Balance de fin de año

¿Eres de esas personas que hace balance al finalizar el año?

Tal vez estés en estos momentos más que feliz por los resultados obtenidos: las cosas han salido como esperabas o incluso hayas visto superadas tus expectativas. Si es así, felicidades por dos cosas. En primer lugar, por haberlo conseguido y en segundo lugar, aunque para mí mucho más importante, por haber sido capaz de valorarlo.

A menudo nos dejamos llevar por sensaciones y a final de año es frecuente que esas sensaciones vengan dadas por acontecimientos especialmente impactantes para nosotros (en negativo es posible que te influyan más) o por los más recientes.

¿Cómo haces tu balance? ¿Mediante sensaciones o de forma más objetiva? Ya sabes, todo es relativo, así que si quieres tener una buena sensación de fin de año (a pesar de que haya cosas que no hayan salido como esperabas), te propongo que hagas tu balance a través de esta herramienta:

LO MEJOR DE CADA MES DE 2018

Haz un recorrido por cada mes del año que se va y busca lo mejor. Sí, a veces es difícil, pero siempre hay cosas positivas. Imagínate, por ejemplo, que te dejó tu pareja en marzo y eso para ti fue muy doloroso. Pero echa un vistazo a lo que ocurría a tu alrededor: Seguramente habrás tenido amigos o amigas que te acompañen, o has hecho alguna actividad que no habrías hecho de no ser por eso, has conocido a alguien nuevo, has hecho un viaje, has curtido más tu personalidad… Si no lo encuentras, contesta a la siguiente pregunta: ¿Qué aprendiste de esa experiencia? El aprendizaje siempre es positivo, aunque en el momento duela.

BALANCE POR MESES

¡Pero no solo puedes hacer balance positivo por meses! Puedes hacerlo por personas, actividades, viajes… ¡lo que quieras! Utiliza tu imaginación.

Por ejemplo, por amigos: haz una lista de amigos y apunta qué te ha aportado cada uno de positivo este año. Aunque haya habido algo negativo, puede que lo positivo sea, por ejemplo, que te has atrevido a decir o a hacer algo que hasta ahora no habías hecho con alguno de ellos.

Por compañeros de trabajo.

Por actividades: En el trabajo, en los hobbies…

Por espectáculos vistos.

Por viajes…

¿Y qué tal si ahora lo juntas todo y recopilas tu superbalance positivo del año que se ha ido? Incluso puede que te apetezca añadir alguna foto. Seguro que al finalizar estás muy feliz e incluso te apetece tenerlo a la vista.

Y ahora, a construir el balance del nuevo año con fuerza e ilusión.

¡Feliz 2019!

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3 pasos para creer más en ti

Siempre que alcanzamos una meta, que conseguimos un objetivo que nos habíamos propuesto, es porque se han dado estos tres principios fundamentales:

  1. Sabemos lo que queremos, cuál es nuestro objetivo, a dónde queremos llegar.
  2. Creemos que lo podemos conseguir, no tenemos ninguna duda al respecto. Aunque veamos algún obstáculo o las circunstancias no sean las más propicias a priori, eso no nos hace tambalearnos y seguimos yendo hacia donde queremos.
  3. Estamos dispuestos a trabajar lo necesario para lograrlo. No importa el esfuerzo que tengamos que hacer. Cuando de verdad queremos algo, nos hacemos protagonistas de la situación, no lo dejamos en manos de terceras personas, y actuamos.

Piensa en cualquier meta que hayas alcanzado, seguro que se han dado estos principios, aunque los hayas seguido de forma inconsciente. Estos son los principios sobre los que trabaja el coaching:

  • Conciencia: Saber lo que quieres y enfocarte en tu objetivo
  • Autocreencia: Creer que lo puedes conseguir
  • Responsabilidad: Hacerte cargo de los resultados y estar dispuesto para actuar con perseverancia hasta alcanzarlos.

Cuando alguien no puede conseguir sus objetivos por sí mismo, probablemente es porque alguno de estos tres principios no se da y es entonces cuando es recomendable acudir a un coach.

Hoy te voy a hablar de la autocreencia y de cómo conseguir creer más en ti mismo en tres pasos:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir y escríbelo. Observa lo que has escrito. ¿Está expresado en positivo? Asegúrate de saber a dónde SÍ quieres ir, lo que quieres tener, como quieres estar. Una vez escrito en positivo, especifica lo máximo posible: ¿Qué verás, oirás y sentirás cuando hayas alcanzado tu objetivo?
  2. Visualízate. Todos los días cuando te despiertes y todas las noches cuando te acuestes, cierra los ojos, relájate y contémplate disfrutando de ese objetivo ya conseguido. Para que la visualización sea completa incluye el máximo de detalles posible: mira, escucha y siente, involúcrate lo máximo posible. Cada vez que practiques la visualización, estarás aumentando tu autocreencia ya que, como decía Einstein, “Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr.” 
  3. Actúa como si ya lo hubieras conseguido. Al principio puede que te cueste, pero poco a poco tu cerebro irá entendiendo que el camino correcto es ése y terminará “creyéndoselo”. Y, volviendo a citar a Einstein, el hecho de hacer cosas diferentes hará que obtengas resultados diferentes.

Para recoger, hay que sembrar. Esto lo sabemos todos, lo que pasa es que a veces no sabemos dónde sembrar. Pues ahí mismo, ¡dónde estás! Tu mente es un campo muy fértil, así que para recoger pronto los frutos, empieza ya mismo: Piensa en lo que quieres conseguir, visualízate consiguiéndolo y actúa como si ya lo hubieras conseguido. Y sobre todo, recuerda que recogerás lo que siembras, así que si piensas negativo, recogerás resultados negativos.

Empieza a creer que puedes, paso a paso, día a día, con constancia y perseverancia y llegará el momento en que estarás convencido de que así es. Y los resultados llegarán.

Coaching

¿Qué es la visualización? Descubre la técnica con la que Michael Phelps hizo historia

Michael Phelps logró lo que ningún otro había logrado en la historia de las olimpíadas: 22 medallas olímpicas (18 de oro). A pesar de las barreras a las cuales se enfrentó y los errores que cometió, se levantó nuevamente para batir un récord histórico.

Esta es la historia del atleta que recurrió a la visualización para conseguir alcanzar el éxito:

Michael Phelps empezó a nadar cuando tenía 7 años para quemar un poco de energía. Un entrenador local llamado Bob Bowman (continúa siendo su entrenador después de 16 años) detectó que Phelps podía llegar lejos. Su cuerpo (largo torso, relativas piernas cortas y manos grandes) estaba diseñado para ser un gran nadador.

Pero Phelps tenía un problema, no se podía calmar antes de las carreras. Era muy nervioso. El entrenador Bowman decidió darle algo que lo haría diferente: su ventaja competitiva. Le enseño el poder de la visualización.

Todos los días, después de su entrenamiento, le decía: “No olvides ver el vídeo esta noche y mañana por la mañana al despertarte”.

No existía tal vídeo. Se refería a que Phelps tenía que visualizar la carrera en su mente. Todas las noches y cada mañana Phelps cerraba sus ojos y se imaginaba saltando a la piscina, en cámara lenta, nadando perfectamente. Él visualizaba cada brazada, la vuelta y el final.

Michael Phelps repitió “su vídeo” miles de veces en su mente hasta llegar al punto de que en las carreras no pensaba. Simplemente seguía un programa. Había sido programado para ganar.

El 13 de Agosto del 2008 a las 10:00, Michael Phelps se lanza a la piscina compitiendo por los 200 metros estilo mariposa, una de sus mayores fortalezas. Al entrar al agua sabe que algo anda mal… Sus gafas se están llenando de agua.

Tras unos minutos, no puede ver nada, no ve la línea a lo largo de la piscina ni la “T” que muestra el final. No sabe cuando dar vuelta o cuando terminar. Una situación que hubiera generado ansiedad y pánico en la mayoría de los nadadores. No a Michael Phelps, él estaba calmado.

Michael simplemente seguía el programa, “el vídeo” mental. Ya había realizado esa carrera muchas veces en su mente y habá ganado. Afortunadamente, su entrenador lo había puesto a nadar a oscuras en múltiples ocasiones. Simplemente siguió el programa.

Michael sabe el número de brazadas que tiene que hacer, cuando dar la vuelta… Está programado para ganar.

Y, efectivamente, ganó la competición y batió el récord mundial… Sin poder ver. Él comenta al terminar la carrera: “Pasó como imaginé que pasaría. Fue una victoria adicional en una vida llena de pequeñas victorias”.

Si funcionó para Michael Phelps, puede funcionar para ti y para todos.

lupaEstos son algunos de los beneficios de la visualización:

  1. La visualización programa tu mente para ganar.
  2. La visualización te da la esperanza de ganar, lo cual se traduce en motivación para la lucha.
  3. La visualización te da enfoque eliminando las distracciones que te rodean.
  4. La visualización te prepara para reaccionar correctamente cuando las cosas no salen como lo planeas.
  5. La visualización desarrolla posibilidades, no obstáculos.
  6. La visualización desarrolla tu creencia, lo cual es clave para ganar.

Imagina en tu mente que ya lo has logrado. Visualiza todo el camino que necesitas recorrer para llegar a tu destino tal como lo hizo Phelps. Puede ser que esto sea lo único que te falta para lograr la medalla de oro que la vida tiene reservada para ti.

ARTÍCULO DE WWW.LIDERAZGOHOY.COM