Decir sí cuando quieres decir no

Una de las dificultades con las que se encuentran muchas personas a la hora de relacionarse con los demás es que no saben decir que no ante las peticiones ajenas.

Son varias las causas por las que algunas personas no se atreven a decir que no: porque se sienten inseguras, porque viven en un entorno que se comunica mediante manipulación emocional, porque temen que se enfaden con ellos, porque quieren quedar bien con todo el mundo… Resultado: Dicen sí cuando quieren decir no.

Si tú eres de los que hacen esto, te pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que tengas sentido del compromiso y cumplas con tu palabra. Entonces te verás a menudo haciendo algo que no quieres hacer, dejando de cumplir tus objetivos para cumplir los de los demás, con el consiguiente debilitamiento emocional: puede que sientas frustración, rabia, enfado, tristeza… y estarás alimentando todavía más tus inseguridades y, por tanto, aumentando las posibilidades de que la próxima vez vuelvas a actuar igual. Puede ocurrir también que creas que, puesto que tú dices “sí”, los demás te deben algo, te estás “mereciendo” el sí ajeno y si luego otra persona te dice que no ante una petición, esa rabia y esa frustración se multipliquen.
  2. Que no tengas sentido del compromiso y que la palabra dada para ti no signifique cumplimiento. Solo has dicho “sí” para quitarte el asunto de encima. Crees que de esa manera estás quedando bien. Pero, ¿te has parado a pensar las consecuencias de actuar así? Un “sí” es una promesa, lleva inherente el cumplimiento de una acción. Por lo tanto, cuando digas “sí” a alguien, esa persona estará esperando que hagas algo que, si luego no haces porque en realidad solo has querido quedar bien en el momento y no le has dado importancia al hecho de decir “sí”, va a minar la confianza que esa persona tenga en ti.

Saber decir que no

Para que las relaciones sean de calidad y para que los demás confíen en ti, es fundamental que tus palabras y tus hechos coincidan. Se llama integridad. Si tus palabras son mejores que tus hechos, puede que quedes bien en el momento, pero a medio y largo plazo, la gente no confiará en ti ni te tomará en serio.

Como siempre, tú decides: ¿Qué quieres hacer a partir de ahora?

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