¿Querer es poder?

Cada vez estamos más rodeados de mensajes que nos dicen constantemente que para conseguir algo solo hay que desearlo mucho, que tu mente es un imán que atrae lo que deseas.

Por otro lado, se escuchan voces escandalizadas que opinan lo contrario, que por mucho que quieras conseguir algo, si las circunstancias no ayudan, no se puede.

El Coaching es una disciplina que consiste en acompañar a los clientes a que consigan sus objetivos. Es una herramienta pragmática, que sigue un método y que, para que sea realmente efectiva, tiene que estar facilitada por una persona preparada para ello. El coach parte de la idea de que sus clientes van a conseguir su objetivo, cree en ellos y vive el camino hacia la meta junto a ellos, proporcionándoles motivación, reconduciéndoles en caso necesario y gestionando su responsabilidad.

¿Qué significa esto? Pues que, efectivamente, las circunstancias no siempre son favorables, pero eso no quiere decir que supongan una excusa o una justificación para hacer algo. Claro que a veces es difícil y tirar la toalla es más fácil y aquí es donde es imprescindible querer algo de verdad para poder conseguirlo. Pero no solo quererlo: también perseverar a pesar de los posibles traspiés.

Querer mucho algo no es suficiente para lograrlo. También tienes que creer que lo puedes conseguir. Si crees que no puedes, difícilmente harás algo para lograrlo. Y por supuesto, es necesario que te responsabilices de los resultados, que hagas lo necesario para conseguirlo y que no bajes los brazos a la primera dificultad.

Por otro lado, si lo que quieres conseguir no depende de ti, puede que te estés desgastando en una lucha inútil que nunca te reporte fruto alguno. Por ejemplo, tú puedes desear con toda tu alma que alguien se enamore de ti, pero por mucho empeño que pongas, es posible que nunca lo consigas. Claro que podrás hacer cosas para que se fije en ti, puedes incluso trazar un plan estratégico para intentarlo, incluso puede que lo consigas, pero solo supone un porcentaje de posibilidades, el resultado no está totalmente bajo tu control. O puedes querer ganar una medalla de oro en un deporte. ¿Depende de ti? No al 100%. Por supuesto, puedes entrenar duro y hacer mucho esfuerzo por conseguirlo, pero puede haber más personas que también lo hagan y que la medalla sea para ellos.

Entonces, ¿querer es poder? No del todo, aunque es un buen comienzo. Cuando verdaderamente quieres algo, haces lo necesario para conseguirlo, es cierto. Pero, además, es necesario que tengas en cuenta algunos aspectos más, para no frustrarte o culpabilizarte por no haber conseguido los resultados necesarios:

  • La consecución del objetivo tiene que depender de ti al 100%
  • Tienes que creer que puedes conseguirlo. Si tienes alguna creencia limitante, es posible que necesites ayuda de un profesional que te ayude a cambiar de perspectiva
  • Asegúrate de que es un objetivo y no un deseo o un sueño. Especifica, ¿qué quieres conseguir exactamente?
  • Es imprescindible que sea algo que quieras para ti que todavía no tengas, expresado en positivo. Dejar atrás algo, deshacerte de algo que tienes en tu vida, no tiene por qué implicar la consecución de algo. Por ejemplo: “No quiero estar triste” no es un objetivo, es algo de lo que te quieres deshacer. “Quiero estar alegre”, sin embargo, sí es un objetivo, puedes definir qué es para ti estar alegre y buscar la forma de estarlo.
  • Cuidado con las justificaciones. Si eres de los que habla de circunstancias o de otros, puede que estés echando balones fuera y eludiendo responsabilidades. Tu vida es tuya, las circunstancias no te obligan, tú eliges. Eres más libre de lo que crees.

¿Y ahora qué piensas? ¿Puedes hacer más cosas de las que crees?

Cómo evitar el sentimiento de culpa

A menudo me encuentro, durante las sesiones de coaching, con personas que lo pasan realmente mal por cosas que no han sucedido o por pensamientos que les castigan por algo que han hecho o dicho.

Cualquier situación en la hablamos o actuamos, puede estar ubicada en nuestros pensamientos en el pasado, el presente o el futuro.

Cuando nos anticipamos, previendo de forma negativa un futuro de algo que no ha ocurrido, se llama preocupación. Estamos pre-ocupándonos de algo que no sabemos cómo va a ser, ni siquiera si se va a dar. A menudo lo hacemos como una forma de obtener seguridad ante la incertidumbre, pero ¿realmente la obtenemos? No. Lo que conseguimos es sufrir sin sentido. Por ejemplo, puedo pensar que ese dolor de rodilla que tengo me va a impedir andar, me pre-ocupo por ello. Ese pensamiento puede arrastrar muchos más y dibujarme un futuro de lo más negro, un futuro inventando, con altas probabilidades de que sea incierto.

Ahora, bien, si me duele la rodilla y creo que eso podría traerme una consecuencia negativa para mi salud, lo que puedo hacer es ocuparme. ¿Es cierto mi dolor en el momento presente? Sí. Entonces, ¿qué puedo hacer? Ir al médico. Con eso me ocupo, y él ya me dirá lo que tengo que hacer.

Puede que decida no ocuparme, y me quede sin hacer nada, pero siga rumiando mi preocupación y llegue un día en que mi rodilla no dé para más, me tengan que llevar de urgencia al hospital y me queden secuelas, por ejemplo, de cojera. Entonces vivo el resto de mi existencia con la culpa de no haber ido al médico en su momento. ¿Para qué me va a servir esa culpa? Para sufrir.

He puesto este ejemplo de la rodilla, pero podéis aplicarlo a cualquier situación en la que os veáis inmersos, también cuando se trata de relaciones humanas. Ante cualquier situación, puedes hacer lo siguiente:

  1. Piensa lo que quieres hacer, en el momento en el que se dé la situación y toma una decisión. Ten claros los beneficios que tiene esa decisión para ti y para qué quieres hacerlo así.

  1. Asume que esa decisión podría tener consecuencias y acéptalas. En el caso de que no fueran las previstas, piensa qué has aprendido de la experiencia y aplica el aprendizaje para la próxima vez.

Con esto no quiero decir que no pensemos en el futuro, que no planifiquemos, o que no sopesemos los pros y los contras de lo que hacemos o decimos. Pero si quieres vivir en paz y con equilibrio emocional, toma conciencia de los pensamientos que te hacen sufrir anticipándote a un futuro que no ha ocurrido, sufriendo por ello, o rumiando algo que ya es pasado y no se puede cambiar.

 

 

 

CÓMO CONVERTIRTE EN COACH PROFESIONAL

Ya os he hablado en otras ocasiones de la diferencia entre el coaching y otras disciplinas. Con frecuencia se confunde el coaching con el mentoring, la formación, la consultoría o cualquier tipo de entrenamiento deportivo o de otras habilidades.

Pero el coaching no es nada de eso. El coaching es una disciplina que se compone de diversos factores: herramientas, método y habilidades del coach. Para que un proceso de coaching profesional y de calidad tenga lugar, tienen que estar presentes esos tres factores. Es decir:

Quien quiera llegar a ser coach profesional ha de seguir varios pasos hasta llegar a serlo.

  1. El coach tiene que partir de ciertas habilidades personales innatas o entrenadas, como la empatía, la escucha, el amor por el lado humano de la vida, la capacidad de observación, la generosidad… y a partir de ahí desarrollarlas de la mano de profesionales que sepan reconducir esas habilidades hacia el ejercicio del coaching.
  1. Esas habilidades son una base importante, pero no son suficientes para el ejercicio del coaching. Es imprescindible cursar un programa formativo de calidad. En ese programa formativo, los alumnos aprenderán en qué consiste la disciplina del coaching, cuáles son sus herramientas fundamentales y cómo se utilizan de forma eficaz, así como el método a seguir para llevar a cabo procesos de coaching con éxito. Al finalizar el programa, los participantes han de pasar un examen teórico y otro práctico en el que pondrán a prueba sus aptitudes y actitudes a la hora de afrontar una sesión de coaching.
  1. Durante el proceso formativo y si es necesario posteriormente también, es imprescindible que quienes quieran dedicarse al coaching sean mentorizados por coaches profesionales y experimentados que cuenten con una certificación, ya que éstas suponen una garantía de profesionalidad, en especial las otorgadas por ciertas organizaciones, como la ICF (International Coach Federation).
  1. Una vez cursado el programa de formación, pasados los exámenes y el proceso de mentoring, es el momento de comenzar con las prácticas. Es muy importante que al finalizar el programa los alumnos comiencen procesos de coaching reales para afianzar sus conocimientos y comenzar a dar sus primeros pasos en el ejercicio profesional del Coaching.
  1. A partir de ahí, continuar con todas las sesiones posibles te conducirá a la profesionalidad. Si has cursado un programa con garantías, los profesionales que te formen te llevarán de la mano el tiempo necesario hasta que empieces a volar por ti mismo. Por eso es importantísimo que elijas bien el programa de Coaching con el que formarte. Mi recomendación es que participes en un curso homologado por ICF, pionera en la regulación del coaching de calidad y con presencia en más de 90 países.

Aquí te dejo un link con información de dónde cursar un Programa de Coaching de calidad:

https://www.escuelacomunicando.com/formacion-coaching/

Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

Pautas para defender tu punto de vista

En ocasiones puede suceder que pienses diferente a la mayoría, o a una persona que desempeña un papel importante en tu vida, que quieras hacer una crítica o manifestar tu punto de vista y no sepas cómo hacerlo o no te atrevas. Puede ser que pienses que da igual, que no era tan importante, pero no defender tus derechos tiene sus consecuencias. Es como un círculo vicioso:

defender tus derechos

 

Para evitar estas consecuencias y conseguir paz interior y bienestar emocional, empieza a defender tus derechos. ¿Cómo? Siguiendo estos pasos:

  1. Vigila tu diálogo interno. ¿Qué te dices sobre la situación? Escríbela y observa cuántas palabras son objetivas y cuántas son subjetivas y suponen un juicio.
  2. Piensa lo que tú quieres y lo que tú opinas sobre la situación y escríbelo. Léelo y contesta a la siguiente persona: ¿Estás en tu derecho de expresarlo? Escríbelo y repítelo en voz alta todas las veces que haga falta hasta que estés plenamente convencido.
  3. Busca la forma de expresarlo, respetando el derecho de los demás a tener su punto de vista.

I love me

 

Para lograr resultados, actúa con paciencia y perseverancia. Trabajar ajas estos pasos a diario hará que crezca tu autoafirmación y cada vez te sientas mejor. ¡Ánimo!

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3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

¡Quiero tener carisma!

Todos conocemos personas que nos encantan, nos hacen sentir bien, queremos escucharles y estar a su lado. Sentimos admiración y respeto por ellos, nos parecen simpáticos y nos interesa su criterio. Son las personas carismáticas.

Podemos pensar que se trata de un don con el que han sido dotados genéticamente, sin embargo son habilidades que se pueden aprender y desarrollar.

Estas son algunas características de las personas carismáticas:

  • Tienen interés genuino por los demás. Eso implica desarrollar la empatía y escuchar activamente a los otros, dejando de un lado las propias opiniones y haciendo un esfuerzo por entenderles.
  • No piensan demasiado en el qué dirán. Las personas carismáticas se centran sobre todo en sus objetivos, tienen en cuenta a los demás y les tratan con respeto, pero priorizan ante todo sus propias decisiones, asumiendo las consecuencias y aceptando que es posible que no gusten a todo el mundo.
  • Se centran en las soluciones, nunca en los problemas. ¿Hay algo que no ha salido como esperabas? Eso nos pasa a todos, la diferencia está en la forma de afrontar esas situaciones. Centrarse en cómo solventarlas en lugar de quedarte rumiando los problemas es una forma de pensamiento positivo. Y esa positividad se transmite. ¿Qué prefieres? ¿Tener a tu lado alguien quejoso o victimista o a alguien positivo y sonriente, a pesar de que no todo sea perfecto?
  • Reconocen los méritos de los demás. Las personas con carisma reconocen las fortalezas en los demás y no tienen reparos en hacérselo saber. Disfrutan de los triunfos ajenos y saben reconocer los méritos de otros.
  • Muestran seguridad en sí mismos a través del lenguaje verbal, no verbal y paraverbal. Su comunicación es coherente, su voz suena cercana pero firme, al igual que su expresión corporal y el contenido de sus mensajes.
  • Tienen credibilidad. Cuentan con la confianza de los demás, ya que muestran integridad y visión de futuro.

post carisma

Pero ¿cómo conseguir desarrollar todas estas habilidades? No se trata de “hacer fuerza” para caer bien, ni fingir ser quien no eres. Las personas carismáticas suelen ser emocionalmente inteligentes. Tú también puedes desarrollar tu inteligencia emocional y convertirte en una persona carismática y con grandes habilidades sociales. ¡Puedes empezar ya mismo! Pero recuerda que desarrollar una habilidad requiere esfuerzo y perseverancia. No basta con querer, también tienes que ponerte manos a la obra. Puedes empezar por leer a Goleman, por ejemplo, poner empeño en escuchar más a los demás o apuntarte a un curso de inteligencia emocional. ¡A por ello!

3 CLAVES PARA MOTIVARTE

Empezaremos este post con una pregunta: ¿Qué tienen en común las personas exitosas? No hablamos únicamente de las personas que han logrado grandes cosas, también nos referimos a las personas que disfrutan con lo que hacen y son felices con su vida.

Pero… ¿qué es para ti el éxito? Hay tantas respuestas como personas en el mundo. Aunque esta vez nos fijaremos en un aspecto concreto: la motivación. ¿Crees que las personas exitosas sienten motivación por lo que hacen? Probablemente sí.

A continuación te explicamos tres pasos que te ayudarán a motivarte y te acercarán a lo que para ti es el éxito.

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  1. PONTE OBJETIVOS. Para ello hay que diferenciar entre sueños y objetivos. Responderías lo mismo ante esta pregunta: ¿qué sueño te gustaría alcanzar en tu vida? y esta otra: ¿qué objetivo vas a realizar en tu vida? Te invitamos a que reflexiones sobre tu sueño y pienses cuál es tu nivel de motivación para conseguirlo. Teniendo en cuenta que por ejemplo un nivel 10 supondría estar dispuesto a hacer todo lo necesario para lograrlo. Cuando convertimos nuestro sueño en objetivo aumenta nuestro nivel de motivación.
  1. PERSERVERA. El resultado de nuestras acciones no siempre es el esperado. En ese caso, podemos darnos por vencidos y “tirar la toalla”, o podemos aprender de nuestros errores y seguir intentándolo hasta conseguir el resultado deseado o el objetivo marcado. Piensa qué harás diferente la próxima vez, en lugar de castigarte por haberte equivocado. Busca la motivación necesaria para intentarlo de nuevo.
  1. BUSCA INSPIRACIÓN. La motivación no es algo permanente, ni tampoco viene sola. Hay que buscarla de forma consciente. Intenta dar lo mejor de ti mismo en aquello que haces, aunque no sea tu objetivo final. De este modo estarás abierto al aprendizaje y será más fácil encontrar la inspiración. Si permaneces frustrado por no encontrarte en la situación que te gustaría estar, te cierras a los posibles cambios. Así que, busca la motivación en tus actos del día a día, ponte pequeñas metas y ten presente tu objetivo final.

Los que renuncian son muchos más que los que fracasan” Henry Ford

Si te ha gustado este artículo y quieres conocer más herramientas que te ayuden a fijarte objetivos, lograr tus metas, motivarte, pensar en positivo, etc. Te invitamos a descubrir el coaching y los beneficios de un proceso de coaching. Visita nuestra web: http://www.slccoaching.com/

CLAVES PARA DESARROLLAR LA RESILIENCIA

La resiliencia según la RAE es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Aquí te dejamos 3 claves para desarrollarla:

  1. Conócete a ti mismo. El autoconocimiento es fundamental para afrontar situaciones críticas. Conocer tus valores, tus creencias, tus límites y tus fortalezas. Dedica unos minutos a esta reflexión, anótalo si lo ves necesario, te servirá para saber de qué recursos dispones.
  1. Contempla la situación como una oportunidad, no como un problema. Las personas resilientes son capaces de ver más allá y generar cambios en lo que les sucede. Así que contéstate a la pregunta: ¿Qué he aprendido de todo esto?, ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez?
  1. Acepta lo que no puedas cambiar. Si no depende de ti cambiar esa situación, no vivas esperando el cambio. Por el contrario, sí está en tu mano cambiar tu estado emocional, es decir aceptar lo que no puedes cambiar y decidir qué quieres hacer al respecto.

En definitiva, desarrollar la resi
liencia es posible, las personas no nacemos con esta habilidad, la creamos.

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos” Viktor Franklque-es-la-resiliencia

¿ERES DE LOS QUE PIENSA EN NO PERDER O DE LOS QUE PIENSA EN GANAR?

Te voy a poner dos ejemplos para que pienses en qué lugar te posicionarías en cada caso, y así, saber si eres de los que piensa en no perder o por el contrario, piensas en ganar.

Mi marido y yo estamos pensando ir de vacaciones a Egipto este verano, aunque aún no lo hemos decidido. Egipto me fascina, debe ser un maravilloso lugar. Pero… me da miedo viajar tan lejos, con una cultura tan distinta, que me puedan robar… Por no hablar del dinero que hay que invertir en entre el vuelo y el crucero por el Nilo. Sin embargo, mi marido no para de decirme que estas experiencias solamente se viven una vez en la vida y que ahora es el momento ideal, nuestros hijos son mayores y siempre hemos querido hacer este viaje, que de todas las culturas se aprende y que ya llevaremos lo mínimo encima por si nos roban.

Hace tiempo que tengo una idea en mente que puede ayudar a aumentar las ventas exponencialmente, cuando hablo con mi jefe y le expongo mi idea, esta es su reacción: “Lo que me comentas parece interesante, pero los primeros seis meses nos supondrían pérdidas, debemos ser cautos, estamos en tiempos de crisis”. No llego a entenderle, le he justificado al detalle las ganancias que obtendríamos del cambio y ¡Aumentarían el doble! Así, nos quedaremos estancados…

¿Qué opinas? ¿Te ves identificado con alguno de los personajes?

Pensar en no perder alimenta los mensajes negativos, sin embargo, pensar en ganar nos acerca a una actitud positiva, aunque debas valorar más factores antes de tomar la decisión.

¡TÚ DECIDES! Si quieres cambiarlo… ¡DALE LA VUELTA!

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