Atrapasueños en el aula

Últimamente se ven atrapasueños por todas partes, parece que están de moda.

¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde vienen los atrapasueños, por qué se llaman así y para qué sirven?

El origen de este amuleto está en las tribus indias americanas antiguas. Cuenta la leyenda que nos sirven para conservar las energías positivas, las buenas ideas y los sueños y también para protegernos de las energías y sueños negativos. Todo gracias a Asibikaashi, una mujer araña que cuidaba a todas las criaturas, inclinándose sobre sus cunas y las camas de los niños pequeños mientras tejía su telaraña, que atrapaba las pesadillas, energías negativas y cualquier otro mal. Llegó un momento en el que ya no podía proteger a todos los niños, debido a que los indios se dispersaron por Norteamérica. Entonces fueron las mujeres de la familia quienes empezaron a tejer con sus manos estas redes mágicas para conseguir atrapar los sueños agradables de sus niños y protegerlos de las pesadillas.

Existen muchas supersticiones acerca de cómo activarlos, cómo “limpiarlos”, dónde colocarlos…

Os lo he contado muchas veces: uno de los principios del coaching es la responsabilidad. No se trata de esperar a que el destino actúe, a esperar a que las cosas sucedan, sino todo lo contrario, hacer por que las cosas sucedan. Esta filosofía es contraria a las supersticiones: la suerte no llegará por el hecho de colgar un amuleto en el cabecero de tu cama. La suerte la creamos cada uno de nosotros cada día con nuestra forma de actuar, de reaccionar, de hacer o dejar de hacer.

Sin embargo, hay muchas personas a las que les encantan las leyendas, los amuletos, las supersticiones. Son cientos de personas las que sueñan con que lo bueno “llegará” y le dan un empujoncito al destino con este tipo de objetos. Muchos de mis alumnos piensan así, por eso he colocado este atrapasueños en el aula de la Escuela Comunicando,para que los miedos, los nervios y los bloqueos de aquellos que vienen a aprender a hablar en público queden atrapados en la red y se vayan liberando de ellos poco a poco, cambiándolos por energía positiva, sueños agradables y buenas ideas.

Atrapasueños

La verdad es que esto ya ocurría antes de colocar este atrapasueños en la pared del aula, pero ¿por qué no? ¡Aumentemos la carga de positividad y pongamos más colorido en las clases!

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Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

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Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

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Cómo convertir propósitos en objetivos

En esta época del año, la mayoría de las personas pensamos en los propósitos para el año nuevo. Pero al finalizar el año, en algunas ocasiones esos propósitos se han hecho realidad y en muchas otras no. ¿Qué ha pasado? Sencillamente, que para un propósito se cumpla, tenemos que convertirlo en objetivo.

Pero, ¿cuál es la diferencia? La vais a ver clara en esta pequeña tabla:

PROPÓSITO

OBJETIVO

Es una intención poco precisa Identifica un fin, una meta
No implica acción Implica acción: pasos hacia esa meta
Es el deseo de conseguir algo Es la orientación al logro de algo
Inacción por estar soñando o analizando Movilización de los recursos posibles
Desear alcanzar una meta Alcanzar una meta
Deseo, sueño, “ojalá” Tomar las riendas, hacer para que suceda

Si quieres que se cumplan tus propósitos de año nuevo, empieza por convertirlos en objetivos. Puedes utilizar esta misma tabla contestando a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tiene que ocurrir, diferente a lo que ha ocurrido hasta ahora, para que consigas tu objetivo?
  • ¿Cuándo quieres tenerlo conseguido?
  • ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguirlo?
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  • ¿En qué medida depende de ti? Es importante que el objetivo esté bajo tu control.
  • ¿Qué recursos necesitas para alcanzar ese objetivo?
  • ¿Cuáles de ellos tienes ya?
  • ¿Dónde puedes encontrar los que no tienes todavía?
  • ¿Cuál va a ser tu primer paso?

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Si empiezas contestando a estas preguntas, es muy probable que algo se mueva dentro de ti y empieces a dar tus primeros pasos para alcanzar tu meta. Puede ocurrir que de repente te asalten dudas o haya algo que creas que no vas a poder conseguir, que algo te lo impide o supone un freno para ti. Se llaman creencias limitantes. Para alcanzar nuestras metas no basta con especificarlas y empezar a caminar hacia ellas: tenemos que estar firmemente convencidos de que las podemos conseguir. Cuando no es así, es el momento de pedir ayuda a un profesional. Un coach bien preparado y certificado, con la experiencia y credenciales adecuadas, tiene muchas herramientas para poder acompañarte en la consecución de tus metas. Si quieres saber más, puedes entrar aquí: www.escuelacomunicando.com/coaching/

Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

3 CLAVES PARA MOTIVARTE

Empezaremos este post con una pregunta: ¿Qué tienen en común las personas exitosas? No hablamos únicamente de las personas que han logrado grandes cosas, también nos referimos a las personas que disfrutan con lo que hacen y son felices con su vida.

Pero… ¿qué es para ti el éxito? Hay tantas respuestas como personas en el mundo. Aunque esta vez nos fijaremos en un aspecto concreto: la motivación. ¿Crees que las personas exitosas sienten motivación por lo que hacen? Probablemente sí.

A continuación te explicamos tres pasos que te ayudarán a motivarte y te acercarán a lo que para ti es el éxito.

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  1. PONTE OBJETIVOS. Para ello hay que diferenciar entre sueños y objetivos. Responderías lo mismo ante esta pregunta: ¿qué sueño te gustaría alcanzar en tu vida? y esta otra: ¿qué objetivo vas a realizar en tu vida? Te invitamos a que reflexiones sobre tu sueño y pienses cuál es tu nivel de motivación para conseguirlo. Teniendo en cuenta que por ejemplo un nivel 10 supondría estar dispuesto a hacer todo lo necesario para lograrlo. Cuando convertimos nuestro sueño en objetivo aumenta nuestro nivel de motivación.
  1. PERSERVERA. El resultado de nuestras acciones no siempre es el esperado. En ese caso, podemos darnos por vencidos y “tirar la toalla”, o podemos aprender de nuestros errores y seguir intentándolo hasta conseguir el resultado deseado o el objetivo marcado. Piensa qué harás diferente la próxima vez, en lugar de castigarte por haberte equivocado. Busca la motivación necesaria para intentarlo de nuevo.
  1. BUSCA INSPIRACIÓN. La motivación no es algo permanente, ni tampoco viene sola. Hay que buscarla de forma consciente. Intenta dar lo mejor de ti mismo en aquello que haces, aunque no sea tu objetivo final. De este modo estarás abierto al aprendizaje y será más fácil encontrar la inspiración. Si permaneces frustrado por no encontrarte en la situación que te gustaría estar, te cierras a los posibles cambios. Así que, busca la motivación en tus actos del día a día, ponte pequeñas metas y ten presente tu objetivo final.

Los que renuncian son muchos más que los que fracasan” Henry Ford

Si te ha gustado este artículo y quieres conocer más herramientas que te ayuden a fijarte objetivos, lograr tus metas, motivarte, pensar en positivo, etc. Te invitamos a descubrir el coaching y los beneficios de un proceso de coaching. Visita nuestra web: http://www.slccoaching.com/

INGREDIENTE PRINCIPAL PARA EL PENSAMIENTO POSITIVO

Mantenemos conversaciones con nosotros mismos a lo largo del día y no siempre el lenguaje que utilizamos es el adecuado. Debemos hablarnos en un lenguaje positivo, y como hemos visto en anteriores posts, si pensamos en negativo ¡hay que darle la vuelta! Pero… no siempre es fácil. Pensar en positivo es algo que requiere paciencia y perseverancia.

¡Vamos más allá! Busquemos un estado de flujo positivo. ¿Cómo? Marcando pequeñas sub-metas. Imaginaos que tengo un objetivo claro, como por ejemplo: montar mi negocio, pero sé que para lograrlo necesito ahorrar dinero, hacer un plan de negocio, especializarme, conseguir contactos y un largo etcétera. Este objetivo es a largo plazo, y mientras… ¿Qué hago? ¿Cómo puedo motivarme?

TRAZA TU PLAN. Busca actividades que te mantengan motivado, cosas que te guste hacer, pequeños objetivos en tu trabajo, en tu desarrollo personal, en tu tiempo libre, con tu familia… No renuncies a tu estado interno de alegría, entusiasmo y felicidad, por el simple hecho de no disponer de lo que quieres de forma inmediata. Busca aquellas cosas que te aporten ese ESTADO DE FLUJO continuo.Ingrediente secreto autoindulgencia

De esta forma, conseguirás entrenar a tu cerebro proporcionando pensamientos positivos y creando nuevas conexiones neuronales, propiciando el proceso de cambio y adquiriendo una sensación de control sobre tu vida.

El coaching te ayuda a trazar esas metas y a lograr tus objetivos. Infórmate sobre los beneficios de realizar un proceso de coaching http://www.slccoaching.com/.

¿ERES DE LOS QUE PIENSA EN NO PERDER O DE LOS QUE PIENSA EN GANAR?

Te voy a poner dos ejemplos para que pienses en qué lugar te posicionarías en cada caso, y así, saber si eres de los que piensa en no perder o por el contrario, piensas en ganar.

Mi marido y yo estamos pensando ir de vacaciones a Egipto este verano, aunque aún no lo hemos decidido. Egipto me fascina, debe ser un maravilloso lugar. Pero… me da miedo viajar tan lejos, con una cultura tan distinta, que me puedan robar… Por no hablar del dinero que hay que invertir en entre el vuelo y el crucero por el Nilo. Sin embargo, mi marido no para de decirme que estas experiencias solamente se viven una vez en la vida y que ahora es el momento ideal, nuestros hijos son mayores y siempre hemos querido hacer este viaje, que de todas las culturas se aprende y que ya llevaremos lo mínimo encima por si nos roban.

Hace tiempo que tengo una idea en mente que puede ayudar a aumentar las ventas exponencialmente, cuando hablo con mi jefe y le expongo mi idea, esta es su reacción: “Lo que me comentas parece interesante, pero los primeros seis meses nos supondrían pérdidas, debemos ser cautos, estamos en tiempos de crisis”. No llego a entenderle, le he justificado al detalle las ganancias que obtendríamos del cambio y ¡Aumentarían el doble! Así, nos quedaremos estancados…

¿Qué opinas? ¿Te ves identificado con alguno de los personajes?

Pensar en no perder alimenta los mensajes negativos, sin embargo, pensar en ganar nos acerca a una actitud positiva, aunque debas valorar más factores antes de tomar la decisión.

¡TÚ DECIDES! Si quieres cambiarlo… ¡DALE LA VUELTA!

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¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE HICISTE ALGO POR PRIMERA VEZ?

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Hoy es un día de esos que me da por reflexionar. Creo que todos tenemos de esos días, es una lástima que no compartamos siempre esas reflexiones internas… En fin, hoy me he hecho esta pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez? Después de hacer un repaso mental de mis últimos 12 meses, me he dado cuenta de que necesito algo nuevo… Necesito salir de mi zona de confort.

Habrás oído hablar en numerosas ocasiones de nuestra zona de confort, es ese lugar en el que nos sentimos como en casa, todo es conocido para nosotros y nos da seguridad. Puede que ya estés bien en ese lugar y no sientas la necesidad de experimentar cosas nuevas, de aumentar tu aprendizaje y de ampliar esa zona de confort. ¡No es mi caso! Si eres inconformista y lo que quieres es un cambio, te propongo un primer ejercicio que te ayudará a tomar la decisión.

Analiza tu situación actual. Con esto me refiero a reflexionar sobre tu estado actual en todos los ámbitos de tu vida: familia, amigos, salud, ocio, desarrollo personal, pareja, etc. Para un mayor análisis, piensa cuál es tu nivel de satisfacción en cada uno de ellos. Ponle una puntuación del 0-10, siendo 0 nada satisfecho y 10 totalmente satisfecho. Una vez hecho este análisis, ¿Por cuál quieres empezar? No necesariamente tenemos que empezar por el que tiene la puntuación más baja, piensa por cuál te apetece más.

Esta primera reflexión te ayudará a tomar conciencia de tu situación actual en todo los aspectos de tu vida, y a decidir en qué ámbito deseas se produzca un cambio.

No es una invención, es coaching: es un proceso para pasar de tu “estado actual” a tu “estado deseado”.

Tania Ruiz

 

Rechazar lo desconocido

En la antigüedad, a partir del siglo VI antes de Cristo, el paradigma científico estaba protagonizado por la teoría geocéntrica. Es decir, por la creencia de que el Sol y el resto de planetas giraban alrededor de la Tierra. Y, en consecuencia, la Tierra era el centro del universo. Nadie cuestionaba ni ponía en duda esta forma de pensar. Tanto es así que todas las hipótesis acerca del universo se desarrollaban a partir de estos supuestos. Con el tiempo, los más eminentes pensadores y científicos –liderados por los filósofos Platón y Aristóteles– llegaron al convencimiento de que se trataba de una verdad inmutable.

Años más tarde, Aristarco de Samos se atrevió a cuestionar el statu quo científico de la época, formulando la teoría heliocéntrica. Este sabio afirmaba que el Sol era el centro del universo y que la Tierra y el resto de planetas giraban a su alrededor. Por aquel entonces, la mayoría de sus colegas se burlaron y se opusieron a su hipótesis, que fue severamente criticada y condenada. No en vano, dar crédito a esta nueva teoría suponía asumir que ellos estaban equivocados.

Con el paso de los siglos aparecieron otros pensadores con nuevas maneras de mirar e interpretar el universo. Entre ellos destacó Nicolás Copérnico, quien retomó el relevo de Aristarco de Samos, asegurando que la Tierra giraba sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba una vuelta completa alrededor del Sol. Dado que Copérnico contaba con elaborados cálculos matemáticos que sustentaban su hipótesis, en esta ocasión la teoría heliocéntrica fue acogida con menos escepticismo.

Cien años más tarde, y gracias a los avances tecnológicos, las hipótesis de Copérnico fueron demostradas por Galileo Galilei. Con la ayuda del telescopio –instrumento que él mismo inventó–, se desmontó la falsedad inherente a la teoría geocéntrica, consagrando así la veracidad de la heliocéntrica, descrita casi dieciocho siglos atrás por Aristarco de Samos. Así fue como se produjo uno de los más importantes cambios de paradigma que ha experimentado la humanidad.

Evidentemente no todos los locos son visionarios. Sea como fuere, este colectivo de genios está compuesto por personajes tan ilustres como Leonardo da Vinci, Nostradamus, Louis Pasteur, Julio Verne, Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Aldous Huxley, George Orwell, Arthur C. Clarke, Ray Bradbury y Steve Jobs, entre otros. Todos ellos tienen siete características en común.

1. Desafían el ‘statu quo’. Al investigar la historia que hay detrás de cada visionario, descubrimos que todos ellos padecen en algún momento una profunda crisis que les lleva a romper con la ancha avenida por la que transitan el resto de sus coetáneos, explorando sendas nuevas y alternativas. Para lograrlo, empiezan a cuestionar el núcleo de su identidad y el sistema de creencias con el que fueron condicionados por su entorno social y familiar. Así es como se convierten en una amenaza para el orden establecido.

2. Inadaptados y excéntricos. No encajan con el patrón que impera en la sociedad. De ahí que tiendan a rechazar el modo de vida que les propone su tiempo. Y al hacerlo atraviesan una etapa en la que se sienten excluidos y marginados. La soledad y la incomprensión son el precio que pagan al principio por atreverse a escuchar a su intuición y seguir su propio camino. En ocasiones, para reafirmarse ante los demás, suelen adoptar actitudes bizarras y conductas excéntricas, provocando que se les tache de “raros” y “locos”.

3. Rebeldes e inconformistas. Al ganar en confianza y seguridad en sí mismos, se sienten con más determinación para rebelarse frente a las autoridades y los sinsentidos de su época. A todos ellos les causa cierto deleite transgredir las normas y romper los límites. No se resignan a vivir como se estila hoy, sino que lo hacen como se hará mañana.

4. Libres de pensamiento. Son personas que han construido un pensamiento propio e independiente, forjado por medio de experiencias. Tienen una mente abierta, libre de moral y de prejuicios. Suelen llevar un estilo de vida muy poco convencional que frecuentemente causa controversia en su entorno.

5. Idealistas y soñadores. Son personas adelantadas a su tiempo. Tanto es así que lo que un visionario piensa hoy es lo que asumirá la humanidad dentro de 50 años. Sin embargo, su exacerbado progresismo les lleva a ser personas orientadas hacia el futuro, con tendencia a abrazar quimeras y utopías.

6. Creativos e inventivos. La creatividad es su seña de identidad. Son inventores natos, cada uno en su campo. Muchas de sus ideas acaban dando lugar a innovaciones que significan un punto de disrupción con las propuestas actuales, que de pronto quedan obsoletas.

7. Revolucionarios orientados al bien común. Tremendamente humanistas, los visionarios terminan por convertirse en grandes reformadores, cuyo enfoque inspira un cambio de paradigma en la sociedad. En el momento en que la mayoría verifica la validez de sus ideas, empiezan a destruirse y transformarse las estructuras establecidas, generando una nueva realidad.

Todos los adelantos evolutivos señalados por este colectivo de locos-visionarios están sujetos a la denominada “ley de difusión de innovaciones”, popularizada en 1962 por Everett Rogers. Este sociólogo dedicó su vida a investigar el proceso por el cual los individuos que forman parte de un colectivo comparten y asimilan nuevas ideas y tecnologías que permiten el progreso de la humanidad. Según esta teoría, la población de cualquier país se divide en cinco segmentos, en función de su predisposición para adaptarse a los constantes cambios y avances relacionados con nuevos conocimientos y formas de hacer las cosas.

En la medida en que el nuevo producto, servicio o conocimiento genera una sustancial mejora en la calidad de vida de sus usuarios, poco a poco va comunicándose por medio del boca a boca. Según Rogers, con el tiempo empieza a ser utilizado por la denominada “mayoría precoz”, formada por el 34% de la población. Es decir, aquellos que al conocer directa o indirectamente a uno de los primeros seguidores han podido verificar que se trata de algo útil y beneficioso, decidiendo incorporar esta novedad en sus vidas.

Es entonces cuando dicha innovación se pone de moda, generando que empiece a ser empleada por la “mayoría tardía”, constituida por otro 34%. En este caso, utilizan dicho avance cuando ya no se considera una “innovación” ni tampoco se percibe como una “novedad”. Por último se encuentran los ­“rezagados”, un grupo compuesto por el 16% restante, quienes empiezan a emplear las ­nuevas ideas, herramientas o tecnologías cuando el resto del mundo lo hace y no les queda más remedio.

Por más que la tendencia general sea ridiculizar o rechazar lo diferente, lo alternativo y lo desconocido, es imposible detener el avance y el progreso de la humanidad. Como individuos, podemos quedarnos estancados en lo viejo o abrir nuestra mente y explorar las innovaciones que trae consigo lo nuevo. Y es que la locura –la de verdad– consiste en seguir haciendo lo mismo que hemos venido haciendo hasta ahora esperando cosechar resultados diferentes.

 

ARTÍCULO DE ‘EL PAÍS SEMANAL’