todos conocemos personas que nos encantan, nos hacen sentir bien, queremos escucharles y estar a su lado. Sentimos admiración y respeto por ellos, nos parecen simpáticos y nos interesa su criterio. Son las personas carismáticas.

Podemos pensar que se trata de un don con el que han sido dotados genéticamente, sin embargo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.

Estas son algunas características de las personas carismáticas:

  • Tienen interés genuino por los demás. Eso implica desarrollar la empatía y escuchar activamente a los otros, dejando de un lado las propias opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderles.
  • No piensan demasiado en el qué dirán. Las personas carismáticas se centran sobre todo en sus objetivos, tienen en cuenta a los demás y les tratan con respeto, pero priorizan ante todo sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias y aceptando que es posible que no gusten a todo el mundo.
  • Se centran en las soluciones, nunca en los problemas. ¿Hay algo que no ha salido como esperabas? Eso nos pasa a todos, la diferencia está en la forma de afrontar esas situaciones. Centrarse en cómo solventarlas en lugar de quedarte rumiando los problemas es una forma de pensamiento positivo. Y esa positividad se transmite. ¿Qué prefieres? ¿Tener a tu lado alguien quejoso o victimista o a alguien positivo y sonriente, a pesar de que no todo sea perfecto?
  • Reconocen los méritos de los demás. Las personas con carisma reconocen las fortalezas en los demás y no tienen reparos en hacérselo saber. Disfrutan de los triunfos ajenos y saben reconocer los méritos de otros.
  • Muestran seguridad en sí mismos a través del lenguaje verbal, no verbal y paraverbal. Su comunicación es coherente, su voz suena cercana pero firme, al igual que su expresión corporal y el contenido de sus mensajes.
  • Tienen credibilidad. Cuentan con la confianza de los demás, ya que muestran integridad y visión de futuro.

post carisma

Pero ¿cómo conseguir desarrollar todas estas habilidades? No se trata de “hacer fuerza” para caer bien, ni fingir ser quien no eres. Las personas carismáticas suelen ser emocionalmente inteligentes. Tú también puedes desarrollar tu inteligencia emocional y convertirte en una persona carismática y con grandes habilidades sociales. ¡Puedes empezar ya mismo! Pero recuerda que desarrollar una habilidad requiere esfuerzo y perseverancia. No basta con querer, también tienes que ponerte manos a la obra. Puedes empezar por leer a Goleman, por ejemplo, poner empeño en escuchar más a los demás o apuntarte a un curso de inteligencia emocional. ¡A por ello!

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