Qué es coaching y que no lo es

Vivimos unos momentos en los que la palabra “coaching” nos inunda. En las redes sociales veo constantemente personas que se anuncian como profesionales: coach inmobiliario, coach de prevención de riesgos, coach nutricional, coach de finanzas, coach vocal… y así una larga lista de profesiones u oficios con la palabra coach delante.

Esto produce confusión en algunas personas que se preguntan: “Pero entonces, ¿qué es el coaching realmente? ¿Qué significa ser coach?

Hoy quiero aclararos exactamente eso: qué es un coach y qué hace. Un coach es un profesional del coaching, ni más ni menos. Conoce la disciplina del coaching, sabe aplicarla, y conoce las técnicas y herramientas que el coaching maneja. No es experto en inmobiliaria, ni en finanzas, ni en nutrición. Es experto en coaching. Por eso puede trabajar con sus clientes, cualquiera que sea el área de especialización de los mismos.

El coaching es una disciplina que sigue un método y utiliza una serie de herramientas. Un profesional del coaching ha tenido que formarse previamente  y en profundidad para conocer las herramientas y las técnicas necesarias para facilitar procesos y ha tenido que desarrollar ciertas habilidades. La formación de un coach lleva su tiempo: ha de pasar por un proceso personal, en primer lugar. Un coach profesional tiene que vivir un proceso de coaching en primera persona para conocer qué siente el cliente cuando aplicamos el método. Además, tiene que tener un alto nivel de inteligencia emocional para poder acompañar a su cliente en el desarrollo de la suya. En los cursos de formación para ser coach hay que aprender teoría y hay que practicar mucho, mucho, de la mano de un profesional que te guíe y te oriente. Y después vienen los exámenes, tanto teóricos como prácticos, como paso previo a la acreditación como coach. Y para asegurarnos que esa formación sea de calidad, es fundamental que esté respaldada por alguna de las asociaciones de Coaching más importantes. Hoy en día, la mayor  asociación de Coaching a nivel internacional es ICF (International Coach Federation) y ofrece unos altos estándares de calidad tanto en los contenidos formativos como en el ejercicio de la profesión.

El coaching es una disciplina a través de la cual un cliente parte de una situación concreta para conseguir, de la mano de su coach, alcanzar otra situación, que es la deseada. Todo ello mediante el diseño conjunto de objetivos, la reflexión y la toma de decisiones que harán al cliente dar los pasos necesarios hasta la meta que se ha planteado. Durante el proceso, el cliente, y no el coach, irá tomando una serie de decisiones y actuando en consecuencia. El coach no aconseja, ni orienta, ni dirige las decisiones del cliente. El coach únicamente le acompaña en el viaje, iluminándole el camino mediante las diferentes técnicas.

¿Cómo puedes saber tú si estás delante de un coach profesional o de un falso coach? Pregúntale dónde se ha formado, qué títulos tiene y con qué certificaciones cuenta. Si te pone excusas y te dice que eso no es necesario, mi consejo es que investigues un poco más.

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Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

Claves para conseguir tus objetivos

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la importancia de diseñar bien un objetivo para hacerlo alcanzable. Podéis consultar las características de un objetivo eficaz aquí: https://slccoaching.wordpress.com/2018/01/08/como-convertir-propositos-en-objetivos/

Hoy os quiero hablar de dos actitudes esenciales para conseguir todo aquello que te propongas: la paciencia y la perseverancia.

A menudo escucho hablar a algunos de mis clientes y alumnos, observo sus comportamientos y me doy cuenta de que lo quieren todo ahora, sin detenerse a pensar si es posible conseguir sus objetivos de forma inmediata o qué han hecho hasta ahora para conseguirlos.

Cuando vemos a las personas triunfar, conseguir sus logros y metas, es posible que pensemos que han tenido suerte o que sus circunstancias son más favorables que las nuestras. Sin embargo, veamos qué tienen en común las personas exitosas:

  • Saben que las cosas no llegan solas
  • Están preparadas para afrontar posibles obstáculos que se presenten
  • Tienen muy claro lo que quieren, por lo que, aunque cambien  de camino, no cambian de meta
  • Son generosos con lo que dan, aunque no reciban lo mismo
  • Están dispuestos a sacrificar algunas cosas
  • No se dejan llevar por las palabras negativas de quienes no creen en ellos o les molesta verles brillar
  • Toman decisiones, aun sabiendo que se pueden equivocar
  • No es que no se caigan, es que perseveran: se levantan y continúan caminando
  • Saben que no se llega a la cima de un salto, sino poco a poco, tramo a tramo

Tal vez lo hayas escuchado alguna vez: el éxito es como un iceberg. Lo que vemos es la parte superior, pero bajo esa punta están el riesgo, el trabajo duro, el sacrificio, el foco en la meta, la paciencia, la perseverancia, el coraje y el pensamiento positivo.

CÓMO TOMAR LAS RIENDAS DE TU VIDA

Ya hemos comentado en otros post la importancia de la responsabilidad en el coaching. Se trata de hacerte responsable de las situaciones, de lo que te ocurre y de lo que no te ocurre. Y a eso lo llamamos victimismo o protagonismo.

Ya en el siglo XIX, Kant defendía la idea de que somos libres. Sostenía que estamos sujetos a lo que nos han dicho que es moralmente correcto, de ahí que tengamos nuestras ideas sobre lo que se debe o no se debe hacer, según lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A menudo ni siquiera cuestionamos si estamos de acuerdo con esas creencias: han quedado registradas en nuestras mentes y nos parecen tan naturales que damos por hecho que son “la verdad”. Por otro  lado, en ocasiones nos resulta más cómodo ser víctima de las circunstancias  que tomar las riendas de nuestra vida.

Hay quienes tienen una  actitud más reactiva, esperan a que las cosas sucedan (víctimas) y hay quienes tienen una actitud proactiva, es decir, hacen para que las cosas sucedan (protagonistas).

Te propongo que contestes a algunas preguntas y así podrás chequear tu grado de protagonismo en tu vida:

SITUACIÓN

OPCIÓN A

OPCIÓN B

Me gustaría quedar más veces para salir

Espero a que me llamen

Llamo yo
Me gustaría ascender en mi empresa

Espero a que mi jefe se dé cuenta de que me lo merezco

Tengo una conversación con mi jefe

Me gustaría hacer más deporte

No tengo tiempo, me resulta imposible

Organizo mi tiempo y trazo un plan de acción específico

¿Has contestado la opción B? ¡Felicidades! Tu actitud es proactiva y es muy probable que consigas lo que te propongas. Eso te aportará confianza, satisfacción y motivación.

¿Has contestado la opción A? ¡Tú también puedes obtener esa satisfacción y aumentar tu confianza y tu motivación! Solo tienes que elaborar una frase siguiendo esta estructura:

“YO quiero conseguir… y para eso YO voy a hacer…”

Te sorprenderá lo fácil que es conseguir algunas cosas simplemente cambiando tu actitud. Puede que haya otras que no salgan a la primera. Si eso es así, solo tienes que seguir responsabilizándote del resultado, actuando con paciencia y perseverancia hasta que lo logres. Y recuerda: el cambio se tiene que dar en ti, no en el entorno, de ahí la importancia de que cuando elabores tus frases empiecen por “Yo quiero, yo voy a hacer…”

Cree en ti, cuídate, mímate y empieza a tomar las riendas de tu vida 🙂Pincha aquí para saber dónde puedes trabajar la motivación y el pensamiento positivo.

INGREDIENTE PRINCIPAL PARA EL PENSAMIENTO POSITIVO

Mantenemos conversaciones con nosotros mismos a lo largo del día y no siempre el lenguaje que utilizamos es el adecuado. Debemos hablarnos en un lenguaje positivo, y como hemos visto en anteriores posts, si pensamos en negativo ¡hay que darle la vuelta! Pero… no siempre es fácil. Pensar en positivo es algo que requiere paciencia y perseverancia.

¡Vamos más allá! Busquemos un estado de flujo positivo. ¿Cómo? Marcando pequeñas sub-metas. Imaginaos que tengo un objetivo claro, como por ejemplo: montar mi negocio, pero sé que para lograrlo necesito ahorrar dinero, hacer un plan de negocio, especializarme, conseguir contactos y un largo etcétera. Este objetivo es a largo plazo, y mientras… ¿Qué hago? ¿Cómo puedo motivarme?

TRAZA TU PLAN. Busca actividades que te mantengan motivado, cosas que te guste hacer, pequeños objetivos en tu trabajo, en tu desarrollo personal, en tu tiempo libre, con tu familia… No renuncies a tu estado interno de alegría, entusiasmo y felicidad, por el simple hecho de no disponer de lo que quieres de forma inmediata. Busca aquellas cosas que te aporten ese ESTADO DE FLUJO continuo.Ingrediente secreto autoindulgencia

De esta forma, conseguirás entrenar a tu cerebro proporcionando pensamientos positivos y creando nuevas conexiones neuronales, propiciando el proceso de cambio y adquiriendo una sensación de control sobre tu vida.

El coaching te ayuda a trazar esas metas y a lograr tus objetivos. Infórmate sobre los beneficios de realizar un proceso de coaching http://www.slccoaching.com/.