3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

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El Coaching en la empresa

Cada día más, la palabra coaching, y en concreto el coaching en la empresa, es algo que se va incorporando a nuestro lenguaje cotidiano, si bien el significado de este concepto empieza a desvirtuarse precisamente por esa generalización que se ha producido en los últimos tiempos.
El coaching en la empresa o coaching ejecutivo es el proceso de acompañamiento que se da entre un coach (profesional que ejerce el coaching) y un coachee (persona que participa en un proceso de coaching para mejorar o cambiar algo en su ámbito profesional).
El coaching de empresa es por tanto un compromiso entre coach y coachee, mediante el cual el coach acompaña al coachee para que éste alcance su objetivo, y lógicamente ha de ser un objetivo que al coachee le sea difícil lograr por sí mismo; en definitiva, en un proceso de coaching, ambas partes, coach y coachee asumen un compromiso para que este último logre resultados extraordinarios en la esfera profesional del coachee.

El coaching parte de la premisa de que todas las personas tienen un potencial casi ilimitado para mejorar y alcanzar esos resultados extraordinarios, que la persona está completa, y el papel del coach es ayudar a que afloren las soluciones idóneas para el coachee, en un proceso en el que el coach hace preguntas relevantes y es el coachee quien debe encontrar sus propias respuestas. Una de las fuentes del coaching es la mayéutica de Sócrates, en el sentido de “sacar a la luz”, de manera que la persona alcance el conocimiento a través de sus propias conclusiones, con su capacidad.

¿Cómo se desarrolla un proceso de coaching?

Un proceso de coaching se inicia con una declaración de confidencialidad por parte del coach, imprescindible para la generación de confianza que debe presidir todo proceso de coaching. A partir del momento en que las condiciones en que se llevarán a cabo las sesiones de coaching están claras, el coach ayuda al coachee a definir su objetivo de la forma más clara posible, indagando y realizando todas las preguntas pertinentes para que este objetivo quede perfectamente definido.
El resto del proceso de coaching en la empresa se desarrolla en un número variable de sesiones (puede ser entre 6 y 10, en función del tipo de objetivo a alcanzar), en las que la herramienta principal del coach es la escucha, sin juicios, para comprender desde qué observador está viviendo el coachee el reto que quiere lograr, y acompañarle para que “saque a la luz” sus propias soluciones para alcanzar ese reto.

El coach ayuda al coachee a fundamentar sus juicios y distinguir estos de los hechos, con preguntas abiertas y tratando de identificar las creencias limitantes del coachee, es decir, aquellas creencias que le impiden emprender acciones cuyo resultado podría ayudarle a conseguir su objetivo (por ejemplo, si el coachee tiene la creencia limitante de que es incapaz de aprender inglés, y esta competencia es necesaria para lograr el puesto de trabajo que le ilusiona, difícilmente emprenderá acciones que le permitan alcanzar ese puesto).

En el proceso de coaching, por tanto, el coach acompaña al coachee para que este busque respuestas y acciones diferentes, cuestionando sus creencias limitantes, y llevándole a la visión de la situación ideal, para, desde esa visión ideal, reconstruir los pasos necesarios para llegar a ella. Le ayuda a encontrar nuevas opciones que antes no había considerado, ampliando su forma de observar las cosas.

La herramienta fundamental del coach es  la conversación,  basada como decíamos en la escucha, las preguntas poderosas y las distinciones (conceptos que tienen significados diferentes en función del observador que somos. alto nivel de auto exigencia, un error es un fracaso, en tanto que para otra puede ser una oportunidad para aprender).

ARTÍCULO DE REMICAEMPLEO.ES